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Estafas telefónicas, cómo identificarlas y librarte de ellas

Los timos que se valen de llamadas telefónicas siguen estando a la orden del día. Hay de muchos tipos y requieren de diferentes soluciones

Estafas telefónicas, cómo identificarlas y librarte de ellas

Hannah Wei | Unsplash

Hay multitud de timos telefónicos. Algunos los ‘buscan’ los propios consumidores cuando se aventuran a contactar con números de supuestas empresas que anuncian productos o servicios atractivos, pero fraudulentos, en Internet. Luego están esos que no buscamos, mucho más numerosos; esas llamadas que quieren algo de nosotros a cualquier precio y buscan la excusa que sea para conseguirlo. Casi siempre las llamadas telefónicas fraudulentas lo que persiguen son datos personales, si es posible hasta llegar a los bancarios, que les pueden dar dinero contante y sonante. Pero hay timos de toda índole y la imaginación de los ciberdelincuentes siempre va en aumento, al igual que sus virtudes tecnológicas. Los fraudes telefónicos se conocen como vishing y tiran siempre de algún asunto turbio como señuelo. El phishing es similar pero contactan contigo por email y con el smishing se valen del SMS. En ocasiones estas prácticas se complementan con una única finalidad: engañar a los consumidores para lucrarse a su costa.

En el caso de las llamadas fraudulentas, vishing, los timadores acostumbran a suplantar la identidad de una empresa o alguna gran entidad, se presentan como empleados y busca datos personales para poder utilizarlos luego a demanda. Cuando uno de estos timadores llama a un particular generalmente ya tiene algunos datos de él que apuntarle, no siempre, y así logra una presunta familiaridad que nunca es tal. Entonces será el momento de, con esos datos, se las ingenien para obtener más información y más valiosa directamente de la víctima. Para ello el timador debe lograr su confianza y ofrecerle algo atractivo, como una devolución de un pago mal efectuado, unas tarifas eléctricas inmejorables, un curso gratis, premios que dicen que has ganado y no existen, masajes de prueba -ahora de plena actualidad- o cualquier otro asunto que derive en la necesidad de que le facilites tus datos, tamnbién los bancarios. Si lo haces, objetivo cumplido para ellos y quizás sea el principio de una pesadilla para ti.

Obvia la llamada y contacta por canales oficiales en caso de duda

La mayoría de estos fraudes telefónicos, más allá de la incomodidad que supone estar recibiendo llamadas, son fácilmente sorteables. Y como los ciberdelincuentes lo saben, lo que hacen es meterte prisa y emplazarte a tomar una decisión inmediata o de lo contrario no podrás beneficiarte de cualquier cosa que estén utilizando como cebo. Estas llamadas fraudulentas pueden identificarse casi siempre con una práctica tan simple como escribir el número en Google, que habitualmente delata sus intenciones. También es posible bloquear los números en tu móvil, una cuestión básica en todo caso; aunque luego emplearán otros similares para seguir incordiando. Igualmente es recomendable denunciarlos ante la Policía Nacional o la Guardia Civil a través de sus canales a tal efecto, puesto que toman siempre buena nota de esos números.

Cuando uno pica y se ve metido en una de estas estafas, después lo difícil es librarse de ellas, ya que pueden llamarnos desde cualquier parte del mundo, emplear docenas de números para ello e incluso duplicar números de entidades legales o el tuyo. Pero sin duda una práctica que no falla nunca es obviar la llamada, no hacer ni caso de lo que nos dicen y y no dejarse intimidar por lo que nos cuentan y, en caso de dudas, contactar con la entidad que nos están vendiendo por teléfono a través de sus canales oficiales. Esto es infalible y además te lo agradecerá la empresa suplantada. En todo caso, cualquier cosa menos acceder a las peticiones que te haga un desconocido por teléfono.

Servicios premium

Una de las primeras pautas fraudulentas a través de una llamada, ya más que trillada, identificada y con muchos recursos para que no vuelva a darse, es la suscripción automática a servicios premium de tarificación especial. Este mismo timo puede darse por email o por correo electrónico y bastará con pinchar un enlace para que tu número quede identificado y comiencen a sumársele cargos, aunque otras veces te llamarán y colgarán para que devuelvas la llamada y con ello te suscribas tú mismo a esos servicios sin ni siquiera sospecharlo.

