Las reservas hoteleras de corta duración ya se resienten por los trenes y la guerra de Irán
El sector observa una desaceleración significativa a medio plazo, especialmente de turistas nacionales

Turistas en Málaga. | Archivo
Los hoteleros alertan de una desaceleración significativa en las reservas a corto y medio plazo, especialmente en el mercado nacional y en segmentos como el turismo urbano, las escapadas de corta duración y el turismo MICE (turismo de negocios centrado en la organización de reuniones, viajes de incentivo, conferencias y exposiciones, por sus siglas en inglés), debido a la subida del precio de los carburantes y también por la situación de los trenes. «Quienes planeaban vacaciones ahora se lo piensan más; quienes estaban tomando decisiones de compra retrasan sus planes hasta tener un panorama más claro», señala Jorge Marichal, presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat) en declaraciones a THE OBJECTIVE.
«Incluso quienes pensaban gastar cierta cantidad de dinero en vacaciones ahora reconsideran», explica. «Todo esto retrae la intención de compra y no beneficia a nadie. Una guerra no beneficia a nadie, especialmente en un mundo globalizado», añade el presidente de la patronal hotelera. Marichal recuerda que el turismo está intrínsecamente relacionado con la movilidad y todo lo que le afecte impacta sobre él, ya sea la subida del precio de los carburantes a causa de la guerra en Irán o el caos ferroviario por diferentes motivos.
Según datos de asociaciones territoriales, como la Federación Andaluza de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Fahat) o la Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (Aehcos), donde las incidencias en la red ferroviaria están teniendo especial repercusión, ya se están registrando caídas de la demanda de entre el 15% y el 30% en distintos segmentos, así como pérdidas económicas que podrían superar los 300 millones de euros en determinadas zonas.
Precio de carburantes
La patronal explica que esto supone un escenario complejo para el transporte, debido al encarecimiento de los carburantes, y que esta subida de costes está repercutiendo directamente en todos los medios de transporte, con tarifas al alza que limitan la capacidad de los viajeros para optar por alternativas. Su incidencia es especialmente significativa en el transporte aéreo, el transporte discrecional por carretera y en el transporte en vehículo privado, que es el utilizado por la mayoría de los españoles para sus desplazamientos en esta temporada primaveral.
«La conectividad es un factor determinante en la toma de decisiones del viajero. Si a la incertidumbre ferroviaria se suma el encarecimiento de otros medios de transporte, se reduce notablemente la competitividad de nuestros destinos», recuerda Marichal. El presidente de la patronal denuncia que no esté más controlada la subida inmediata de las gasolinas en situaciones como la actual. «Los carburantes que se están vendiendo ahora se compraron hace tiempo, o al menos eso se supone. No entendemos cómo se produce tan rápido lo que llaman el ‘efecto cohete y luego pluma’: la subida rápida y la bajada lenta no se reflejan».
No entienden «por qué esto no está más controlado, sobre todo en los mercados mayoristas, que finalmente venden a los minoristas. Los minoristas se ven obligados a asumir los márgenes que les piden los mayoristas». Pero los mayoristas, parece que, como siempre, aplican medidas preventivas antes de que exista la necesidad real. «Es como si se empeñaran en hacer que las crisis sean mayores, anticipando subidas de precios que todavía no se han producido». A su juicio, si se han liberado millones de barriles por países que tenían petróleo acumulado, ese petróleo debería estar en el mercado y las tensiones de precios no deberían ser tan elevadas.
¿Beneficiados por Irán?
En su último informe sobre la economía española, el servicio de estudios de BBVA concluye que el conflicto militar en Oriente Próximo puede desincentivar los viajes a los países afectados, y también a zonas turísticas cercanas, como las situadas en el este del Mediterráneo. En el pasado, asegura la entidad, episodios como la Primavera Árabe o atentados terroristas han provocado redireccionamientos de viajeros que han beneficiado a España.
Sin embargo, el presidente de Cehat deja claro que una guerra no beneficia a nadie. «La gente cree que los hoteleros y el turismo en España se van a forrar por la guerra, pero eso no es cierto. Solo se benefician algunos sectores, como los que venden armamento». Tradicionalmente, recuerda, cuando hay problemas en unos destinos, los flujos turísticos se desvían hacia otros más seguros. «Pero eso ocurre cuando sigue habiendo movilidad. Si esta situación se prolonga y el precio de los billetes se dispara —con el barril en niveles de 120 o 150 dólares—, viajar puede volverse prohibitivo», lamenta. Y entonces la gente «optará por quedarse en casa. En ese escenario, ya no es ni bueno ni malo: es peor para todos».
