¿Son los minirreactores nucleares la solución para la UE? Los expertos tienen dudas
El problema actual se centra en la viabilidad económica de este tipo de reactores que aún no funcionan en occidente

Small Modular Reactor. | Ilustracion generada con la IA
La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, se ha mostrado favorable a cambiar la estrategia nuclear de la UE después de evidenciarse la «vulnerabilidad del continente» por la dependencia de combustibles fósiles. La apuesta se basa en los minirreactores nucleares, llamados SMR (small modular reactors), que ya han sido diseñados en otros países, aunque con problemas de viabilidad económica. La energía limpia, estable y descentralizada sigue siendo el sueño del futuro, pero la tecnología debe aún avanzar para llegar a ese escenario, según apuntan los expertos.
Según la Comisión Europea, fue un «error estratégico» alejarse de la energía nuclear durante las últimas décadas, y las guerras en las que se han visto envueltas Rusia e Irán han provocado una subida de costes de la energía que así lo corroboran. Precisamente, en este objetivo han puesto la mirilla recientemente el Gobierno de Estados Unidos y diversos inversores privados que, desde 2019, han invertido paulatinamente más de 9.000 millones de dólares para desarrollar estos pequeños reactores modulares.
Los SMR, los reactores nucleares del futuro
Según Luis Enrique Herranz, del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), los SMR son reactores nucleares pequeños de hasta unos 300 megavatios (MW) eléctricos que «utilizan tecnología ya conocida, similar a la de los reactores grandes tradicionales», ampliamente comprobada, y que se prevé que se construyan durante esta década.
Los SMR suponen una alternativa a los combustibles fósiles y a las energías renovables. Su menor tamaño, igual o menor a 300 MW, es aproximadamente un tercio del exhibido por las grandes nucleares actualmente en operación. Por este motivo, son más flexibles, modulares y escalables, y empresas tecnológicas como Google ya han firmado acuerdos con terceras partes para desarrollarlos. Esto último inspira una gran confianza. El ya conocido término SMR es muy amplio y abarca múltiples tecnologías de reactor nuclear que deben ser explicadas en detalle antes de concluir si son procedentes. Entre ellos se encuentran los AMR (advanced-technology modular reactors) que, aunque muy prometedores para el futuro, en la actualidad generan serias dudas. Todos ellos suponen una fuente flexible de energía con mínimas emisiones de carbono y costes de capital mucho menores que los grandes reactores nucleares que operan en la actualidad.
Para el doctor en Física Nuclear Manuel Fernández Ordoñez, no existen soluciones mágicas para la energía en Europa: «La solución energética para Europa pasa por diversificar las fuentes energéticas y tener en cuenta todas las tecnologías que ayudan a conseguir objetivos», asegura en una entrevista a THE OBJECTIVE. «Ahora los objetivos no son solo instalar renovables, sino también reducir la dependencia exterior, asegurar el suministro, reducir las importaciones y equilibrar la balanza de pagos. Es decir, tus prioridades ya no son instalar renovables porque sí, porque no son suficientes. Necesitas todas las tecnologías disponibles», explica.
Los AMR, un tipo ‘advanced’ de SMR
El ya conocido término SMR es muy amplio y abarca múltiples tecnologías de reactor nuclear que deben ser explicadas en detalle antes de concluir si son procedentes. Entre ellos se encuentran los AMR (advanced-technology modular reactors), que utilizan tecnologías más avanzadas y distintas, como, por ejemplo, refrigerantes como sodio o plomo-bismuto, en lugar de agua. Se trata de un tipo de minirreactor modular muy prometedor para el futuro, pero genera dudas en la actualidad por el simple hecho de que aún no se encuentran en el mercado, sino en una fase experimental, por lo que no se esperan para antes de la próxima década de este siglo. Se trata de la evolución de los SMR actuales.
«Hay decenas de diseños de SMR. Sin embargo, algunas empresas como Westinghouse o General Electric proponen sistemas basados en la experiencia previa (refrigeración mediante agua ligera), lo cual supone grandes ventajas a la hora del licenciamiento de estos diseños», asegura el experto del Ciemat. Los SMR son una promesa de la transición energética. No obstante, aún precisan demostrar su eficiencia y rentabilidad. Su éxito dependerá de su capacidad para superar desafíos tecnológicos, logísticos y financieros. Dicho lo cual, habría que subrayar que actualmente existen ya varios de ellos en construcción e incluso en operación, en países como Canadá, Estados Unidos, Rusia y China.
Dudas sobre la viabilidad económica de los pequeños reactores
La rentabilidad económica de los SMR todavía genera incertidumbre. Las estimaciones actuales indican que el coste de producción de electricidad sigue siendo elevado. Un estudio de la consultora Wood Mackenzie calcula que, hacia 2030, la electricidad producida por un reactor modular podría alcanzar aproximadamente los 182 dólares por megavatio hora (MW/h), una cifra superior a la del gas natural (126 dólares) e incluso a la de la energía nuclear convencional (133 dólares). En comparación, las energías renovables combinadas con sistemas de almacenamiento mediante baterías podrían llegar a ofrecer precios hasta un 30% más bajos.
No obstante, se espera que estos costes disminuyan conforme aumente el número de unidades fabricadas. La producción en serie permite optimizar los procesos industriales y aprovechar economías de escala. Por esta razón, los primeros reactores que se construyan probablemente tendrán costes más elevados, mientras que las generaciones posteriores podrían beneficiarse de una fabricación más eficiente.
En 2023, uno de los proyectos más avanzados en este ámbito, desarrollado por NuScale, fue cancelado después de que el presupuesto inicial se incrementara en más de un 120%. Situaciones similares se han observado en otros proyectos internacionales, donde los sobrecostes han llegado incluso a situarse entre el 300% y el 400%. A estas dificultades se añaden problemas relacionados con el suministro de combustible, ya que muchos diseños de SMR requieren un tipo de uranio poco enriquecido cuya producción es limitada y actualmente está dominada por Rusia, con escasa disponibilidad en Estados Unidos.
Aunque la tecnología de los SMR ya está suficientemente desarrollada desde el punto de vista técnico, todavía debe demostrar su competitividad económica. En este contexto, la cuestión principal es si estos reactores podrán reducir sus costes de manera significativa y en un plazo relativamente corto para competir con otras fuentes de generación energética. Aun así, presentan algunas ventajas importantes: al poder fabricarse por módulos en instalaciones industriales, se reducen los tiempos de construcción y parte de los costes asociados. Además, su menor tamaño implica inversiones iniciales más reducidas, lo que disminuye el riesgo financiero de los proyectos.
