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Economía

Las nuevas pensiones de jubilación ya superan en 518 euros de media a las que desaparecen

La prestación media de las altas de retiro se ha duplicado en dos décadas hasta alcanzar los 1.865 euros mensuales

Las nuevas pensiones de jubilación ya superan en 518 euros de media a las que desaparecen

Ilustración de Alejandra Svriz.

Las nuevas pensiones de jubilación ya superan en más de 500 euros mensuales a las que desaparecen del sistema. Cada vez que una prestación deja de abonarse, mayoritariamente por el fallecimiento del beneficiario, es sustituida por otra significativamente más alta. Esta diferencia se ha consolidado como uno de los principales factores de aumento del gasto en la Seguridad Social.

En enero de 2026 —último dato disponible—, la pensión media de las nuevas altas se situó en 1.865 euros mensuales, el nivel más alto de la serie histórica. Frente a ella, las pensiones que salen del sistema se sitúan en torno a los 1.347 euros, según los datos analizados por THE OBJECTIVE a partir de la estadística de la Seguridad Social.

A mediados de los años 2000, las nuevas pensiones apenas superaban los 850 euros mensuales. Dos décadas después, se han duplicado. Este incremento responde a carreras laborales más largas, mayores bases de cotización y una presencia creciente de trabajadores con trayectorias salariales más elevadas en los últimos años de vida laboral.

Pensión media de jubilación

El sistema cuenta actualmente con más de 10,4 millones de pensiones en vigor y una pensión media de 1.366 euros mensuales. Solo las pensiones de jubilación —que concentran cerca de dos tercios del total— superan los 6,6 millones y alcanzan una cuantía media de 1.566 euros, lo que sitúa su coste mensual en el entorno de los 10.400 millones de euros.

Sin embargo, esta cifra agregada oculta una brecha creciente entre generaciones. Las pensiones más antiguas, en muchos casos vinculadas a carreras laborales más cortas o bases de cotización más bajas, conviven con nuevas altas que reflejan un mercado laboral distinto, más estable en los tramos finales de la vida laboral y con mayor capacidad contributiva.

Este «efecto sustitución» introduce una dinámica de crecimiento del gasto difícil de contener, incluso en escenarios de estabilidad demográfica. La entrada progresiva de la generación del baby boom en la jubilación intensifica además este proceso. Se trata de una generación más numerosa y, en muchos casos, con carreras laborales más completas que las de generaciones anteriores. A medida que este grupo se incorpora al sistema, el volumen total de pensiones aumenta, pero también lo hace el coste medio de cada nueva prestación.

IPC y poder adquisitivo

A esta presión se suma la indexación de las pensiones al Índice de Precios al Consumo (IPC). Esta indexación garantiza el mantenimiento del poder adquisitivo, pero consolida niveles de gasto cada vez más elevados. El sistema, por tanto, combina dos factores de crecimiento: más beneficiarios y pensiones más altas.

Sin embargo, los datos muestran que el segundo factor empieza a ser determinante. El número de bajas mensuales se mantiene relativamente estable, con oscilaciones estacionales pero sin saltos abruptos. En cambio, la cuantía de las nuevas altas ha seguido una trayectoria claramente ascendente, con una aceleración notable a partir de 2022.

Ese cambio de ritmo coincide con un contexto de inflación elevada, reformas orientadas a reforzar la contributividad y la llegada a la jubilación de trabajadores con historiales laborales más sólidos. Las diferencias entre regímenes también son importantes. Las pensiones del Régimen General, vinculadas a trayectorias salariales más estables, presentan cuantías sensiblemente superiores a las del Régimen de Autónomos, donde las bases de cotización han sido históricamente más bajas.

Diferencias regionales

A nivel territorial, las diferencias son significativas y reflejan la desigualdad salarial acumulada durante décadas. Según los datos de la Seguridad Social, las pensiones medias de jubilación más elevadas se concentran en el norte y en las regiones con mayor renta. El País Vasco lidera con una media cercana a los 1.900 euros mensuales, seguido de Asturias, en torno a los 1.835 euros, y la Comunidad de Madrid, donde la media roza los 1.790 euros.

En el extremo opuesto, Galicia se sitúa en torno a los 1.347 euros y Extremadura en niveles próximos a los 1.337 euros. Estas diferencias no solo se mantienen, sino que tienden a trasladarse a las nuevas altas, consolidando una brecha territorial que reproduce en el sistema de pensiones las desigualdades del mercado laboral.

El debate sobre la sostenibilidad del sistema suele centrarse en variables demográficas o en la relación entre cotizantes y pensionistas. Sin embargo, el análisis de las altas y bajas introduce un matiz relevante. Así, el sistema se encarece incluso si el número de beneficiarios no crece de forma significativa.

Generación del ‘baby boom’

En términos económicos, el sistema ha pasado de un modelo basado en el equilibrio entre entradas y salidas a otro en el que el factor clave es el importe de cada prestación. Este desplazamiento introduce mayor rigidez, ya que las cuantías están garantizadas por derechos adquiridos y por mecanismos de actualización automática.

La combinación de nuevas pensiones más elevadas, revalorizaciones ligadas a la inflación y la incorporación progresiva del baby boom dibujan una tendencia difícil de cambiar a corto y medio plazo. Más allá del debate político, los datos apuntan a una transformación silenciosa: el gasto ya no depende solo del número de pensionistas, sino de la intensidad económica de cada relevo generacional. Esta situación condicionará la sostenibilidad del sistema en los próximos años.

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