La Justicia da carpetazo a las causas de 17 etarras que cobijó Maduro en la era Sánchez
El régimen chavista sigue acogiendo a ocho miembros de ETA con asuntos pendientes en la Audiencia Nacional

El etarra De Juana Chaos en una imagen de archivo. | EFE
Nicolás Maduro ha dado cobijo a una treintena de etarras. Ocho de ellos siguen en Venezuela bajo el amparo del régimen chavista a pesar de tener causas pendientes con la Justicia española. Otros 17 terroristas expiaron su culpa mientras se refugiaban en el país latinoamericano, seguros de que no iban a ser extraditados. La Audiencia Nacional ha ido cerrando sus causas de forma progresiva tras haber prescrito sus crímenes, explican a THE OBJECTIVE las fuentes jurídicas consultadas.
Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado cifran en 30 los etarras prófugos de la justicia. Los terroristas se reparten en distintos países, entre los que destacan Francia, México, Uruguay, Cuba y Brasil. Venezuela acoge a un tercio de ellos, según datos de Dignidad y Justicia. La asociación cifró hace cinco años en 26 los terroristas que se escondían en el país sudamericano con el beneplácito de Maduro, pero el número ha descendido de forma notable en los últimos cuatro años, durante el mandato de Pedro Sánchez.
El motivo principal es que la Audiencia Nacional ha ido cerrando sus causas y han dejado de ser prófugos de la justicia. Una vez que se cumplía el plazo de prescripción de sus crímenes, los abogados acudían al juzgado para pedir el sobreseimiento libre de los terroristas, lo que les exculpa de toda responsabilidad penal. El número de etarras que se escondían en Venezuela antes de la disolución de la banda en mayo de 2018 ascendía a 28.
Nueva vida para los etarras
El régimen de Maduro, capturado hace una semana por Estados Unidos, sigue amparando en estos momentos a ocho etarras cuyos crímenes aún no han prescrito (el noveno, José Martín San Sebastián, falleció el pasado octubre). Entre los terroristas que aún se cobijan en el país sudamericano destaca José Ignacio de Juana Chaos, que abandonó la cárcel en 2008 tras una larga huelga de hambre. El antiguo miembro de ETA vive en el municipio de Chichiriviche, donde regenta una licorería cercana a una de las playas más paradisiacas de Venezuela.
De Juana Chaos fue descubierto en Venezuela por unas imágenes de televisión, que le captaron junto a su pareja en un centro comercial en 2014. España reclamó sin éxito en julio del año siguiente la extradición del histórico miembro del comando Madrid, con el que cometió una veintena de asesinatos en los años ochenta. El etarra no compareció en la Audiencia Nacional cuando fue requerido y se marchó a vivir a Irlanda. Al no sentirse seguro, cruzó el Atlántico para guarecerse bajo el régimen de Maduro.
Otro de los etarras más conocidos que se mudó al país sudamericano consciente de su protección es Arturo Cubillas, que fue responsable del colectivo de etarras huidos en Venezuela. Llegó a Caracas en 1989 deportado desde Argelia después del fracaso de las negociaciones de Argel entre ETA y el gobierno de Felipe González. Un acuerdo entre el líder socialista y el presidente venezolano Carlos Andrés Pérez favoreció que este y otros compañeros suyos fuesen acogidos con el estatuto de refugiado político.
Cubillas consiguió la nacionalidad venezolana hace casi dos décadas y llegó a ostentar un alto cargo en el Instituto Nacional de Tierras (INTI). La Audiencia Nacional advirtió en 2010 de su conexión con las FARC y dos terroristas afirmaron en sede judicial que les entrenó en el país sudamericano. Un antiguo militar venezolano, el mayor Milton Revilla, asegura que tanto Cubillas como De Juana Chaos fueron aliados del chavismo y que el régimen de Maduro permitió su entrada en Colombia.
Apoyo a las FARC
Revilla ingresó en el Ejército venezolano en 1989. En agosto del 2000 fue destinado al puesto fronterizo de Catatumbo, uno de los principales pasos entre Venezuela y Colombia. Un lugar estratégico para la seguridad regional en el que se mueven como pez en el agua grupos guerrilleros como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El exoficial afirma que la Dirección de Inteligencia Militar facilitó la entrada de ambos en Colombia con el fin de entrenar a otros terroristas.
El chavismo también da cobijo a Eugenio Barrutiabengoa Zabarte (a quien el gobierno venezolano quiso conceder la nacionalidad en 2006), José Luis Eziolaza Galán, Ángel María Lizarbe Oses, Luis María Olalde Quintela, Luis Alfonso González Ote y José Miguel Uriz Zabaleta, según datos de Dignidad y Justicia. España ha realizado multitud de solicitudes de extradición en los últimos años, pero el régimen de Maduro las obvió todas, lo que ha impedido que los etarras hayan rendido cuentas ante la Justicia española.
«La cobertura que ha dado el régimen de Chávez y de Maduro durante todos estos años a decenas de terroristas ha sido muy dañina para las víctimas, que han visto cómo estos asesinos rehacían sus vidas con total impunidad. La protección que han disfrutado en Venezuela ha sido decisiva también para que estos puedan ocultarse durante años y algunos de ellos regresar a España, una vez que se había cumplido el plazo de prescripción, para cerrar sus causas en la Audiencia Nacional», lamenta Daniel Portero, presidente de Dignidad y Justicia.
Portero, hijo del fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía asesinado por ETA en 2000, sostiene que el régimen chavista «ha provocado que muchas víctimas se queden sin justicia, que quienes mataron a sus familiares se paseen por las calles». Su asociación inició en abril de 2018 la campaña #StopHuidosETA para dar con el paradero de los casi 60 etarras prófugos entonces. Comenzaron ofreciendo 1.000 euros por información, pero gracias a las donaciones la recompensa aumentó hasta los 5.000 euros. Así fue cómo localizaron a algunos de los terroristas que siguen en Venezuela.
