THE OBJECTIVE
Román Cendoya

Degeneración democrática

«El presidente llama ‘regeneración democrática’ a perseguir a la prensa crítica con el régimen y a convertir la justicia en un instrumento más de su poder»

Opinión
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Degeneración democrática

Alejandra Svriz

Pedro Sánchez miente a los ciudadanos hasta por amor. Es muy difícil creer que sepa qué es eso respecto de otra persona. En su cartita a la ciudadanía, estilo consultorio de Elena Francis, se presentaba vulnerable emocionalmente exaltando su amor por su esposa Begoña. Se autoconcedía tiempo para «pensar juntos si merecía la pena». Qué era antes si su amor a Begoña o su obligación con el poder, que no apego como mal dicen otros. Con Pedro, como era más que previsible, lo verdaderamente cierto es su amor ciego por sí mismo y su apego por el poder.

La mujer de Pedro Sánchez va a tener muy difícil volver a trabajar, debido a sus actividades y especialmente gracias a su marido. No es verdad que los jueces y los periodistas seamos los responsables. No es verdad que «la máquina del fango» —siempre insultando a los demás— queramos que las mujeres no trabajen y se queden en casa atadas a la pata de la cama. No es verdad. Las mujeres de los anteriores presidentes, como Carmen Romero o Sonsoles Espinosa, trabajaron en lo suyo. No pasó nada.

¿Por qué con Begoña es diferente? Porque Begoña es la única que ha utilizado la posición de su marido —muy poco feminista eso de aprovecharse de ser la señora de— para ocupar trabajos que nunca jamás había desarrollado y a los que, por su currículum, no podía aspirar. Begoña ha aprovechado su posición de «mujer de» para ejercer el lobbismo, la recomendación epistolar para socios y amigos en la adjudicación de concursos públicos, además del presunto «tráfico de influencias» con los fondos de rescate europeos. Aparte de sus gestiones fuera de nuestras fronteras presentándose como «mujer de». Sola y en compañía de otros. A Begoña Gómez le han promovido los negocios y su carrera profesional La Moncloa, más de diez ministerios y empresas públicas.

Begoña Gómez, por sus actividades, pero sobre todo Pedro Sánchez, por su megalomanía narcisista manipuladora, es el responsable de que Begoña no pueda seguir ejerciendo de lobista internacional. Por su estúpida y ridícula carta a la ciudadanía, de lo que ya sabíamos todos en España, se han enterado más allá de nuestras fronteras porque la prensa internacional se ha hecho eco de que la mujer del presidente del Gobierno está involucrada en presuntos escándalos de tráfico de influencias y de corrupción. Son las peores vinculaciones que puede sufrir un lobbista. El mundo se ha enterado de lo de Begoña «por el amor» de Pedro. Nunca mejor dicho eso de que hay amores que matan.

Contar todo esto no es fango. Es informar de hechos veraces desde la libertad de prensa como hacemos aquí en THE OBJECTIVE. Que los jueces cumplan con su función, atender las denuncias, abrir diligencias… no es fango ni persecución. Es democracia. Es separación de poderes.

«Eliminar la separación de poderes y promover la impunidad del presidente, su esposa y los suyos, sí es golpismo»

Cumplir con el rol constitucional asignado no es ser golpista. Amedrentar, amenazar y coartar las libertades es ser golpista. Eliminar la separación de poderes y promover la impunidad del presidente, su esposa y los suyos sí es golpismo. Los que están en la máquina de degeneración democrática son Pedro Sánchez, sus pedros ladradores y los comisarios políticos incrustados en los medios.

El discurso de Pedro Sánchez para terminar los días de libranza laboral por amor, bautizados ya por los funcionarios como «los begoños», es la culminación de un desastre. El común de los ciudadanos estamos igual que hace una semana. Seguimos padeciendo un desastroso presidente, megalómano narcisista, rodeado del peor gobierno de la historia de España. Lo que ha cambiado es que conocemos mucho más de Sánchez y de su gente. Es muy importante saber que la verdad hace a Pedro Sánchez vulnerable y le lleva a la desesperación. Por su debilidad y vulnerabilidad ha aflorado, sin tapujos, su personalidad más profunda.

