Un robo en Forestalia hizo desaparecer el portátil del abogado de tres tramas corruptas
Los ejecutores parecían conocer el despacho donde el presunto testaferro de la trama guardaba información sensible

Oficinas de Forestalia.
Primavera de 2024. La Policía Nacional se persona en las oficinas centrales madrileñas de Forestalia, la empresa investigada por la Guardia Civil por haber sobornado presuntamente a altos cargos a cambio de licencias ambientales. El motivo: una denuncia de robo. Alguien accedió a las instalaciones, alcanzando un despacho apartado y cerrado con llave, del que sustrajo un portátil. Y no uno cualquiera, sino uno, a priori, repleto de información confidencial que ahora podría explicar parte de la presunta operativa corrupta de la trama. Era propiedad de Roberto Pérez Águeda, el abogado que pilotaba el entramado societario de Forestalia y cuyo nombre, como ha informado THE OBJECTIVE, ahora conecta esta nueva trama de corrupción con el caso Koldo y con el caso SEPI.
Fuentes próximas a la dirección del gigante aragonés de las renovables rememoran para TO aquel extraño suceso, que según su testimonio provocó mucha inquietud entre la propiedad de la empresa y que les llevó a tomar medidas de seguridad extras. El allanamiento y robo se produjo muy poco después de que explotase el caso Koldo, con la detención, entre otros, del exasesor del ministro José Luis Ábalos, en febrero de 2024.
La denuncia de Forestalia ante los agentes, relatan estas fuentes consultadas, tenía ciertos ingredientes inquietantes. El primero, y fundamental, que quien lo ejecutó parecía conocer las instalaciones de antemano. Las oficinas de la calle Ortega y Gasset, en el corazón del barrio de Salamanca, están repletas de despachos y algunas salas de reuniones acristaladas. Los asaltantes, sin embargo, tenían claro su objetivo: un ordenador portátil en concreto que se encontraba en un despacho cerrado con llave y al que se accedía desde otra sala, alejada de la puerta principal. Es decir, no entraba en el circuito lógico de un delincuente que accediese a las instalaciones buscando objetos de valor. El objeto de valor era el portátil en sí, por lo que todo parecía indicar a ojos de la Policía que se trató de un robo por encargo.
Según ha sabido TO, ese ordenador se encontraba en un pequeño y discreto despacho que ocupaba una persona clave para Forestalia. «El abogado», como llamaban a Pérez Águeda entre la plantilla de la empresa. En realidad, Pérez Águeda trabajaba desde su propio bufete, situado en el número 76 de la calle de Serrano; a 350 metros, menos de dos minutos a pie, de la sede de Forestalia. Pero era tal el volumen de trabajo que Forestalia aportaba a la consultora de Águeda que ambas partes convinieron en instalar este pequeño despacho.
El hombre que conecta tres tramas
La investigación quedó congelada al no hallarse pruebas suficientes para continuar las pesquisas. El ordenador portátil nunca apareció y nunca se supo quién fue el autor ni con qué intenciones se llevó el dispositivo. Pero tras la eclosión del llamado caso Forestalia, en la compañía han vuelto a recordar aquel episodio y hay quien ha atado cabos. No es para menos: la Guardia Civil, en su investigación, señala inequívocamente a Pérez Águeda (detenido este mes de marzo) como el presunto testaferro de Fernando Samper, dueño de Forestalia. El hombre que creaba, administraba y vendía decenas y decenas de sociedades dedicadas a la energía eólica, como ocurrió con las dos empresas que adquirió el ex alto cargo de Teresa Ribera que manipulaba presuntamente licencias ambientales para que Forestalia pudiese dar pelotazos de cientos de millones de euros. Ese fue el vehículo que supuestamente usó la trama para pagarle a este alto cargo 5,2 millones de euros.
Pero no queda ahí el asunto. Pérez Águeda es, según fuentes de la investigación, una persona de gran interés en esta trama… y en otras dos de las que afectan al Gobierno de Pedro Sánchez. Por ejemplo, en el llamado caso SEPI, en el que están imputados el expresidente de esta sociedad pública, Vicente Fernández, Leire Díaz y el socio de Cerdán, Joseba Antxon Alonso. Pérez Águeda figura como representante legal de la firma Arapellet, que, como adelantó en exclusiva TO, era de las investigadas en esa trama, a la que habría pagado para conseguir una ayuda pública de 17 millones de euros.
Pérez Agueda también dejó su huella en el caso Koldo, en la rama que afecta al ex secretario general del PSOE Santos Cerdán. El exdiputado socialista era socio en secreto de Antxon Alonso a través de Servinabar. Este empresario guipuzcoano era también propietario de una firma de energías renovables llamada Next Generation Caliope Innova, que compró en 2022 a la persona que la había fundado unos meses atrás: el mismo Pérez Águeda. Esta sociedad estuvo en manos del socio de Cerdán, y registrada en el despacho de este presunto testaferro, hasta que se deshizo de ella el pasado mes de noviembre. Precisamente el día en que Cerdán salió de prisión.
Registro de la UCO
Pérez Águeda utilizaba dos ordenadores: uno para sus clientes externos y otro para Forestalia. Así se lo confesó a los agentes que registraron su despacho el pasado mes de diciembre y que se llevaron ambos dispositivos. De hecho, esto provocó cierta confusión y sorpresa entre los agentes de la Ucoma de la Guardia Civil que este mismo mes de marzo volvieron a su despacho. Allí solo encontraron una pantalla, pero ningún ordenador. Según les explicó Pérez Águeda, se los había llevado la UCO y desde entonces no tenía dispositivos para trabajar.
La Guardia Civil, sin embargo, sí pudo analizar los ordenadores de su hermano Eduardo, también abogado de esta firma que representa a cientos de sociedades vinculadas a Forestalia. En ese dispositivo se encontró una conexión segura vía VPN a un servidor privado de Forestalia, donde afloraron carpetas en red con información empresarial de la compañía.

