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Los perros desarrollaron un músculo especial para poder poner ‘ojos de cachorro’

Miles de años de domesticación han modificado tanto el comportamiento como la anatomía de los perros. En concreto, los músculos de la cara.

Los perros desarrollaron un músculo especial para poder poner ‘ojos de cachorro’

Más de 300.000 años de domesticación han modificado tanto el comportamiento como la anatomía de los perros. En concreto, los músculos de la cara. Así lo demuestra un estudio que analiza la capacidad que tienen los perros de poner ‘ojos de cachorro’ para provocar una respuesta emocional en los humanos.

 

La comunicación entre perros y humanos es única. Por eso, cuando miras a tu perro directamente a los ojos, tienes la sensación de que te entiende. Que sabe cómo te sientes aunque no hayas dicho ni una sola palabra. Y así es. La ciencia lo ha demostrado en múltiples ocasiones. Los perros pueden leer las expresiones faciales de los humanos. Ahora sabemos también que su capacidad va mucho más allá de la empatía. Así que aunque no te conozca de nada, con observarte un perro puede saber, por ejemplo, si estás enfadado y, en consecuencia, no fiarse de ti. Nos conocen, saben leernos y han aprendido a comunicarse.

Los perros son expertos poniendo caras. Si vives con uno, lo sabes. No es el reflejo involuntario de un estado de ánimo. Es una herramienta de comunicación con los humanos. De ahí que adapten su expresividad en función de si hay alguien prestándoles atención o no, como asegura el estudio realizado por científicos de la Universidad de Portsmouth, Reino Unido, liderados por la Dra. Juliane Kaminski. De todas las expresiones, probablemente la que refleja mejor la intención es la llamada ‘ojos de cachorro’. Al levantar la parte interna de las cejas los ojos se agrandan y la expresión se vuelve triste. Sea cual sea el contexto, el perro automáticamente conecta con el ser humano y capta su atención. Hay estudios que aseguran que los perros que levantaban el ceño con mayor frecuencia son adoptados con más rapidez en los refugios.

¡Adóptame! | Foto: Mia Anderson | Unsplash.

La técnica funciona. ¿Cómo decirle que no a un perro que te mira con esa carita? Da igual que tenga 8 años y que pese 70 kg, los ‘ojos de cachorro’ llegan directo al corazón y despiertan en nosotros un instinto de protección importante. Recientemente, la Dra. Kaminski publicó en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences, de USA, los resultados de una nueva investigación que refuerza la idea de que estas expresiones son en realidad una herramienta de comunicación. El estudio sugiere que la domesticación transformó la anatomía de los músculos de la cara de los perros específicamente para que tuvieran comunicación facial con los humanos

¿Cómo saber cómo eran exactamente los perros antes de compartir la vida con los humanos? Estudiando a los lobos. Comparándolos. 

El estudio

A través de la disección comparativa de cabezas de perros y lobos, el grupo de anatomistas dirigido por la Dra. Kaminski descubrió que el músculo responsable de elevar intensamente la parte interna de la ceja y mostrar los ‘ojos de cachorro’, está presente de manera uniforme en los perros, pero no en los lobos. Para el estudio se analizaron los músculos faciales de cuatro lobos grises salvajes y seis perros de diferentes razas. Un mestizo, un labrador, un pastor alemán, un sabueso, un chihuahua y un husky siberiano. Según el estudio, el músculo estaba presente en cinco de los seis perros. 

Diferencias en la musculatura facial entre perros y lobos | Imagen cortesía de Tim D. Smith (Cambridge University Press, Cambridge, UK).
Diferencias en la musculatura facial entre perros y lobos | Imagen cortesía de Tim D. Smith (Cambridge University Press, Cambridge, UK).

En el caso de los lobos, en lugar del músculo había un pequeño tendón parcialmente conectado a otro músculo facial. De ahí que no puedan levantar tanto las cejas. En los perros, la única excepción fue el husky siberiano, una raza antigua muy cercana todavía al lobo. A pesar de ser un estudio pequeño, es la primera evidencia biológica que respalda la teoría de que los perros domesticados desarrollaron una habilidad en concreto para utilizarla expresamente para comunicarse mejor con los humanos. Por supuesto, para comprender la verdadera evolución de los cambios en la musculatura, es necesario que se realicen estudios con muestras más grandes que incluyan razas más antiguas.

Es importante destacar que los responsables de la investigación aseguran que los animales estudiados no fueron sacrificados para la investigación.


                                                    
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