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Economía

El Banco de España detecta desaceleración económica y rebaja el PIB de 2024 al 1,6%

El órgano regulador rebaja el optimismo del Gobierno y prevé un déficit por encima del 4% al final de año

El Banco de España detecta desaceleración económica y rebaja el PIB de 2024 al 1,6%

Fachada del Banco de España | Europa Press

El Banco de España ha elevado su previsión de crecimiento de la economía española para 2023 del 2,3% al 2,4%, pero, sin embargo, ha recortado sus estimaciones para 2024 del 1,8% al 1,6% y también ha rebajado las proyecciones de 2025 del 2% al 1,9%, debido a unas perspectivas menos favorables acerca de la evolución futura del consumo de los hogares. No en vano, el órgano regulador detecta un frenazo en el crecimiento económico en la recta final de año, así como también un parón en la creación de empleo.

El director general de Economía y Estadística del Banco de España, Ángel Gavilán, ha señalado que a pesar de que las perspectivas para la economía en los próximos años son «relativamente favorables y sólidas» –especialmente en comparación con la UE–, sigue siendo necesario abordar «con ambición» algunos de los principales lastres que han condicionado la actividad económica en las últimas décadas, como la baja productividad, la elevada tasa de paro o el considerable desequilibrio fiscal.

Según el informe publicado por el organismo que dirige Pablo Hernández de Cos, tras el elevado dinamismo que la actividad económica mostró en el tramo final de 2022 y a comienzos de 2023, el avance del PIB se ralentizará entre 2023 y 2024, desde el 2,4% hasta el 1,6%, antes de volver a acelerarse levemente en el bienio 2025-2026, cuando alcanzará tasas del 1,9% y el 1,7%, respectivamente.

Esta evolución responde al impulso fiscal proveniente del programa de fondos europeos ‘Next Generation EU’ y a la reactivación paulatina de la economía europea, así como a la senda de moderación de la inflación y la consiguiente recuperación de las rentas reales de los agentes que se espera a lo largo del horizonte de proyección.

El peso del consumo

El hecho de que el impacto negativo del endurecimiento de la política monetaria sobre la actividad alcance su pico el próximo año también contribuirá a la aceleración prevista en el ritmo de crecimiento del PIB en el bienio 2025-2026.

Aun teniendo en cuenta que el consumo de los hogares será el principal motor del crecimiento en 2024, el Banco de España ha advertido de que la información que proporciona el Banco Central Europeo apunta a un peor desempeño de este componente de la demanda en los próximos trimestres.

Esta moderación relativa del consumo vendría explicada, al menos en parte, por el menor soporte que las familias esperan tener en un futuro del crédito al consumo.

De hecho, y en este contexto, en los hogares han percibido en los últimos meses un cierto deterioro en su acceso a financiación externa.

Moderación del mercado laboral

Respecto al mercado laboral, el Banco de España estima que el empleo moderará su dinamismo a lo largo del horizonte de proyección, en línea con la evolución prevista de la actividad y con el supuesto de una cierta recuperación de la productividad.

Como resultado de todo ello, el Banco de España prevé una tasa de paro del 12,1% en 2023; del 11,7% en 2024; del 11,4% en 2025 y del 11,3% en 2026, que estaría por debajo del promedio histórico observado en las últimas cuatro décadas (16,8%), pero por encima del mínimo histórico alcanzado en 2007 (8,2%).

En cuanto a la evolución de los precios, el Banco de España estima que la inflación general se situará en el 3,4% en el promedio de 2023 y se reducirá hasta el 3,3%, el 2% y el 1,9% en 2024, 2025 y 2026, respectivamente. En comparación con las proyecciones de septiembre, la tasa de inflación general se revisa a la baja en dos décimas en 2023, debido a las sorpresas registradas en el componente energético en los meses más recientes. Asimismo, las nuevas proyecciones incorporan una revisión a la baja de un punto porcentual para 2024 y al alza de dos décimas para 2025. La revisión de 2024 se explica, principalmente, por unos menores precios de la energía para los próximos trimestres y una prórroga de la reducción del IVA de los alimentos y de la subvención al transporte público hasta junio y diciembre de 2024, respectivamente.

Sin efectos de segunda ronda

En cuanto a la inflación subyacente, el Banco de España estima que alcanzará un promedio anual del 4,1% en 2023, se reducirá hasta el 1,9% en 2024 -en un contexto de menor crecimiento económico- y se mantendrá en torno a estos registros en el bienio posterior.

Por otra parte, alerta de que el ritmo de variación del Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) energético, que en el promedio de julio-noviembre de este año se ha situado en el -16%, se elevará hasta una tasa en torno al 15% a mediados de 2024, tasa que, no obstante, se encuentra 10 puntos porcentuales (pp) por debajo de la prevista en septiembre.

Bajo esta perspectiva, el organismo estima que los salarios negociados evolucionarán en línea con el último Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva, y registrarán incrementos anuales de alrededor del 3% en el período 2024-2026, al tiempo que se prevé que los márgenes empresariales continuarán con la senda de moderación que comenzaron a principios de 2023.

En conjunto, en línea con los desarrollos observados hasta la fecha, se espera que no se produzcan efectos de segunda vuelta significativos vía salarios o márgenes empresariales que puedan desencadenar procesos de retroalimentación de las actuales presiones inflacionistas.

Un déficit por encima de las exigencias de la UE

En sus nuevas proyecciones, el Banco de España empeora sus estimaciones sobre el déficit para 2023 y lo sitúa en el 3,8%, una décima más respecto a la anterior proyección. Para 2024, la previsión se mantiene en el 3,4%, cuatro décimas por encima frente a las proyecciones del Gobierno, mientras que en 2025 se proyecta en el 3,6% (frente al 4,1% de la estimación anterior).

En cuanto a las previsiones de deuda sobre el PIB, las estimaciones para 2023 son del 107,3%, mejores respecto al 108,8% anterior; del 106,3% en 2024 (frente al 106,9% pasado) y del 107,2% en 2025 (menos frente al 107,9%). El Banco de España ha alertado de que, de cara a 2026, se elevará al 108,4%.

Aparte de los riesgos asociados a la evolución geopolítica internacional y el endurecimiento de las condiciones monetarias, el Banco de España ha alertado de que en el ámbito nacional existen dudas acerca de la retirada, a finales de 2023, de algunas de las medidas que las autoridades desplegaron para hacer frente a la crisis energética.

Una eventual prórroga de estas últimas medidas podría redundar, en 2024, en una mayor moderación de la inflación y en un mayor dinamismo de la actividad. No obstante, el organismo ha alertado de que, en ese hipotético escenario, a partir del momento en que estas medidas expirasen, se observarían efectos sobre la actividad y los precios de signo contrario.

Además, en ausencia de actuaciones fiscales compensatorias, se derivaría de la persistencia de un déficit público estructural y una deuda pública elevados, especialmente en un contexto de mayores costes de financiación y de reactivación de las reglas fiscales europeas.

Subsisten también dudas en cuanto al ritmo de ejecución de los proyectos asociados al programa ‘NGEU’ y a su impacto sobre la actividad, al tiempo que se ha producido un aumento del porcentaje de empresas españolas que señalan la incertidumbre sobre las políticas económicas como un factor que condiciona su actividad.

«De mantenerse, estas dinámicas podrían llegar a incidir negativamente sobre la senda de crecimiento futuro de la economía española», concluye el Banco de España su informe.

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