Los nuevos tanques estadounidenses llevarán tecnología de los simuladores de la Fórmula 1
El nuevo Abrams M1E3 recibirá elementos desarrollados propios de los videojuegos

Un nuevo tanque Abrams M1E3. | Ejército de los EEUU
Más ligero, más inteligente e incluso monoplaza (o algo parecido). Esto es lo que podría definir al nuevo tanque Abrams M1E3 que tiene en desarrollo el ejército estadounidense. Uno de los diseños militares más exitosos de las últimas décadas está mutando hacia algo más avanzado, y una de las tecnologías que albergará tendrá origen en un lugar inesperado: los simuladores de carreras de la Fórmula 1.
La guerra en Ucrania ha cambiado las reglas, y una de ellas es la del diseño de los actuales tanques. La experiencia dicta que son necesarias una nueva movilidad, menor huella logística, una autodefensa más sólida, más y mejor comunicación y la guinda del pastel: un mejor manejo. Es la razón por la que el legendario Abrams avanza hacia una zona en la que choca contra las reglas establecidas en el diseño conocido de los blindados tradicionales.
El reto operativo y tecnológico consiste en desarrollar una plataforma que supere las limitaciones de peso, visibilidad y maniobrabilidad. Para ello, sus ingenieros han introducido una cabina inspirada en los monoplazas de Fórmula 1. La idea no surge por capricho, sino de un planteamiento funcional: aprovechar décadas de ingeniería en ergonomía, respuesta de control, integración de sistemas y experiencia del tripulante en entornos de alta exigencia.
En un tanque tradicional, los mandos tienden a ser un conjunto de palancas, botones y sistemas analógicos dispuestos en compartimentos separados. Esta disposición puede ralentizar la respuesta de la tripulación durante momentos críticos. La solución propuesta para el M1E3 incluye controles tipo joystick, palancas y un volante similares a los usados por pilotos de carreras, en concreto el modelo ClubSport Steering Wheel Formula V2.5.

El ejército ha seleccionado a la empresa alemana Fanatec —reconocida en el mundo del hardware de simulación de conducción de alto nivel— para desarrollar estas interfaces de control. Fanatec ha construido su reputación a través de volantes, pedaleras y sistemas de simulación muy apreciados por su precisión, capaces de replicar con gran fidelidad las sensaciones de un monoplaza real.
Esta colaboración con Fanatec muestra la transferencia de conocimiento desde los simuladores de carreras profesionales y la ingeniería de competición hacia aplicaciones militares. Aunque la finalidad es diametralmente opuesta, la precisión, la respuesta inmediata y la capacidad de adaptación son factores críticos de supervivencia y eficacia.
Al respecto, el Jefe del Estado Mayor del Ejército de EEUU, el general Randy George, ha descrito la intención de que los controles del M1E3 sean intuitivos para operadores modernos. El cockpit modular y los controles inspirados en la Fórmula 1 buscan rebajar la carga mental de la tripulación bajo presión. La idea final no es otra que reducir sus tareas.
Ergonomía aparte, la propulsión híbrida-eléctrica se perfila como un elemento clave del M1E3. Este sistema busca mejorar la eficiencia energética alrededor de un 50% en comparación con los sistemas convencionales de motores diésel habituales. Una plataforma más ligera y eficiente abre nuevas posibilidades: mayor autonomía, menor firma acústica y térmica y una huella logística reducida. Esto permitiría mantener unidades blindadas en el campo de batalla con mayor rapidez y menor dependencia de suministros.
El diseño del M1E3 también contempla una tripulación reducida a tres miembros y un sistema automatizado de recarga del armamento principal. No solo eso, sino que la automatización de mecanismos, la aplicación de la electrónica y la inteligencia artificial para hacerse cargo de procesos hasta ahora manuales permitirían el manejo del conjunto por un solo operador. Un solo hombre, por incapacitación del resto, baja disponibilidad o escasez de recursos, podría hacerse cargo de todas las funciones del blindado.