Es una práctica que triunfó hace una década y está en desuso. Las compañías telefónicas están escarmentadas, saben que acaban pagando ellas y por eso hace tiempo que tratan de combatir estas acciones que, pese a todo, siguen presenten y aún podrían intentar colártela de esta manera. Pero eludir una suscripción premium es tan fácil como no hacer caso de inicio. De lo contrario podrás quedar suscrito a un servicio que ni conoces y esto se traducirá siempre en facturas telefónicas desmesuradas que generalmente ahora asumen las compañías previa denuncia. Si tu factura delata que ya has caído, contacta con tu compañía y pídeles que anulen esa suscripción y te reintegren la cantidad estafada.

Grandes compañías suplantadas

Estos fraudes se dan por todo el mundo y las grandes compañías son ideales para los delincuentes. Usan su prestigio como aval para engañar. De hecho las propias empresas suplantadas suelen ser las primeras en advertir de estos timos, como han hecho Telefónica o La Caixa, aunque a veces se ven desbordadas, como le ocurrió en 2018 a la todopoderosa Microsoft. La multinacional fue acusada entonces de malas prácticas cuando ni siquiera partían de ella.

Y es que por entonces Microsoft comenzó a registrar un «repunte de las llamadas en las que un estafador se hace pasar por un técnico de Microsoft» y volvió a alertar sobre ese «aumento de estafas de soporte técnico donde se utiliza ilegalmente a la marca», además de avisar de que «Microsoft no envía proactivamente mensajes de correo, ni realiza llamadas de teléfono a los usuarios, sin que estos lo hayan solicitado previamente».

Los bancos tampoco piden datos por teléfono

Tampoco te llaman los bancos para pedirte unos datos tuyos que, en principio, ya tienen; ni Correos para darte un paquete por el que falta pagar unas «tasas de aduanas» ni la DGT o la Agencia Tributaria porque te falta hacer algún pago. Ninguna entidad seria y acreditada te pedirá datos personales con una llamada, SMS o email y menos incluirá un enlace para que lo pinches y puedan empezar a desvalijarte a través de una página web clonada de una oficial para la ocasión. Tu banco no te va a pedir el número de tu cuenta bancaria porque ya lo tiene, pero tampoco el pin de tu tarjeta de crédito, porque eso es solo cosa tuya.

Si recibes una presunta comunicación de este tipo, óbviala y no entres en pánico, que con eso también cuentan. Si dudas, lo de siempre: contacta con la entidad que mencionan por sus canales oficiales para verificar el asunto. La Oficina de Seguridad del Internauta (OSI) alerta regularmente de estos fraudes y da consejos para evitarlos que puede ser muy útiles, al igual que hacen los distintos cuerpos de seguridad del Estado a través de sus páginas web.

La doble llamada

Una de las prácticas fraudulentas que, aunque no es nueva, más se da actualmente es el denominado timo de la doble llamada, aunque puede ser triple, cuádruple o directamente multillamada. El objetivo es el de siempre, obtener datos y usarlos a demanda de manera fraudulenta. Una potente y habitual compañía de suministros, generalmente, te hace una llamada que en realidad te están haciendo los estafadores para comunicarte alguna modificación contractual, que suele pasar porque tienes que pagar más. Así te indignan y cuando más lo estás, poco después te llama otra presunta compañía que se dedica a lo mismo para ofrecerte mejores condiciones.

Qué casualidad que el mismo día y con escaso margen de tiempo recibas una llamada diciéndote que tus tarifas crecen y después otra que te aporta condiciones inmejorables y, como no, para ello te pide datos. De poco te servirá que solicites al interlocutor que se identifique, ya que de primeras su objetivo es engañarte y lo hará todo el tiempo. En todo caso, ninguna compañía te informará de incrementos en tus cargos por teléfono y la solución es la habitual: verifica contactando con la entidad que mencionan.

Los mayores, los más vulnerables

El público principal de los fraudes mediante llamadas telefónicas suele ser, sin saberlo, la población de mayor edad, que no está acostumbrada a otras tecnologías más modernas y más utilizadas actualmente y suele ser bastante crédulo ante llamadas que les comunican cuestiones que en principio les parecen importantes, como supuestas anomalías que solo ellos pueden solucionar rápidamente, que es lo que les dicen casi siempre. En todo caso, nadie se libra. Hay quienes buscan a ese público mayor que no suele dudar en dar sus datos para aclarar cualquier cuestión, pero también están los que les vale cualquiera como víctima.

