Los pensionistas españoles ganan un 17% más que en la UE y los trabajadores un 4% menos
Los economistas piden una reforma real del sistema, que supone una carga cada vez mayor para las cuentas públicas

Un grupo de jubilados pasea por Madrid en una imagen de archivo. | EP
Los beneficiarios de pensiones de jubilación en España ganan un 17,5% más que la media de la Unión Europea, pero los ocupados cobran un 3,9% menos que el trabajador medio del bloque comunitario, según datos ajustados al coste de vida de cada país. Además, los jubilados españoles perciben una renta real por persona de 19.711 euros anuales, un 18,7% más que los trabajadores, y un 19% más que en 2008, año a partir del cual se ha ido ensanchando esta brecha, teniendo en cuenta las cifras ajustadas a la inflación y contabilizando el alquiler imputado.
Así se desprende de los datos oficiales de Eurostat y del Instituto Nacional de Estadística (INE) analizados por el Centro Ruth Richardson de la Universidad de las Hespérides. Esta situación pone de manifiesto la generosidad del sistema público de pensiones en España, que numerosos expertos consideran insostenible bajo los parámetros actuales, a pesar del paulatino incremento de cotizaciones sociales que pagan la población en activo y las empresas. Estas prestaciones tienen un coste cada vez mayor para las arcas públicas y generaron un déficit de unos 63.000 millones el pasado ejercicio a cargo de los presupuestos generales y la emisión de nueva deuda.
Aunque en otros países europeos como Alemania los jubilados gozan de ingresos absolutos superiores, España destaca por los niveles elevados en comparación con la retribución de los ocupados si se tiene en cuenta el valor real de esos ingresos, es decir, ajustándolos al coste de la vida. De hecho, el bajo coste de vida de España en comparación con otras grandes economías europeas nos convierte en un destino ideal para miles de pensionistas británicos o alemanes. España es el segundo mejor país para jubilarse de Europa, solo por detrás de Portugal, según el Global Retirement Report, y el segundo favorito por detrás de Italia, según una encuesta de la agencia inmobiliaria Gate Away.
Los economistas piden una reforma real y no un parche
«Las pensiones son, con diferencia, la partida más grande de gasto público, con más de 200.000 millones al año», señala Ángel de la Fuente, director ejecutivo de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), que alerta de que esta parte del presupuesto «crece a una velocidad endiablada». Subraya que «la diferencia entre prestaciones y cotizaciones sociales ya son 50.000 o 60.000 millones al año que hay que inyectar desde los presupuestos generales del Estado», pero «la última reforma, en vez de arreglar eso, lo que hizo fue firmar un cheque en blanco para mantener la generosidad del sistema».
El economista, que pone este caso como ejemplo de las «reformas en la dirección equivocada» que ha impulsado el Gobierno central, lamenta que se perdiera la oportunidad para «reducir el crecimiento del gasto», un elemento que «se dio por bueno». «Esa elevada generosidad» es, para De la Fuente, «el origen del problema», ya que, «si comparas las cotizaciones del trabajador típico en España y su pensión cuando se jubila, la rentabilidad implícita es mucho mayor que la que tendrías invirtiendo en el mercado». Esto significa que «estás gastando más de lo que puedes» y, «si a todo el mundo le pagas más de lo que mete, el problema no tiene solución».
Daniel Fernández, doctor en Economía y profesor de la Universidad de las Hespérides, coincide en que «tenemos un problema gravísimo» por el «sistema muy generoso» unido a «un mal diseño del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), sobre todo tras las últimas reformas del PSOE», que se suma al desafío del envejecimiento demográfico. Da por hecho que, tarde o temprano, «el 20 o 30% del gasto en pensiones va a tener que ir para abajo» y apuesta por solventar este reto a través de «un Pacto de Toledo que funcione de verdad» y que fije de forma realista «qué pensiones podemos pagar para que el sistema se parezca al de Suecia», aunque admite que ello conllevaría «una modificación sustancial de las condiciones».
Fernández se muestra convencido de que la alternativa a esto es «que nos pongamos una venda en los ojos y tiremos para adelante» y esto, asegura, nos llevaría «al precipicio, a la quiebra, a ser Grecia entre 2009 y 2015». «Bajaremos las pensiones un 30% de la noche a la mañana como ocurrió ahí». Y es que todavía «estamos en un momento expansivo del ciclo económico mundial», pero el economista se pregunta «qué va a pasar cuando vengan las vacas flacas», ya que «el mercado de la deuda se tensionará», es decir, cubrir el déficit existente con más endeudamiento se encarecería en este escenario.
«A 30 de noviembre de 2025, el déficit de las pensiones obligó a hacer transferencias corrientes de 50.000 millones de euros a la Seguridad Social y la Seguridad Social tuvo que emitir 10.000 millones de euros en deuda para poder pagar», recuerda el economista José Ramón Riera, que también apunta que el ingreso mínimo vital ha introducido a «más gente» bajo el paraguas del INSS. «No hemos resuelto el problema, necesitamos una reforma de las pensiones y cuanto más tardemos, más problemas tendremos».