Mucha más electrónica
En el proyecto se prevén sensores para visión de 360 grados mediante cámaras dispuestas a lo largo del casco y la torreta. Otro punto importante es el manejo de todos los sistemas de manera remota; esto es, ya no veremos a encargados de la ametralladora asomados por la torreta. Es más: ni siquiera habrá un encargado de esto, porque los automatismos y la inteligencia artificial se harán cargo de la mayor parte de esta tarea.
El M1E3 será capaz de operar en modos asistidos por inteligencia artificial para manipular sistemas automatizados de priorización de blancos, asistencia en navegación y gestión de amenazas. También se ha proyectado su capacidad de interactuar con vehículos aéreos no tripulados y operar en red con otras unidades blindadas o robóticas.
Lo mostrado hasta ahora es un prototipo, un banco de pruebas funcional y aún lejos del diseño final. A pesar de ello, aglutina el conjunto de ideas clave de las que van a tomar nota otros ejércitos: automatización avanzada, cabina inspirada en simuladores, torreta remota, propulsión híbrida y sensores distribuidos por todo el exterior.
Conexión deporte-industria bélica
Los lazos que unen la alta competición con el entorno bélico no son nuevos, y en la actualidad hay muchos ejemplos. La empresa Global Technologies Racing, especializada en materiales compuestos —composites— para Fórmula 1, ha trasladado su experiencia a la producción de cápsulas protectoras para vehículos militares como el Foxhound y en componentes para helicópteros AW101. Esta transferencia de conocimiento en materiales compuestos ha permitido reducir el peso sin sacrificar la protección balística.
El Digital Manufacturing Centre (DMC) está situado a escasos 500 metros de la sede de la escudería Aston Martin, el equipo de Fernando Alonso. Su experiencia en impresión 3D para componentes de automovilismo ha sido empleada en proyectos como el Proyecto Tampa del Ministerio de Defensa británico. En su plan entra la posibilidad de imprimir piezas de repuesto para vehículos militares directamente en el terreno de operaciones. La fabricación aditiva reduce la dependencia logística, acelera reparaciones y alarga la vida útil de plataformas heredadas.
La escudería Williams, o más bien su filial Williams Advanced Engineering —WAE—, ganó el concurso para modernizar e instalar toda la electrónica interna y las comunicaciones en los blindados Ajax. La estructura tecnológica era muy similar a la de los monoplazas que pilota Carlos Sainz. También han aportado tecnologías de baterías desarrolladas para la Fórmula E, de la que fueron proveedores, realidad aumentada y materiales ligeros para aeronaves no tripuladas y futuros cazas.
Empresas como Grainger & Worrall, especialistas en fundición ligera para marcas como McLaren y Bugatti, también han cruzado al ámbito militar. Actualmente fabrican torretas de tanques, transmisiones y componentes clave para vehículos blindados mediante procesos optimizados del automovilismo. O Lola Cars, creadores de los F3000 que rodaban por las calles de Mónaco a principios de siglo, han estado construyendo drones para el ejército británico hasta hace poco.
Y una figura clave
Una figura clave en la conexión entre automovilismo y defensa actual en la cuna de la F1 es Ron Dennis, el legendario fundador y director del equipo McLaren. Tras retirarse de la dirección del equipo, Dennis fue nombrado copresidente del Defence Innovation Advisory Panel del Ministerio de Defensa del Reino Unido entre 2017 y 2019. Este puesto fue creado para impulsar la innovación militar mediante la adopción de tecnologías y enfoques procedentes de la ingeniería propia del automovilismo. Su escudería ya diseñó asientos protectores para vehículos destinados en Afganistán, capaces de soportar cargas explosivas proyectadas desde el suelo hacia arriba.
Hay muchos más ejemplos que indican que el M1E3 y otros proyectos que seguirán su senda representan una era de convergencia tecnológica. La industria militar, de carácter conservador, ha abierto sus puertas a innovaciones que provienen de circuitos de alta velocidad, simuladores de carreras y tecnologías de fabricación digital. El resultado va a ser una guía para innovaciones futuras y extendidas en otros escenarios. Todos ellos serán flexibles, modulares y conectados, un carril por el que la Fórmula 1 y los videojuegos pasaron antes. Y más rápido.
