Mahatma Gandhi ya avisó en 1933: «Si tengo la creencia de que puedo hacerlo, seguramente adquiriré la capacidad de hacerlo»
No basta con imaginar. Hay que comprometerse con nuestras capacidades y con el impacto que podemos lograr

Retrato de Mahatma Gandhi | Gemini
En 1933, en pleno contexto de agitación política y social en la India colonial, Mahatma Gandhi dejó por escrito una reflexión que hoy resuena con fuerza en discursos de liderazgo, desarrollo personal y transformación social: «Si tengo la creencia de que puedo hacerlo, seguramente adquiriré la capacidad de hacerlo». Esta frase aparece en Harijan, el semanario que Gandhi fundó ese mismo año, un proyecto editorial concebido como plataforma de expresión y concienciación sobre problemas sociales, que amplificaba su pensamiento más allá de la lucha independentista y que complementaba el trabajo que ya había comenzado con Young India.
El nacimiento de ‘Harijan’ y la visión de Gandhi
El nombre Harijan significa «Hijos de Dios», un término que Gandhi utilizaba para referirse a los intocables, aquellos marginados por el sistema de castas. El periódico se convirtió en un espacio para denunciar la injusticia social, la pobreza extrema y la discriminación estructural que afectaba a millones de indios. A diferencia de Young India, que abordaba principalmente la cuestión política y el camino hacia la independencia, Harijan ponía el foco en la transformación social interna del país, promoviendo la igualdad y la dignidad humana como pilares fundamentales de una nación libre.
La frase que hoy citamos aparece en un texto titulado Non-violence of the Brave (La no violencia de los valientes), en el que Gandhi explicaba que la fuerza de un movimiento no reside únicamente en la cantidad de personas que lo respaldan, sino en la convicción ética y moral de quienes participan en él. Y es que la capacidad de actuar y de cambiar las circunstancias, según Gandhi, empieza en la mente de cada individuo. La creencia en uno mismo no es un simple ejercicio de optimismo, sino la base para adquirir habilidades, asumir responsabilidades y sostener luchas complejas frente a sistemas profundamente arraigados.
Creencia y acción: una filosofía de vida
La filosofía de Gandhi sobre la capacidad y la acción tiene una dimensión práctica y profundamente política. En sus palabras, la fe en la propia capacidad es un primer paso para el empoderamiento individual y colectivo. Solo cuando las personas creen que pueden influir en su entorno, comienzan a movilizarse de manera efectiva, a sostener la resistencia pacífica y a transformar la sociedad. Este principio no se limita a lo personal: se traduce en acción social, en organización comunitaria y en liderazgo ético.

En 1930, apenas tres años antes, Gandhi había encabezado la Marcha de la Sal, un acto de desobediencia civil que desafió directamente las leyes coloniales británicas. La Marcha no solo fue un gesto simbólico contra el monopolio del sal por parte del Imperio, sino una prueba tangible de que la creencia en la propia fuerza podía convertirse en acción concreta y eficaz. La movilización pacífica de cientos de miles de personas fue posible porque existía una certeza compartida: la capacidad para actuar se construye desde la convicción interior.
La frase de Gandhi, por lo tanto, no es un consejo motivacional al estilo contemporáneo, sino un llamado a la responsabilidad y a la valentía ética. La creencia en la propia capacidad es el catalizador de la acción y de la transformación social, y su efecto se multiplica cuando se acompaña de convicción colectiva y coherencia moral.
Hoy, casi un siglo después de su publicación, la frase de Gandhi sigue vigente, especialmente en contextos donde la incertidumbre y la desigualdad amenazan la iniciativa individual y colectiva. En psicología, liderazgo y emprendimiento se reinterpreta como la importancia de la confianza en la propia capacidad para aprender, adaptarse y generar impacto. Patricia Ramírez, psicóloga, señala que la creencia en uno mismo es un primer paso imprescindible para movilizar recursos internos y sostener cambios significativos.
La reflexión de Gandhi invita a pensar en la acción como una consecuencia directa de la convicción interior: no se trata solo de fijar metas o visualizar logros, sino de asumir un compromiso profundo con la propia capacidad y con el cambio que uno puede generar. Esta combinación de creencia y acción, de ética y valentía, constituye una lección que sigue siendo relevante, especialmente cuando se enfrentan sistemas injustos o estructuras de poder complejas.