Aunque lo más habitual tratándose de fraudes telefónicos es que los timadores se disfracen de compañías potentes a las que suplantan e incluso de entidades solidarios o vinculadas al Estado, también recibimos llamadas extrañas por parte de números aparentemente normales o bien otros largos de empresa o llamadas que quedan retratadas como internacionales porque incluyen códigos de otros países.

Números raros y escuchas furtivas

Estas llamadas con números extranjeros son fáciles de identificar como indeseadas a no ser que esperes una comunicación desde fuera que te haga dudar. Muchas de estas llamadas las atiendes y ahí no habla nadie, así que cuidado. Cuelga y bloquea el número porque en demasiadas ocasiones con solo coger esa llamada pueden incluir tu número en algún asunto delictivo o bien usarlo para tarificar a su nombre otros conceptos e incluso, y aunque está en desuso, suscribirte a algún tipo de servicio de tarificación adicional que te saldrá caro. Ni caso. Estas llamadas son molestas porque generalmente cuando abordan a un usuario telefónico lo intentan varias veces con él, pero ir bloqueando números y mantener la calma y la paciencia pueden ser suficiente para librarte de ellas. Las llamadas con prefijos telefónicos extranjeros, tanto de Europa como de África, suelen ser breves o directamente perdidas porque casi siempre tienen el objetivo de que tú devuelvas la llamada y con ello se te cobre un cargo añadido en tu factura de teléfono, así que nunca devuelvas la llamada y bloquea.

Existen también las denominadas escuchas furtivas, una práctica que consiste en que los estafadores, por lo general comerciantes sin escrúpulos, cuentan con un software que la víctima se descarga engañada y les permita escuchar llamadas y descargar los registros de uso del teléfono. En ningún caso el timo suele ser evidente y tu smartphone puede quedar incluso dañado y requerir una reparación completa o bien solo tirarlo a la basura. No es la práctica fraudulenta más habitual por teléfono, pero existe y puede ser peligrosa.

Tu número como referencia de un timo

Se han detectado incluso casos de vishing en los que se utilizan números de particulares que han sido previamente clonados. Al igual que por email y SMS se usan logos oficiales de entidades y direcciones parecidas y una comunicación falsa te la puedes haber enviado tú mismo sin saberlo. Si das a ‘responder’ a esos emails y SMS probablemente te estarás comunicando contigo mismo y lo verás enseguida, porque han generado una dirección idéntica. Este tipo de suplantaciones está también a la orden del día en redes sociales, pero cuando el fraude es por teléfono sale más costoso, aunque igualmente puedes encontrarte con la sorpresa de que tu número está causando estragos que después deberás pagar tú.

Los delincuentes usan un escáner para conseguir la verdadera identidad de los números y obtienen un número de serie único que después programan para que llame a otras víctimas a tu cargo. Es habitual que los propietarios de esos números no se enteren del timo hasta que les llega una factura desorbitada, con lo cual es recomendable mirar siempre bien esos recibos y no dejar que se acumulen sin abrir en tu email. En todo caso, si han clonado tu número deberás denunciarlo e igualmente comunicárselo a tu compañía para que tome medidas.

A cualquier hora

Cuando los ciberdelincuentes te llaman no tienen nada que perder. Identificarles es muy complicado y tienen multitud de recursos para no dejar rastros. Lo mejor siempre es obviar las llamadas y armarse de paciencia, porque te molestarán pero acabarán cansándose si no les haces caso. Se pueden denunciar los números, aunque surgirán más. A los timadores por teléfono tampoco les importan las condiciones legales ni nada similar. De hecho, tras la prohibición de efectuar llamadas comerciales a determinadas horas -de 15 a 16 horas o antes de las 9 y después de las 21 y los fines de semana- a la que se comprometieron desde el 1 de enero MásMóvil, Orange, Telefónica y Vodafone, los cuatro operadores de telefonía con mayor cuota de mercado de España, los autores de estos fraudes siguen llamando a cualquier hora, mencionando a esas y a otras entidades de telefonía y comunicándose a horas vetadas porque para ellos cualquier momento del día sigue siendo bueno para hacer caja.

Ante la duda con alguna llamada de teléfono inesperada, cuelga y contacta con la entidad que dice llamarte a través de sus canales oficiales. Es un remedio infalible para evitar que los suplantadores se lucren a costa de los incautos consumidores. No devuelvas llamadas, no des tus datos personales por teléfono, no pinches enlaces ni acudas a páginas de gestión que te sugieren y obvia cualquier comunicación que recibas que de primeras te haga recelar.

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