The Objective
Ricardo Dudda

¿Qué hiciste ayer? Un día con Peter Hujar

«El cineasta Ira Sachs adapta al cine una jornada del fotógrafo, que estrena esta semana Filmin. Su monólogo es una ventana a la escena artística neoyorquina»

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¿Qué hiciste ayer? Un día con Peter Hujar

Ben Whishaw en 'Un día con Peter Hujar'. | Filmin

A finales de 1974, la escritora Linda Rosenkrantz pidió a varios amigos de la escena artística neoyorquina que escogieran un día y apuntaran minuciosamente todo lo que habían hecho. Rosenkrantz quedaría con ellos posteriormente para entrevistarlos sobre ese día. La idea era transcribir esas conversaciones y publicar un libro. No salió adelante y las grabaciones se perdieron. Pero en 2019 se descubrió una, la del fotógrafo Peter Hujar. Dos años después se publicó en libro y ahora el cineasta Ira Sachs la adapta al cine en Un día con Peter Hujar, que estrena esta semana Filmin.

Hujar tiene la sensación de que no ha hecho nada ese día. «Tenía la sensación de que no había hecho nada más que levantarme, fotografiar a Allen Ginsberg, revelar la película y ya está. A menudo tengo la sensación de que en mi día a día no pasa gran cosa. Que lo he desperdiciado. He desperdiciado otro día. Lo único que hice fue pasar dos horas con Ginsberg. ¿Esto ocupa un día?», le dice a Rosenkrantz, que le responde: «Por eso estoy haciendo esto, en realidad. Para descubrir cómo la gente llena sus días, porque yo mismo siento que no hago gran cosa en todo el día», le responde Rosenkrantz. Pero Hujar hace muchas cosas, recibe a gente en casa (una periodista de Vogue, otro artista), visita la casa de Allen Ginsberg, que resulta insoportable, trabaja revelando fotos hasta bien entrada la noche, fuma muchísimo (tanto que confiesa que está constantemente en una resaca de fumador), apenas come.

La película no es un diálogo, es un monólogo de Hujar interrumpido brevemente por Rosenkrantz, que lo ayuda a recordar y a reconstruir el relato del día. Es una película muy breve, una slice of life sin muchas pretensiones. Dura poco más de 70 minutos, pero podría durar el doble: se sostiene sobre todo gracias a Ben Whishaw, que interpreta a un Hujar sereno y, sin embargo, ansioso, que esconde una profunda amargura y melancolía detrás de su verbosidad y su amor por el chisme. Su monólogo es una ventana abierta a la escena artística neoyorquina de la época (hay mucho name-dropping: de Susan Sontag a Burroughs, Frank Lebowitz o el ya mencionado Ginsberg), con sus rencillas, envidias, precariedad.

Al verla, pensaba en un excelente librito (lo reseñé aquí) de Sarah Manguso, En curso. El final del diario (en Alpha Decay, que publica el mes que viene la novela más reciente de la autora, Mentirosos): «Hoy ha sido un día muy lleno, pero el problema no es hoy», escribe Manguso. «Es mañana. Sería capaz de recuperarme de hoy si no fuera por mañana. Debería haber días extra, días búfer, entre los días reales». El día en que Hujar rememora su día anterior es uno de esos días extra o búfer: es un día en el que no se vive sino que se revive. Un escritor tiene que hacer siempre esas dos cosas a la vez, por eso siempre está un poco al borde de la esquizofrenia.

También me acordé del documental Uncropped, sobre el fotógrafo del periódico Village Voice James Hamilton y de la película de Joan Micklin Silver Between the lines, sobre el día a día de un periódico como el Village Voice. En ambas se profundiza en ese fermento cultural del Nueva York de los 70, aunque Un día con Peter Hujar ya es una brillante introducción, aunque oblicua y en voz baja.

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