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Política

El sector comunista de Sumar teme efectos colaterales en Cuba tras la caída de Maduro

Venezuela se abre a ceder a EEUU parte de su petróleo y eso puede afectar a los 30.000 barriles diarios que envía a Cuba

El sector comunista de Sumar teme efectos colaterales en Cuba tras la caída de Maduro

Yolanda Díaz con Enrique Santiago en el Congreso. | EP

El sector comunista de Sumar, sustancialmente el del Partido Comunista adscrito a Izquierda Unida, observa con preocupación lo que ocurre en Venezuela. Su mirada se centra en concreto en Cuba, donde temen que repercuta la política de Estados Unidos y los acuerdos a los que puedan llegar con Caracas en la gestión del petróleo venezolano. El régimen cubano ha ejercido en estos años de principal protector de Nicolás Maduro. Su apoyo fue logístico y militar; prueba de ello es que entre los muertos en la operación de Estados Unidos se encontraron guardaespaldas cubanos. El petróleo venezolano es esencial para garantizar la supervivencia al régimen de Miguel Díaz-Canel, y ese segmento de Sumar considera que un replanteamiento de la política energética de Venezuela (con una gestión compartida con Estados Unidos) podría tener un peligroso efecto dominó.

La preocupación de Sumar tiene que ver con los mensajes que lanza Estados Unidos. El presidente Donald Trump se refirió a Cuba en unas recientes declaraciones: «No creo que necesitemos realizar ninguna acción en Cuba. Parece que se está hundiendo sola», afirmó. La cuestión atañe a la gestión del crudo venezolano, que representa un salvavidas para el régimen. «No sé cómo van a poder mantenerse, no tienen ingresos. Obtenían todo sus ingresos de Venezuela y su petróleo», añadió Trump, mientras la actual presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, se abría a una sustancial cogestión del oro negro que se extrae en su país y que en este momento controla la empresa pública PDVSA.

Según informaciones publicadas por CNN y Reuters, la dependencia de Cuba del petróleo venezolano es muy importante. Los cubanos se han acostumbrado a apagones prolongados, que el pasado martes dejaron al 54% de la isla sin electricidad. Cuba recibe unos 30.000 barriles diarios de petróleo de Venezuela, sin los que habría una implosión definitiva de sus infraestructuras.

Una economía en dificultades

Las fuentes consultadas en Sumar admiten que la situación de Cuba sería «complicada» si, tal y como se está avanzando en estos días, EEUU obtiene el control de un tercio de la producción del petróleo de Venezuela. En un comunicado del pasado 7 de enero, PDVSA anunció que «cursa una negociación con Estados Unidos para la venta de volúmenes de petróleo, en el marco de las relaciones comerciales que existen entre ambos países». Sin duda fue una mala noticia para Cuba y sus interlocutores en España.

De ahí que en estos días Enrique Santiago, uno de los portavoces de Sumar en el Congreso y muy cercano a Cuba, haya multiplicado sus intervenciones en radio y televisión para cargar contra Estados Unidos y pedir a Pedro Sánchez más contundencia. Santiago no es un simple portavoz de Sumar en la Cámara Baja: es vicepresidente de la Comisión de Exteriores del Congreso, y en el ejercicio de este cargo se reunió en la misma mañana de detención de Maduro con Gladys Gutiérrez, embajadora de Venezuela en España, para dar fe de su cercanía al ejecutivo bolivariano.

«Estados Unidos es ahora el enemigo y España no pinta nada en la OTAN. Hay que buscar otro tipo de relaciones internacionales», señaló tras el encuentro Santiago, que acudió a la protesta ante la embajada de Estados Unidos en Madrid y dijo en una entrevista en RNE que «la toma como rehén de Maduro es un crimen internacional». También afirmó que el interés de Donald Trump no es la democracia, sino «el inmenso negocio del petróleo y de los recursos naturales de Venezuela».

Según fuentes próximas a Sumar, el intento de Santiago de capitanear la protesta de Sumar contra Estados Unidos busca empujar al Gobierno a una posición más dura contra Trump, puesto que en los primeros días la calificó de «tibia», y aseguró que Sánchez se había movido «gracias a Sumar». Pero no todos los sectores de Sumar se mueven con el mismo ímpetu. Algunos partidos de la coalición -las fuentes consultadas mencionan a Compromís y Más Madrid- estarían evitando asociaciones peligrosas con Maduro y ganan tiempo para valorar los acontecimientos. Tampoco se expresan con la misma contundencia sobre la permanencia de España en la OTAN.

Caída de Cuba a medio plazo

Para el sector comunista de Sumar, las cesiones de Delcy Rodríguez equivalen a una «sumisión al imperialismo» que puede complicar la supervivencia del régimen cubano. Sumar reconoce que la situación es «muy difícil» para la continuidad del régimen, y admite el crecimiento del descontento y de la penuria económica. Por ello, nadie excluye una caída a medio plazo si no resuelve el asunto del abastecimiento energético. Esa posibilidad preocupa al sector de Sumar que tiene intereses políticos y personales vinculados a La Habana, según indican desde la coalición de Yolanda Díaz. El principal señalado, además de Santiago, es el exeurodiputado Manu Pineda, también de Izquierda Unida.

Enrique Santiago con el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, en La Habana en enero de 2024 / Presidencia y Gobierno de Cuba

La cercanía de Enrique Santiago con Cuba es conocida. En enero de 2024, viajó a la isla y se reunió con el presidente Díaz Canel. En ese encuentro, el presidente cubano habló de la importancia de «seguir fortaleciendo las relaciones interpartidistas». Los dos debatieron sobre el contexto global, el futuro del capitalismo y la transición energética. En los periódicos afines al régimen se calificó a Santiago de «amigo llegado desde el otro lado del Atlántico». Y en las crónicas se recogía su interés por mantener las relaciones con el partido comunista de Cuba, que calificaron de «fundamentales».

De ahí que ahora tanto Sumar como Podemos estudien los efectos colaterales de la caída de Maduro y la decisión de Delcy Rodríguez de negociar con Estados Unidos su política petrolera. El principal peligro para ambos es que sus intereses en la región se vean afectados por Estados Unidos. Mientras Podemos mira los vínculos comerciales y mediáticos de Pablo Iglesias en países como México y Colombia, para los comunistas de Sumar la clave sigue siendo Cuba.

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