Escribano y su salida de oro de Indra: ganará 800 millones si Sánchez le fuerza a vender
El Ejecutivo maniobra en la sombra para quitarle la presidencia. Intentó que Indra comprase la empresa que fundó

Ángel Escribano, presidente de Indra y fundador de Escribano Mechanical Engineering.
El encontronazo entre el presidente de Indra, Ángel Escribano, y el Gobierno de Pedro Sánchez, que le quiere fuera de la presidencia de la tecnológica Indra, tiene de fondo una cifra redonda para el fundador de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E): el 14,3% de la participación que posee en la corporación pública ha generado unas plusvalías de 800 millones de euros.
El Ejecutivo maniobra en la sombra para quitarle la presidencia a Escribano tras tratar de comprar la misma empresa que él mismo fundó junto a su hermano desde su cargo en Indra. De momento, Escribano ha ganado la primera batalla al mantener el sillón. Todo en un contexto en el que la acción se ha situado en máximos históricos con su gestión al frente de la firma.
Tal y como avanzó THE OBJECTIVE, el Gobierno sondea la posibilidad de denunciar al consejo de administración de Indra por conflicto de intereses, dado que si se hubiera producido la fusión, ambas remarían en pro de los mismos objetivos. Con Escribano a los mandos de Indra y a su vez en posesión de una empresa que compite en el mismo sector y por los mismos contratos, los de Sánchez confían en que el artículo 229.1 de la Ley de Sociedades de Capital (LSC) sea la vía para apartar a Escribano de la empresa, cuyo accionista mayoritario es la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).
En el caso de que los hermanos Escribano queden fuera del consejo, perderían la capacidad de influencia en la estrategia de Indra. Sin voz ni voto en las decisiones, mantener 800 millones de euros inmovilizados en una empresa que ya no pueden controlar (y con la que ya no se van a fusionar) carece de sentido empresarial.
No se puede obviar tampoco que las informaciones acerca de una fusión entre Indra y Escribano para crear un «campeón nacional» de la defensa han estado detrás del meteórico crecimiento de los títulos de la empresa pública en el parqué. Ha llegado a revalorizarse un 160%. Con la operación frustrada, hay razones para pensar que las acciones puedan retroceder (ya cayeron un 12% tras la quiebra de la misma), si bien el contexto geopolítico actual impulsa el aumento del valor de las empresas de defensa.
Si Escribano permanece como accionista rebelde en el accionariado de Indra, pero fuera del consejo, la probabilidad de que venda su paquete cobra enteros, según los círculos financieros consultados por este diario. Vender con todo lo reflejado en esta información permitiría a los hermanos financiar el crecimiento internacional de EM&E.
El valor de la participación de Escribano en Indra
Ángel Escribano y Javier Escribano entraron en el accionariado de Indra en tres fases. La primera fue en mayo de 2023, momento en el que compraron un 3% de los títulos de la corporación pública. Entonces, los títulos cotizaban en torno a los 11,5 euros y desembolsaron unos 65 millones de euros para su adquisición.
En noviembre de ese mismo año aumentaron la apuesta hasta más del 8%, con un desembolso de unos 120 millones de euros (comprando a 14,5 por acción), para cerrar su posición hasta el 14,3% un año después por una cifra cercana a los 185 millones de euros (a 17,5 euros). Esta cronología apunta a unos 365 millones de inversión total en los títulos de Indra.
Las estimaciones de precio medio de adquisición son de unos 15 euros por acción, frente a los 47 euros a los que cotizaban sus títulos estos últimos días, una triplicación de la inversión, lo que arroja unas plusvalías de unos 800 millones de euros.
En resumen, el pulso entre Moncloa y los Escribano puede dejar a Indra al borde de una salida inminente. Con 800 millones de ganancias, los fundadores de EM&E tienen liquidez de sobra para retirarse y financiar sus planes de expansión. De llegarse a su salida del consejo, Indra perdería a su socio industrial clave, convirtiéndolo en un competidor directo con un arsenal económico sin precedentes.
La cotización de Indra pende ahora de un hilo ante la ruptura del «campeón nacional». Mientras el Gobierno se ampara en el conflicto de intereses para recuperar el control, el mercado no descarta un retroceso en el parqué. En cualquier caso, se ha firmado el epitafio de la armonía accionarial en Indra a corto plazo.
