Los Goya y la «técnica de Peter Pan»
La gala estuvo plagada de todas las monomanías progresistas, pero no hubo una sola mención a las víctimas de Adamuz
Como con el huevo y la gallina, uno ya no sabe qué fue antes: si el cine español o la subvención. Para sorpresa de nadie, la cuadragésima gala de los Goya dejó el cine en un segundo plano y se convirtió en un mitin político de extrema izquierda en el que desfilaban aspirantes a politólogos pidiéndole pasta a Pedro Sánchez mediante la «técnica de Peter Pan», que dice el gran Santiago Segura en Torrente.
La gala estuvo plagada de todas las monomanías progresistas: se habló de Gaza, de la inmigración (para defender el modelo migratorio actual, vilipendiado por la mayoría de los españoles) y hasta de la paridad de género en el cine. Todas ellas, preocupaciones de lujo. No hubo una sola palabra para las 46 víctimas de Adamuz, fallecidas hace dos meses, sobre la crisis de vivienda o sobre los numerosos casos de corrupción o acoso sexual que envuelven a nuestro gobierno progresista. Yo ya no les pido coherencia o más valentía, solo les pido que, por lo menos, nos dejen de dar la turra.
