Pilar Cernuda

Algo se mueve…

«Al finalizar el debate ha quedado en el ambiente un nosequé que abre la puerta a la posibilidad de que España supere los muchos males que hoy sufre: un gobierno que depende de populistas, independentistas y socios de los terroristas»

Opinión

Algo se mueve…
Pilar Cernuda

Pilar Cernuda

Periodista, vivió la Transición desde el ruedo, no la barrera, y su escepticismo respecto a la clase política actual –con excepciones- es inconmensurable. Y se le nota.

… pero no se sabe bien qué, y con qué consecuencias para España.

El debate de la moción de censura –que nunca debió presentar Santiago Abascal, un error que pagará caro-  ha fortalecido a Pablo Casado y a Pedro Sánchez. Al primero porque ha hecho el mejor discurso de su vida, ha soltado lastre con Vox y deja sin discurso a Pedro Sánchez, que se presentaba hasta ahora como el Cid Campeador que salvaba España de la extrema derecha; el segundo, porque al finalizar el debate ha quedado en el ambiente un nosequé que abre la puerta a la posibilidad de que España supere los muchos males que hoy sufre: un Gobierno que depende de populistas, independentistas y socios de los terroristas.

Queda  en el ambiente la idea de que si Casado refuerza su equipo –indispensable-  y actúa con inteligencia y generosidad, y Sánchez se atreve a apostar con firmeza por políticas de Estado y apoyo inequívoco a la Constitución, se podría ir desprendiendo de compromisos con socios poco recomendables y asumir los que son propios de un jefe de gobierno democrático. Compromisos que desgraciadamente han brillado por su ausencia, hasta el punto de poner en duda el cumplimiento de aquello que el jefe del Gobierno juró o prometió cuando asumió su cargo.

Pablo Casado ha aparecido, al fin, como jefe de la oposición. Su discurso fue valiente, pero está obligado a ir más lejos. España sufre una crisis sanitaria de consecuencias letales para la economía, con un presidente en minoría que se ha echado en brazos de quienes menos quieren a España y ha asumido algunas propuestas impuestas por sus socios que van más allá de la Constitución.  Casado tiene en su mano hacer lo que hicieron  tras la dictadura dirigentes políticos de muy distinta biografía y pensamiento político: llegar a acuerdos para defender los intereses de los españoles.

Si Casado quiere mantener la esperanza que inunda al centro derecha desde que le escuchó el pasado jueves, sería indispensable  establecer diálogo con Pedro Sánchez para abordar juntos problemas esenciales: la renovación del Consejo General del Poder Judicial, desde luego, pero con asuntos todavía más importantes , como medidas sanitarias y económicas que nos salven del infierno, la Unión Europea, los nacionalismos o la defensa de las instituciones, empezando por la Corona.

Poner como condición que Podemos no participe en las negociaciones es ridículo: que esté si quiere, lo que importa es que Sánchez y Casado se pongan de acuerdo para que esa presencia sea irrelevante y que los acuerdos los cocinen el presidente del Gobierno y el líder de la oposición. Y si en un momento determinado Iglesias toca a retirada –difícil, pero cosas más impensables se han visto en política- pues mejor para los españoles espantados de la deriva del Gobierno socialista-podemita.

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