El dueño de Forestalia reconoce «reuniones» con José Bono que desveló THE OBJECTIVE
El propietario de la firma de renovables admite en el Supremo las citas con Bono en una sala de reuniones de Madrid

José Bono y José Luis Ábalos. | Una ilustración de Alejandra Svriz
El dueño de Forestalia, la empresa aragonesa de energías renovables que la Unidad Central Operativa (UCO) vincula a al menos dos tramas de presunta corrupción, ha pasado este lunes por el Senado para comparecer en la comisión de investigación del caso Koldo. Allí, Fernando Samper ha negado conocer a Koldo García, pero sí ha admitido encuentros y reuniones con un ex alto dirigente socialista como José Bono. Fue THE OBJECTIVE quien hace un mes reveló ese vínculo entre el ex político manchego y el empresario aragonés.
«He estado con él y he hablado de muchas cosas». Así admitía abiertamente Samper su relación de amistad y sus «reuniones» con Bono, a quien fuentes directivas de la firma vinculan con una serie de operaciones exitosas en las que habría mediado el propio exministro de Defensa en su calidad de asesor o consultor. Samper, sin embargo, ha señalado que «hasta ahora no le he pedido nada», refiriéndose al socialista manchego.
«Cuando Bono visitaba las oficinas de Forestalia, se reunía directamente con la familia Samper». Así lo describió para este diario, hace ahora un mes, una fuente empresarial que fue testigo de alguno de esos encuentros en una sala acristalada de la sede madrileña de la firma aragonesa Forestalia, situada en la céntrica calle de Ortega y Gasset.
Desde allí se gestiona uno de los mayores conglomerados nacionales de sociedades dedicadas a las energías renovables, ahora bajo la lupa de la UCO por sus relaciones con la trama que gestionó la SEPI y sus lazos con otro viejo conocido de la corrupción moderna: Servinabar, la constructora de la que presuntamente era propietario —al 45%— Santos Cerdán. Ambas comparten apoderados y representantes, como también lo hace la aragonesa Sumelzo S.A.
Visitas periódicas y reuniones
Según explican estas fuentes, el exdirigente socialista, que formó parte del primer Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero como ministro de Defensa, visitó de forma periódica esas oficinas para reunirse, casi siempre, con Fernando Samper Rivas, patriarca de la familia Samper. Se le conoce como ‘Fernando Sol’, el nombre que le ha dado a su emporio. Es el propietario de este grupo que disparó su patrimonio obteniendo licencias de explotación de energías renovables y revendiéndolas.
En esas visitas de Bono no había reuniones con la directiva, con quienes llevaban el día a día de la firma. Tan solo se pasaba a una sala en la que se trataban asuntos empresariales directamente «con el propietario». El propio Samper, dicen estas fuentes, solía luego comentar que aquello iba a ser definitivo para desbloquear algunas operaciones empresariales que, efectivamente, luego daban sus frutos.
La comisión de investigación en el Senado sobre las ramificaciones del caso Koldo prometía curvas tras el parón de Semana Santa, y la comparecencia de Samper, el todopoderoso dueño del gigante de las renovables Forestalia, no ha defraudado. El empresario aragonés ha comparecido en la Cámara Alta en un clima de máxima tensión, cercado por las preguntas de la oposición y visiblemente incómodo ante los intentos de fiscalizar los vínculos de su emporio con los nombres clave que figuran en los sumarios más negros de la presunta corrupción que asedia al entorno del Gobierno.
«No tengo nada que ver con Koldo, no vuelva a preguntarme», ha llegado a espetar Samper, visiblemente hastiado, en un intento tajante por desvincularse de Koldo García Izaguirre, el que fuera asesor áulico del exministro José Luis Ábalos. El empresario ha buscado en todo momento trazar un muro de contención infranqueable entre su corporación y los rostros más visibles de la trama que investiga la Audiencia Nacional.
El momento de mayor voltaje en la sesión se ha vivido durante el turno de la senadora de Vox, Paloma Gómez Enríquez. La parlamentaria ha ido directa al grano, disparando la pregunta que sobrevolaba el hemiciclo: «¿Conoce al señor Koldo?». La respuesta de Samper ha sido un ejercicio de desmarque absoluto, aunque dejando algunos hilos sueltos que a buen seguro los investigadores de la UCO seguirán con lupa: «No conozco a Koldo, ni a Leire [Díez], ni he estado nunca con ellos. Solo conozco a Santos Cerdán y a Antxón Alonso, pero no a Servinabar».
