El dueño de Forestalia: «No tengo nada que ver con Koldo, no vuelva a preguntarme»
Fernando Samper ha reconocido que conoce a Cerdán y a su socio Antxón Alonso, pero se desvincula de Servinabar

El presidente ejecutivo y fundador de Forestalia Renovables, Fernando Samper Rivas. | Eduardo Parra (EP)
La comisión de investigación en el Senado sobre las ramificaciones del caso Koldo prometía curvas tras el parón de Semana Santa, y la comparecencia de Fernando Samper, el todopoderoso dueño del gigante de las renovables Forestalia, no ha defraudado. El empresario aragonés ha comparecido en la Cámara Alta en un clima de máxima tensión, cercado por las preguntas de la oposición y visiblemente incómodo ante los intentos de fiscalizar los vínculos de su emporio con los nombres clave que figuran en los sumarios más negros de la presunta corrupción que asedia al entorno del Gobierno. «No tengo nada que ver con Koldo, no vuelva a preguntarme», ha llegado a espetar Samper, visiblemente hastiado, en un intento tajante por desvincularse de Koldo García Izaguirre, el que fuera asesor áulico del exministro José Luis Ábalos. El empresario ha buscado en todo momento trazar un muro de contención infranqueable entre su corporación y los rostros más visibles de la trama que investiga la Audiencia Nacional.
El momento de mayor voltaje en la sesión se ha vivido durante el turno de la senadora de Vox, Paloma Gómez Enríquez. La parlamentaria ha ido directa al grano, disparando la pregunta que sobrevolaba el hemiciclo: «¿Conoce al señor Koldo?».
La respuesta de Samper ha sido un ejercicio de desmarque absoluto, aunque dejando algunos hilos sueltos que a buen seguro los investigadores de la UCO seguirán con lupa: «No conozco a Koldo, ni a Leire [Díez], ni he estado nunca con ellos. Solo conozco a Santos Cerdán y a Antxón Alonso, pero no a Servinabar».
Samper ha admitido conocer al navarro Joseba Antxón Alonso —socio del actual secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, en la polémica mercantil Servinabar—, pero ha querido limitar esa relación estrictamente a lo profesional. Según la versión ofrecida por el dueño de Forestalia, a Antxón le conocía únicamente por «determinados trabajos que ha defendido», negando tajantemente cualquier operativa económica con la empresa que comparte con el dirigente socialista: «Con Servinabar no he hecho nada. Yo no tengo ninguna relación; con Antxón Alonso sí, con Servinabar no porque si no habría alguna factura», ha argumentado el empresario tirando de lógica mercantil. Respecto al exministro de Transportes y pieza caída del tablero de mandos de Ferraz, Samper ha sido igual de lacónico y cortante. Tras insistir en que a Koldo no le conoce ni ha estado en su vida con él, ha rematado sobre el exministro: «A Ábalos le conozco por la tele».
A pesar de los reiterados esfuerzos del dueño de Forestalia por presentarse como un actor totalmente ajeno al fango político de la trama, las dudas en la comisión han sido persistentes. De fondo late la gran pregunta que se hacen tanto los grupos de la oposición como los agentes que rastrean las cloacas de la operativa: ¿Si no tiene nada que ver con Koldo, por qué su empresa aparece vinculada en los informes policiales a prácticamente todas las empresas de la trama Koldo?
Esa coincidencia en el espacio-tiempo de los sumarios judiciales es lo que Samper no ha conseguido sacudirse del todo en su comparecencia. Para contrarrestar la imagen de beneficiario de favores bajo sospecha, el empresario aragonés ha querido sacar pecho de su vertiente más filantrópica durante los peores meses de la crisis sanitaria. Samper ha asegurado ante los senadores que, en pleno estallido del covid, su compañía donó un millón de euros al Gobierno de Aragón para la compra de material sanitario, así como otros 300.000 euros al de la Comunidad de Madrid. Unas cifras millonarias de donaciones que chocan frontalmente con el relato de las mordidas y los préstamos bajo sospecha —como los 17,3 millones del fondo SEPI a su filial Arapellet— que los investigadores sitúan en el epicentro de los negocios de Forestalia.