Pedro Sánchez es un autócrata repugnante limitado por el entorno geopolítico. Si no fuéramos Europa estaríamos ante una realidad política similar a la de la Argentina del matrimonio Kirchner, la Nicaragua del criminal matrimonio de los Ortega o la Venezuela del multimillonario corrupto clan de los Chávez. Esos serían los modelos de gobernanza que tendríamos con Pedro y su esposa gracias a la fatal influencia de Rodríguez Zapatero. Otra cosa que ha cambiado para peor es el PSOE. El modelo político del caudillismo emocional, unido a los insustanciales e inconsistentes personajes que le rodean, perseveran en la imparable destrucción del PSOE. Y en su desastre han arrastrado al lodo de la sanchesfera a Emiliano García Page.

Ha quedado patente que la cartita a la ciudadania, que se justificaba como arrebato improvisado, era un estudiado movimiento político mal planificado —cómo se nota que Barroso ha muerto—. Con la carta, instrumento político sensiblero de populista de quinta, esperaba provocar una amplísima movilización que iba a obligar a Sánchez «por responsabilidad» a continuar en el poder y encabezar una «regeneración democrática». Eufemismo con el que describe otro intento de avanzar hacia su ansiado control absoluto del poder mediante el enfrentamiento y la división de la sociedad.

«La ridícula movilización deja la imagen de un Gobierno histriónico, descompuesto por el miedo a no continuar»

Sin embargo, la amplísima movilización no ha sido tal. Poco más de 10.000 personados y un par de manifiestos. La ridícula movilización deja la imagen de un Gobierno histriónico, descompuestos por el miedo a no continuar, cantando la internacional entre puños al cielo, golpes de pecho, gritos histéricos de exaltación al amado líder, tipo Corea del Norte pero con estilo cañí, arropados por una panda de paniaguados, beneficiarios de cargos, prebendas y dádivas, junto a los yayos fijos movilizados con bocadillo y autobús. Toda una escasa multitud que ni siquiera desbordaba la calle Ferraz.

El resto de la movilización fueron los dos comunicados de los habituales abajo firmantes. Por un lado el de los titiriteros oficiales subvencionados, incluido el ridículo echarse a llorar de Almodóvar, el evasor de impuestos a Panamá, y por el otro el de los comisarios políticos mediáticos, presuntos periodistas como Intxaurrondo, generosamente pagada por el régimen con dinero de todos, que abogan por la censura y el cierre de medios en nombre de la democracia y la libertad.

La «regeneración democrática» comenzó con el autocrático mensaje a la nación, desde la sede del poder, sin posibilidad de preguntas al dictador. Ni siquiera las habitualmente pactadas con los amanuenses del régimen. Siguió con la utilización en beneficio personal de la televisión pública. Después de un telediario NODO, a las 21.30 compareció ante la nación para lanzar sus soflamas de la mano de dos de sus comisarios políticos que hacían de presuntos periodistas. Qué preguntas, qué vergüenza. Como lo de la SER y lo de todos sus propagandistas del régimen.

El presidente llama «regeneración democrática» a perseguir a la prensa crítica con el régimen que informa de hechos ciertos de él y de su esposa. Sánchez llama «regeneración democrática» a la inexcusable impunidad para él y su mujer. Para eso no duda en amenazar a los jueces que cumplen con su papel fundamental. Sánchez llama «regeneración democrática» a eliminar la independencia judicial para convertir la justicia en un instrumento más de su poder. Es tan evidente su intento de erigirse en el dictador que lleva dentro que pierde su fuerza.

«Para parar al autócrata y sus acólitos hay que perseverar en el buen periodismo que tan nerviosos les pone»

Para que el plan de «degeneración democrática» del autócrata Sánchez no triunfe los que estamos en el otro lado del muro, que él levantó, tenemos además de la razón y la verdad, la fuerza de la Constitución y la libertad. Para parar al autócrata y sus acólitos hay que perseverar en el buen periodismo que tan nerviosos les pone. La justicia debe seguir cumpliendo con sus obligaciones constitucionales de instruir y juzgar cualquier tipo de delito sin salvedades ni exclusiones. Incluida la esposa del presidente. Y los políticos de la oposición deben ser contundentes y firmes en las comisiones políticas de investigación. En la nueva etapa no caben titubeos, ni concesiones.

La democracia se merece que autócratas como Sánchez y su banda se acaben. Su vulnerabilidad y debilidad le hacen más peligroso. Como dice Óscar Puente, su portacoz, es el «puto amo». Las bestias obedecen a los amos. En España no queremos ni amos, ni autócratas. Exigimos democracia y libertad. Sánchez empieza una nueva etapa. La última.

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