Berga, el gran bastión que la CUP corre el riesgo de perder por el auge de Aliança Catalana
Lleva una década en el poder, pero en las autonómicas de 2024 Aliança ya les superó en votos en este municipio

Miembros de la CUP de Berga. | CUP Berga
Los tres grandes partidos independentistas de la era del procés -Junts per Catalunya, ERC y la CUP- están nerviosos por el auge de Aliança Catalana. Si los posconvergentes son los damnificados directos, las otras dos formaciones no pueden estar tranquilas, porque la irrupción del partido de Sílvia Orriols hace saltar por los aires la configuración de mayorías entre ellos. Ahora, un motivo de preocupación para la CUP se halla en su principal bastión: Berga.
Berga, situado en la zona central de Cataluña, cerca de los Pirineos, es un municipio emblemático del nacionalismo, históricamente gobernado por la extinta CiU. Desde 2015, con el inicio del procés, está dirigido por la CUP, pero podría dejar de estarlo a partir de 2027. Hay datos objetivos para que los anticapitalistas teman no revalidar en el consistorio, como es el hecho de que en los comicios para el Parlament del 12 de mayo de 2024, Aliança -que concurría por primera vez- se impuso a la CUP (con el 10,58% de los apoyos frente al 7,91%) en este municipio.
Las proyecciones demoscópicas destacan que Aliança Catalana logrará penetrar en muchos ayuntamientos en las próximas elecciones municipales de 2027. Y en el caso de Berga, su irrupción jugaría a favor de Junts per Catalunya, que podría recuperar la alcaldía después de perderla en 2015. Este municipio, de 17.539 habitantes, según los datos de 2025, tiene a Iván Sánchez (CUP) como edil tras ganar los comicios. Los cupaires obtuvieron el 30% de los sufragios, con seis escaños (dos menos que en 2019) y Junts quedó segundo con cuatro escaños (también dos menos que en 2019).
Los dos partidos acusan el fenómeno de la desafección desde el fracaso del procés. Es decir, hubo más abstención independentista en 2023 que en 2019 o 2017. Y Aliança Catalana tiene al frente a un rostro nuevo que atrae a una gran parte del electorado independentista desencantado con los partidos tradicionales. En esta coyuntura, incluso la CUP en el Parlament ha dado un giro de 180 grados y se aviene a pactar con el PSC con el fin de que no termine la legislatura autonómica y perder aún más apoyo electoral.
«Haremos caer a la CUP en Berga»
Además, la líder de Aliança, Sílvia Orriols, no ha escondido su objetivo de desterrar del poder a los anticapitalistas: «Haremos caer a la CUP en Berga», afirmó hace unos meses. Aliança Catalana y la CUP han protagonizado bastantes riñas, consideran sus proyectos políticos incompatibles pero, al mismo tiempo, tienen una base electoral parecida: de la Cataluña interior, nacionalista y con rasgos antisistema.
Habrá que ver cuál es la aritmética en el consistorio tras los comicios, pero fuentes de Junts explican que está sobre la mesa recuperar la alcaldía si cosechan los apoyos. El partido de Carles Puigdemont tiene también buena relación con los cupaires, aunque les reprochan no han desbloqueado algunas de las principales carpetas del mandato, como el proyecto de estación de autobús o la construcción de vivienda pública.
La CUP, en horas bajas
Tras las elecciones del 28 de mayo de 2023, la CUP-AMUNT y las candidaturas que confluyen bajo su paraguas lograron formar gobierno en una treintena de municipios de Cataluña (y uno en la Comunidad Valenciana). Además de Berga, entre las localidades más destacadas figura Gerona, donde Lluc Salellas obtuvo el bastón de mando tras llegar a un pacto con Junts per Catalunya y ERC. Y se trata de la ciudad más grande gobernada por los anticapitalistas.
También en Tàrrega gobiernan en coalición con los posconvergentes (sin tener la alcaldía). Otros municipios donde los cupaires forman parte del ejecutivo local son Solsona, Celrà, Sarrià de Ter, Navàs, Subirats y Viladamat. Por lo que respecta a las elecciones generales del 23 de julio de 2023, el partido perdió toda su representación después de haber logrado dos escaños en la legislatura anterior. Esta mala situación ha propiciado que se inicien conversaciones con ERC para, a escala nacional, ir en coalición y lograr ser en el Congreso la primera fuerza independentista, a costa de Junts (y sin la amenaza de Aliança, que ha afirmado que no concurrirá nunca a unas «elecciones españolas»).
