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Hacer un soraya

Foto: Toni Albir | EFE

Confieso mi interés por Vox. No mi interés personal, que ese no lo confieso. Sino el del analista. Por tres razones. Primera, porque creo en la democracia representativa y considero una anomalía de nuestro sistema que el pensamiento liberal-conservador español, muy vivo en la sociedad civil, no tenga representación nítida. Nuestro arco parlamentario va de corrido desde la izquierda menos recatada y la socialdemocracia, pasando por el centro reformista, hasta… pararse en seco. Las Cortes están cojas. En segundo lugar, Vox es una oportunidad de que esa derecha sociológica, tan fragmentada en milimétricas variantes de inmenso interés intelectual (democristianos, liberales, conservadores, tradicionalistas, distributistas, reaccionarios, etc.) encuentre un útil denominador común. Lo es porque la trayectoria de sus fundadores, encabezada por el liderazgo moral de Ortega Lara, no viene marcada por ninguno de los grupos clásicos de la derecha histórica.

La tercera razón son las circunstancias favorables. El PP, como siempre que gobierna, se concentró en la economía, olvidándose de los principios de sus votantes. La efervescencia nacionalista y la pasividad de Rajoy, además, han dejado mucho margen de actuación, y Vox ha mostrado iniciativa. Por último, la pujanza de Ciudadanos hizo encarnizada la lucha de todos por el centro, dejando aún más desocupada que de costumbre la banda derecha.

Y, de pronto, Vox, el irrisorio Vox que clamaba en el desierto, ha encontrado eco. Hasta hace nada era ninguneado en informativos y tertulias. Esto, en nuestra democracia mediatizada por lo mediático es muy decisivo. La extravagancia estriba en los medios, fíjense, que le están dando cobertura. Empezaron algunos catalanes (La Vanguardia y, sobre todo, TV3) y, después, los digitales, los periódicos y las cadenas nacionales de televisión más inclinados a la izquierda. ¿Casualidad? Empiezo a sospechar que estén haciendo un soraya.

Ya saben la hipótesis de que fue el PP (y, en particular, Soraya Sáenz de Santamaría en la sombra) quien apostó por dar carrete a Podemos desde sus terminales mediáticas para dividir y confrontar a la izquierda y orientar el voto moderado, mediante las señales del pánico, hacia el Partido Popular. Tal vez se inspiraron, ahora que estamos de aniversario, en el Mayo del 68, que dio, de rebote, una amplia mayoría a De Gaulle. Aquí, al PP, en principio, le salió bien, Otra cosa fue y será a medio y largo plazo.

Quizá alguien ha visto en Vox la oportunidad de erosionar un poco al PP, como el PP vio en Podemos la posibilidad de erosionar un poco al PSOE. En cualquier caso, más allá de las eventuales erosiones y de las jugadas maquiavélicas de despacho, el eco de Vox es una buena noticia para Vox. La táctica de Soraya —se ha visto— terminó engendrando el liderazgo de Iglesias y creando el tercer partido de España y una de las claves de la victoriosa moción de censura de Sánchez.

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