El protagonismo de Yolanda Díaz desconcierta a sus socios: «¿En nombre de quién habla?»
La vicepresidenta concede cuatro entrevistas y no cede espacio mediático tras su renuncia a liderar Sumar

Yolanda Díaz en Madrid | Europa Press
El pasado 23 de febrero, la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, anunció su renuncia a liderar Sumar en la próxima candidatura nacional. Los partidos de la alianza presionaron a la política gallega para abrir una «nueva etapa», como adelantó este diario. A lo largo de los últimos meses, algunas declaraciones de la vicepresidenta generaron perplejidad entre sus aliados. Su caída de popularidad aconsejó buscar a un nuevo referente, que todavía no se ha oficializado. Sin embargo, desde su anuncio, Díaz no ha renunciado a tener proyección mediática, dejando sin espacio a otros posibles sustitutos, como Ernest Urtasun o Pablo Bustinduy. En estas últimas semanas, en efecto, Díaz ha multiplicado sus intervenciones en los medios. «¿En nombre de quién habla?», se preguntan fuentes consultadas en Sumar.
El protagonismo de Yolanda Díaz genera sorpresa y algo de malestar entre los socios de Sumar. Según fuentes consultadas en ese espacio, «no se entiende» que la vicepresidenta insista en hablar en nombre de un grupo de partido que ya no representa de facto. Otros describen a una dirigente que actúa como «verso suelto», pero cuya «importancia» dentro y fuera del espacio ya es residual. «Se quiere ir a lo grande», aventuran otros para describir lo que consideran el fin de una carrera política que empezó hace casi 25 años en el Ayuntamiento de Ferrol.
Sea como fuere, desde su renuncia, Díaz tiene incluso más proyección mediática que antes. En los últimos 15 días, la vicepresidenta ha concedido tres largas entrevistas en los principales programas de televisión de la mañana (una en La Sexta y dos en TVE), y ha accedido a hablar con la prensa después de varios actos y reuniones institucionales. Las fuentes consultadas aseguran que no se trata de algo improvisado. «Los equipos de prensa no funcionan así», explican para recordar que un político puede rechazar las peticiones de los medios de comunicación, pero a veces también se ofrece a ellos. Según estas fuentes, Díaz no estaría rechazando ninguna invitación. ¿Por qué?
Cuatro entrevistas en 15 días
Cuando un líder decide apartarse, tal y como anunció la vicepresidenta, lo más habitual es dejar proyección mediática a sus compañeros. Los socios de Sumar se están reuniendo en estos días para buscar a un sustituto. No hay nombres que se barajen oficialmente, aunque algunos quieren que el ministro Bustinduy recoja el testigo de Díaz. El político madrileño cosecha apoyos internos, pero tiene un problema de visibilidad: «Solo le conocen sus amigos», lanzan algunos. Es decir, que a nivel demoscópico carece del empuje esencial para proponerse como referente.
El protagonismo mediático amenaza con convertir a Díaz en un jarrón chino para Sumar, según la célebre expresión popularizada por Felipe González, para describir el papel a veces difícil de ubicar de los expresidentes del Gobierno. La irritación y la sorpresa se perciben en su espacio político. Las fuentes consultadas sostienen, por ejemplo, que en IU no comparten esa visibilidad de la vicepresidenta. En junio se celebrarán las elecciones en Andalucía, y el candidato y líder de IU, Antonio Maíllo, busca empuje mediático para rentabilizar la caída del PSOE.
La sospecha es que Díaz esté actuando al margen de los socios, en el marco de una operación de visibilidad personal, sin un pacto previo para que siga ejerciendo de portavoz del grupo hasta que encuentren un sustituto. Muchos manifiestan en este sentido sus dudas sobre la actuación de la ministra. Entre otras cosas, porque en los meses previos al anuncio de su retirada, Yolanda Díaz prefirió mantener un perfil bajo ante los principales acontecimientos de política nacional.
Visibilidad personal
Ahora, sin embargo, es todo lo contrario. La ministra dio una rueda de prensa con los sindicatos para hablar de la crisis derivada de la guerra en Irán y ha hablado en TVE de las medidas que pide Sumar al Gobierno para paliar esos efectos, a pesar de que oficialmente el interlocutor del PSOE en esa materia debería ser Bustinduy. Hace dos semanas concedió otra entrevista a El País en la que evitó manifestar su apoyo o respaldo a algún candidato en concreto para el próximo futuro: «No voy a hacer jamás lo que han hecho conmigo. Jamás, jamás… Porque sé lo que he vivido. No voy a decir nada a partir de este momento», dijo. El pasado miércoles, fue la única dirigente de Sumar que acudió a la capilla ardiente del periodista Raúl del Pozo.
La agenda de la vicepresidenta sigue siendo la más relevante de todos los ministros de Sumar, y sus declaraciones las que más impacto mediático tienen. De tal manera que todo lo que la vicepresidenta copa en los medios lo quita a otros compañeros. Todo ello mientras quedan dudas sobre su futuro personal. En Sumar deslizan tres posibles escenarios: una permanencia en las listas electorales, aunque sea como diputada rasa (de momento la más cotizada); una vuelta a Galicia, como candidata a la alcaldía de La Coruña, o un salto institucional al Consejo de Estado, donde encontraría una salida dulce de la política, después de 23 años de actividad como representante pública.
