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Economía

La guerra por la fibra rural: pequeñas 'telecos' disputan a Telefónica dos millones de hogares

El 40% de la ‘España vaciada’ todavía no tiene conexión a internet de alta velocidad, pese a los recientes esfuerzos de despliegue de las operadoras

La guerra por la fibra rural: pequeñas ‘telecos’ disputan a Telefónica dos millones de hogares

Edificio de la sede de Telefónica. | AGENCIAS

La fibra óptica rural está de moda. Después de una dura pandemia en la que las redes de telecomunicaciones sostuvieron la economía española, el despliegue de redes se ha acelerado con la aparición de un puñado de nuevas compañías que amenazan con disputar el liderazgo de Telefónica en la ‘España vaciada’. Si a eso le sumamos los 500 millones que ha lanzado el Gobierno para apoyar este despliegue en el marco de los fondos europeos Next Generation, la batalla está servida en un terreno en el que está casi todo por hacer.

España es el país de Europa con un mayor despliegue de redes ultrarrápidas de internet. «España tiene más fibra que Alemania, Reino Unido e Italia juntas«, suele decir el presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete. Un discurso que ha hecho suyo el Gobierno y la propia vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño. Sin embargo, este gran despliegue -cifrado en el 90% por el último informe de este ministerio con datos hasta junio de 2021- carece de una réplica en el mundo rural.

Este mismo informe cifra en 2,4 millones los españoles que viven en las zonas rurales y que aún no tienen acceso a Internet de 100 megas por redes fijas. Del mismo modo, las comunidades autónomas de Aragón, Asturias, Castilla y León y Galicia son las más afectadas por la desconexión digital. Las fuentes consultadas indican que este dato podría haberse reducido a los dos millones de hogares ya que el informe del Gobierno no incluye los despliegues de los últimos 12 meses.

Brecha digital

En cualquier caso, es verdad que -según estos datos recopilados por Eurona- la brecha digital entre zonas rurales y urbanas se ha reducido a 20 puntos porcentuales, cinco de los cuales se han recortado entre junio de 2020 y junio de 2021, pero también es cierto que todavía se está lejos del 100% de cobertura impuesto como meta para 2025 por la Comisión Europea y el Plan España Digital.

De hecho, estos datos suponen que el 40% de la ‘España vaciada’ o rural todavía todavía no tiene conexión a internet en sus hogares. Si consideramos que quedan tres años para llegar a 2025, el despliegue debería acelerarse si se quiere cumplir con los plazos establecidos desde Bruselas.

Es en este punto donde se está comenzando a librar la batalla entre un puñado de compañías como Adamo, Avatel, Eurona o Asteo que quieren monetizar esta España rural con despliegues de conexiones de internet de alta velocidad. Diferentes modelos que van desde una red neutra, pasando por conexiones satelitales y modelos híbridos de comercialización y despliegue, conviven desde hace algunos meses para llevar fibra a las zonas más alejadas de las urbes.

Despliegue de Telefónica

Históricamente, las grandes operadoras que han realizado despliegues de fibra -Telefónica, Orange y Vodafonehan renegado de las zonas rurales por el elevado coste que significa llevar sus redes a zonas con una compleja orografía y donde los clientes potenciales son escasos. España tiene la particularidad de tener muchos municipios con pocos habitantes, lo que hace que las operadoras tengan problemas para encontrar la rentabilidad. De hecho, el 47% de los municipios en el país (8.115) tiene menos de 500 habitantes.

Esto ha hecho que estas grandes telecos busquen fórmulas mixtas combinando el despliegue -el caso de Orange o MásMóvil- con alquiler de redes en los sitios donde no llegan con infraestructura propia. Un buen ejemplo de este alquiler de redes lo encontramos en el reciente acuerdo firmado por Vodafone con Adamo. La operadora británica ya tiene acceso a un millón de hogares desplegados por esta teleco.

En el caso de Telefónica, es la única gran teleco que ha prometido realizar un despliegue de fibra óptica en el 100% de la población, aunque en el sector se duda que se alcance este porcentaje en los plazos establecidos por el Gobierno, es decir, antes de 2025. En cualquier caso, la operadora anunció a mediados de febrero la creación de una compañía de fibra para desplegar redes en zonas rurales de España.

Asteo y Adamo

El proyecto busca la entrada de un grupo inversor que pueda aportar liquidez y tiene por objetivo llevar la fibra a cinco millones de unidades inmobiliarias en la ‘España vaciada‘. La entrada del inversor podría producirse antes de agosto y se espera recaudar unos 1.000 millones de euros por la mitad de la nueva sociedad. El CEO de Telefónica, Ángel Vila, explicó durante la presentación de resultados anuales que el vehículo de fibra incluiría 2,5 millones de hogares en zonas rurales que ya tienen fibra óptica y que su plan era desplegar otros 2,5 millones nuevos.

Pero Telefónica no está sola. Una de las operadoras que ha nacido al calor de esta fiebre por la fibra rural es Asteo, que se autodefine como la única red neutra centrada exclusivamente en alquilar sus redes desplegadas. La operadora nació con una inversión de 40 millones de euros aportados por su socio mayoritario, el fondo de infraestructuras europeo CEBF, y ya tiene 50.000 unidades desplegadas y espera duplicar esta cifra al cerrar el año. En estos momentos, están centrados en Extremadura y Castilla y León.

Adamo es otro de los actores. A finales del año pasado, el fondo francés de capital riesgo Arian se hizo con la mayoría de Adamo que estaba en manos del private equity escandinavo EQT, dueño de Idealista. La adquisición del 80% del capital superó los 800 millones de euros, por lo que la compañía se valoró en más de 1.000 millones. La red de Adamo cubre más de 1,8 millones de hogares, dando servicio a unos 250.000 abonados en 27 provincias de España. Pretende llegar a 3,2 millones de hogares y ampliar su red principal a más de 11.000 kilómetros en los próximos años.

Avatel y Eurona

Otro de los competidores es Avatel. Se define como el quinto operador de Telecomunicaciones en España, y «líder en el segmento rural». Se centra en la comercialización, pero también realiza despliegues propios. Dispone de más de 400 puntos de venta distribuidos por todo el territorio nacional y sus últimos despliegues -a base de nuevas redes y adquisiciones- se han centrado en Galicia, Castilla y León y Aragón.

Fundada por Jaume Saunera, Eurona ofrece conectividad en zonas con poca o nula cobertura, especialmente en zonas rurales y municipios de menos de 5.000 habitantes. Se define como «una multinacional española de telecomunicaciones que presta servicios de acceso de banda ancha y lleva Internet de alta velocidad allí donde otros no llegan». Su principal accionista es el fondo estadounidense Magnetar Capital y explotan el despliegue de internet por satélite.

Un puñado de compañías que, al igual que Telefónica y las grandes telecos están a la expectativa de las ayudas europeas que ha convocado el Gobierno. El Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital lanzó hace un mes la segunda convocatoria del programa de Universalización de Infraestructuras Digitales para la Cohesión (UNICO) Banda Ancha para ampliar el despliegue de las infraestructuras necesarias que proporcionan cobertura de muy altas capacidades a la población.

Esta convocatoria de ayudas, como la publicada en agosto de 2021, está dotada de un presupuesto de 250 millones de euros y está destinada a seguir desplegando la red de banda ancha ultrarrápida en España como herramienta vertebradora en el marco de la Agenda España Digital del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. La convocatoria expira este mismo lunes y, según ha sabido este diario, la mayoría de las empresas citadas en este artículo participarán en la licitación.

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