
La última sesión
Tiene así uno la sensación de que el mundo de las salas de cine se encuentra en un lento proceso de desaparición

Tiene así uno la sensación de que el mundo de las salas de cine se encuentra en un lento proceso de desaparición

Màxim Huerta acaba de contar en una entrevista que su nombre se lo puso, mucho años después de bautizado, algún clérigo de la cadena autonómica valenciana de televisión. Convirtieron al entonces joven Máximo Huerta, de Utiel, en Màxim “por hacer país”; un poco como en versión a lo Berlanga –o Vizcaíno Casas– de la escena en que el joven Vito Andolini recibe su nombre para la posteridad de un funcionario perezoso en la isla de Ellis.

En #elSubjetivo, Jorge San Miguel reflexiona aquellas identidades que “hacia fuera reclaman la pluralidad pero hacia dentro no toleran la disidencia”.

El líder político de un partido de ultraderecha -con el que, por cierto, comparto apellido pero no consanguinidad- dijo el otro día: “Me cuesta creer que el cine sea cultura. La cultura es ballet, música, zarzuela, ópera… El cine ha sido el gran mimado de los progres, y eso se va a acabar. Los productores han usado el cine como arma cultural y eso se ha acabado”. Más allá de ese tono de sheriff fanfarrón, lo que desvelan las palabras de Iván Espinosa de los Monteros, vicesecretario de VOX, es una profunda ignorancia y una anemia cultural que parece ya irrecuperable.

Los medios crean secciones dedicadas a ello, a menudo para comprobar la veracidad de los del otro bando

El 17 de marzo tuvo la ocurrencia de declarar formalmente abolido el neoliberalismo

Hace unos días se prendió la mecha de las redes gracias al chispazo del periodista J. A. Aunión en El País; redes que terminaron explosionando en un clamor casi unánime: el hecho de que la literatura hispanoamericana haya desaparecido del temario del bachillerato supone un escarnio para el sistema y un agravio para los alumnos.

Existe ahora la amenaza gubernamental de que el yoga sea incluido en la lista de las pseudoterapias

Se ha sido muy injusto con Andrés Manuel López Obrador. Se le han recordado sus cuatro nombres españoles para pedirle que se mande la carta a sí mismo y que si tanto perdón espera que lo pida él.