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Economía

Los asalariados han perdido un 24% de poder adquisitivo desde que gobierna Sánchez

La inflación desbocada, la depreciación del euro y el aumento de la presión fiscal han devaluado las remuneraciones de los trabajadores en España

Los asalariados han perdido un 24% de poder adquisitivo desde que gobierna Sánchez

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz; de Hacienda, María Jesús Montero, y el titular de Seguridad Social, José Luis Escrivá. | Europa Press.

Los salarios y, en general, la renta de las familias, han perdido al menos un 24% de poder adquisitivo desde que el socialista Pedro Sánchez accedió al Gobierno por primera vez, en junio de 2018. La devaluación salarial se compone de tres impactos negativos: la inflación desbocada, la depreciación del euro, y el aumento de la presión fiscal, trasladan los economistas consultados a THE OBJECTIVE.

Así, aunque el salario medio bruto -según Estadística- ha aumentado en términos nominales de 1.714,93 euros mensuales en 2018 a 1.797,54 en 2022, su capacidad adquisitiva es menor ante una cesta de la compra más cara, menor valor en su conversión a dólares, y una factura tributaria superior deparada por las subidas de impuestos directas y encubiertas que han operado los Ejecutivos de Pedro Sánchez.

Precios más altos y el euro en paridad con el dólar

La brecha de inflación entre 2018 -cuando marcó una tasa media del -1,1%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE)– y el vigente ejercicio -cuya media del primer semestre ya está en el 8,5%- es de 9,6 puntos.

A ello se le suma la pérdida de valor de los salarios en términos internacionales, ya que el euro y el dólar a día de hoy rozan la paridad cuando en 2018, en promedio, un euro equivalía a 1,181 dólares. Así, la depreciación de los salarios españoles en clave internacional asciende al 11,3%.

Mientras, en el periodo de los dos Gobiernos de Pedro Sánchez, la presión fiscal no ha dejado de escalar, según distintas fuentes. En los cálculos más prudentes, ha escalado del 34,4% en 2018 al entorno del 37,5% actual, lo cual merma la liquidez de los sueldos de los trabajadores en 3,1 puntos adicionales. En conjunto, los tres impactos negativos totalizan una pérdida de capacidad de compra del 24%.

Más presión fiscal

Con todo, desde el Ministerio de Hacienda, que encabeza María Jesús Montero, se sigue eludiendo ajustar las tablas del IRPF -como le piden las asociaciones de asesores fiscales- a los precios vigentes, recaudándose automáticamente más dinero sin tocar los tipos impositivos, lo cual rompe -explican un fiscalista a THE OBJECTIVE– los principios de proporcionalidad y progresividad conferidos por la Ley a los tributos amén de abundar en el aumento de la presión fiscal que padecen los contribuyentes.

Mientras las medidas de la vicepresidenta segunda y titular de Trabajo, Yolanda Díaz, han restañado y elevado -decisión que aprobó antes de predecirse la invasión rusa de Ucrania- el poder de compra del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que ha subido un 35,9% en cuatro años, y las pensiones se han vuelto a revalorizar con el IPC (Índice de Precios de Consumo), la evolución de las remuneraciones de los trabajadores sigue a expensas del inconcluso pacto de rentas llamado a repartir el coste de la crisis entre todos los agentes económicos.

Según el último informe de dinámicas salariales de CaixaBank Research, en marzo los salarios se habrían revalorizado un 2,2% de media, ello teniendo en cuenta que el alza no atañe a todos los trabajadores. Solamente el 16% de los convenios cuenta con cláusulas de revisión salarial. De modo que en términos medios las remuneraciones solo verían aplacada la pérdida de poder de compra en esa cuantía, mientras afrontan inflaciones de dos dígitos especialmente en los productos básicos de subsistencia, como la energía y los alimentos.

La inflación de los alimentos, en máximos

El INE confirmó este miércoles que la inflación de junio fue del 10,2%, su mayor cota desde 1985 y que además encubre una subida interanual del 12,9% en la rúbrica general de los alimentos, tasa casi dos puntos superior a la de mayo y la más alta desde el comienzo de la serie. Destaca, especialmente, el encarecimiento de frutas, legumbres, hortalizas, carne, pan, cereales, leche, queso y huevos. También la factura del gas, que se ha encarecido en un 19,4% interanual.

En este contexto, la nómina de los funcionarios sube un 2%, pese a la pérdida de poder adquisitivo acumulada que arrastran, y se contempla un alza de la misma cuantía para 2023 para pasar, en adelante, a practicárseles a los empleados públicos subidas vinculadas al IPC.

Por su parte, el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, insiste en que las pensiones se actualizarán según la evolución media de los precios en los 12 meses anteriores, que el Banco de España aventura deparará un alza del 7,5% en 2023. En este contexto, los expertos en pensiones consultados por este periódico defienden que la revalorización de las pensiones no contemple solamente la evolución de los precios, sino también la de los salarios que sufraga la Seguridad Social.

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