The Objective
La semana por delante

ETA sí fue y es terrorista

«De aquellos barros llegan estos lodos en forma de partidos absolutamente fuera del marco constitucional»

ETA sí fue y es terrorista

Pedro Sánchez. - Archivo | EP

En estos días que vienen, Sánchez perpetrará la mayor infamia, la más espantosa indignidad que haya cometido nunca en la historia de España un presidente del Gobierno. Cuando al fin de la semana pasada lo supe creí, de buena fe, que se trataba de una fake, una mentira sin fundamento destinada a herir el corpus político del aún jefe del Ejecutivo. Pues no: es verdad, Sánchez y su Gobierno han decidido llevar a la Unión Europea un pacto con la basura de Bildu para que, en lo sucesivo, la banda criminal no sea considerada ya una organización terrorista. ¿Verdad que es imposible de aceptar? Los sucesores de aquellos asesinos que durante 50 años mataron sin piedad a todos sin discriminación alguna se hallan ufanos, convertidos como están en los más fieles costaleros del Gobierno comunista de Sánchez. Han logrado de este presidente, que avergüenza ya a Europa entera, una conquista que nos produce vómitos y que puede concluirse estos mismos días si el correveidile de Sánchez, el mínimo ministro de Exteriores, Albares, consigue en Bruselas que la Unión apruebe la extracción de ETA de la lista mundial de organizaciones terroristas que viene conociéndose desde el ataque a las Torres Gemelas. Como suena.   

Esto ocurre, Sánchez lo promueve, cuando aún quedan 30 criminales de ETA huidos de la Justicia, todos con causas judiciales pendientes, y la mayoría aun habitantes de algún lugar de Venezuela, y cuando existen también 376 atentados sin resolver, atentados de ETA que ahora Sánchez quiere olvidar absolutamente. Este acuerdo ETA-Sánchez forma parte del pacto global que ha suscrito bajo cuerda con los herederos del horror etarra y que le va a permitir contar con los cinco votos de esa coalición apestosa de aquí hasta mediados de 2027 cuando Sánchez convoque elecciones generales, si es que al final las convoca. He hablado con algunas víctimas de la banda y lo cierto es que no dan crédito. Quédense con la reacción de la viuda de un político de la derecha: «Hay que terminar con este canalla, nos está volviendo a matar otra vez». Ni quito, ni pongo una letra de mi magín.

Es muy difícil introducirse en el adelanto de la actualidad más inmediata tras la glosa de esta noticia. Solo un detalle más: si la iniciativa Bildu-Sánchez prospera la banda asesina podrá ser considerada oficialmente en lo sucesivo solo como una organización separatista opuesta a un Estado opresor: España. Aún tendrán jeta los diputados socialistas de presentarse en el Congreso cuando hoy mismo muerdan la carótida de Feijóo en la Comisión de Investigación de la Dana de Valencia y culpen al jefe popular de ser realmente el causante de la hecatombe. Feijóo será tildado de «colaborador necesario» de aquella tragedia junto con el ya expresidente de la Generalidad de Valencia, Carlos Mazón.

Ya se ve que la vida política retrata toda su maldad a cinco días de elecciones aragonesas de las que se conocen sondeos oficiales y otros que permanecen incógnitos en las direcciones de los partidos. Por ejemplo, uno que preocupa en el PP porque inscribe una mayoría amplia, pero muy ajustada, no mayor de los 29-30 escaños; una estabilización muy sorprendente del voto socialista no por debajo de los 17-18 escaños; una subida al alza de los antisistema de Abascal, quizá hasta los 12-13 diputados; poca representación para los partidos localistas, al punto de que solo Aragón Existe obtiene ocupación parlamentaria, 2 puestos probablemente en las Cortes; y lo más escandaloso, la entrada en esa institución de la tribu fascista de Alvise Pérez que se beneficia sin duda de la estupidez que, en su momento, cometieron los redactores que fijaron el dintel mínimo para entrar en esa cámara parlamentaria en el 3% del voto. Tontos. De aquellos barros llegan estos lodos en forma de partidos absolutamente fuera del marco constitucional.

Sánchez, ya se ve, se ocupa en estas fechas de ahormar su mayoría en el Congreso para alcanzar la meta del 27 cuando Dios sabe lo que ocurrirá entonces. Desde luego el PSOE está sufriendo quizá la quita en intención de voto a causa de la catástrofe de Huelva, pero no parece que, por ahora, peligre ese 27% que todavía le suministran las encuestas, incluso las más rigurosas. Lo cierto es que los comicios aragoneses de este domingo marcarán el futuro de la política hispana en las próximas fechas. Tanto, casi, como todos los episodios judiciales que están por cumplirse. Lo más cercano es la articulación de ese indulto miserable que Sánchez quiere acentuar en la persona del ex fiscal general del Estado, García Ortiz. Ha firmado a favor una centenera de juristas zurdos y sectarios, de escaso prestigio técnico, encabezados por el Garzón vengativo que acomete a aquellos que les apartaron, con toda la razón, de la Carrera Judicial, Esta semana ya sabremos cuando se va a concretar el indulto de una persona que, en todo caso, difícilmente, aseguran los expertos, puede regresar a la dirección de los fiscales. Todo se encuadra en una campaña de deslegitimación del Tribunal Supremo, emprendida —eso es lo grave— por sujetos que deberían tener a esta instancia un respeto imponente, el que ellos exigen para sus propias decisiones.

Los tribunales están en su peor momento; nunca en la democracia —quizá tampoco en el franquismo— habían sido atacados como ahora mismo. Hay ejemplos para todo: un juez de un gran pueblo se me quejaba esta semana de un incidente que había tenido con un  justiciable cuando este le dijo cosa como esta: «Haga usted lo que quiera que yo le voy a llevar al Constitucional». Este Tribunal se ha constituido en una franquicia del Gobierno que le conducirá en poco tiempo a liberar de su fuga a Puigdemont y traerlo a España. En poco tiempo. Y volviendo a ETA: la banda se va a terminar judicialmente como tal antes de que termine este año: Sánchez ya ha pactado así mismo con Bildu la salida de todos los terroristas de la cárcel, los pocos que quedan. Cuando lo hagan serán recibidos como valientes gudaris, héroes populares, festejados porque ETA, la cuadrilla que los acogió, nunca fue una organización terrorista. Lo ha sentenciado un vil hombre, un hombre vil: Pedro Sánchez.

Óscar Puente y el hombre vil.

P.D.- Conscientemente he sacado de la crónica gruesa de la semana la comparecencia de Óscar Puente este martes en el Congreso. ¿Para qué? Repetirá las mismas monsergas y, eso sí, probablemente se colgará de las palabras de su colega de Ciencia para achacar al Partido Popular la responsabilidad de la hecatombe de Adamuz. Nada nuevo. No va a dimitir; le respalda el hombre vil al que nos hemos referido.

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