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Gastronomía

Así es el mejor menú de comida asturiana: picadillo, fabada, cachopo y más por 18 euros

Recetas tradicionales conforman esta fórmula imbatible en el concejo de Siero para darse un auténtico festín

Así es el mejor menú de comida asturiana: picadillo, fabada, cachopo y más por 18 euros

Los dos primeros platos del menú degustación: picadillo con huevos fritos y callos. | A.C.S.

Hay restaurantes que funcionan porque han encontrado una fórmula difícil de batir: producto de calidad, cantidad generosa y un precio que no invita a pensárselo dos veces. El Llagar de Titi, en Granda, un pequeño núcleo del concejo de Siero a apenas diez minutos de Oviedo por la N-634, demuestra que esa ecuación es posible. Su menú degustación de cocina asturiana —siete platos contundentes por 18 euros— se ha convertido en uno de los más comentados y recomendados de Asturias, y con razón.

El establecimiento, reformado en 2025 tras ser adquirido por el grupo La Chalana, ocupa un antiguo lagar de piedra rehabilitado que combina la estética tradicional del llagar asturiano con tres comedores de distintas capacidades —30, 60 y 100 comensales— y una zona de sidrería donde la espicha es la protagonista. No es un restaurante de mantel largo ni de carta con pretensiones. Es, exactamente, lo que dice ser: un llagar-parrilla donde la cocina asturiana manda y donde nadie se levanta de la mesa con hambre.

Siete platos: cuatro principales y tres postres

El menú no deja demasiado espacio a la improvisación, y eso es parte de su atractivo. Se sirve a mesa completa —no se puede pedir por separado— y recorre de forma casi enciclopédica los pilares del recetario regional. Arranca con un picadillo de cerdo con patatinas y huevo frito, unos ingredientes humildes que en manos de una cocina honesta resultan irresistibles. Le siguen los callos asturianos, servidos bien cortados y con el picante aparte para quien se atreva, y una fabada con su compango que no busca sorprender, sino cumplir: alubia blanca de calibre generoso, chorizo, morcilla y lacón en su punto.

Cazuela de fabada asturiana tradicional con su compango (chorizo, morcilla, lacón) servida en el restaurante El Llagar de Titi.
La fabada asturiana: alubia blanca de calibre generoso y su compango en su punto, el tercer pilar del contundente menú degustación.

El cuarto plato es el que más comentarios genera: un cachopín de solomillo de cerdo con jamón ibérico de bellota y queso de los Oscos, ese queso semiduro del occidente asturiano que funde bien y aporta carácter. La ración es suficiente para que el plato anterior ya pese. Antes de los postres, una tabla de queso azul con dulce de manzana hace las veces de transición entre lo salado y lo dulce, y cierra el recorrido el arroz con leche —preparado a su manera, con la costra caramelizada que distingue al bueno del mediocre— y un helado de requesón que refresca y equilibra.

Cachopines de solomillo de cerdo con patatas fritas y pimientos en el restaurante El Llagar de Titi, Asturias.
El esperado cuarto plato: cachopín de solomillo de cerdo relleno de jamón ibérico Beher y queso de los Oscos.

Todo ello regado con sidra natural o vino, según el gusto, y acompañado del ambiente que genera un comedor lleno durante cualquier día de la semana. El menú se sirve de lunes a viernes con horario de 12 a 15.30 horas.

Comida asturiana clásica, sin sorpresas y que funciona

El Llagar de Titi no es un descubrimiento reciente. Lleva tiempo en el radar de los asturianos que buscan comer bien sin gastarse un dineral, sobre todo después de su renovación, y su reputación ha viajado bien más allá del Principado. Lo que sí llama la atención es que, en un momento en que los precios de la hostelería no dejan de subir, el menú siga anclado en los 18 euros. Para entender el valor de esa cifra basta con comparar: un cachopo individual en cualquier bar del centro de Oviedo cuesta entre 14 y 18 euros. Aquí, ese plato es el cuarto de siete.

El secreto de esa viabilidad tiene que ver con el volumen. El Llagar de Titi trabaja con una capacidad considerable y una rotación de mesas que solo es posible cuando la propuesta es clara, el servicio funciona y la clientela repite. La zona infantil Titilandia —con camas elásticas, toboganes y zona cubierta— garantiza que las familias con niños encuentren en este llagar un destino completo para el fin de semana.

La carta también ofrece opciones a la brasa para quienes prefieren saltarse el menú. Chuletón de vaca madurada de la marca Trasacar, lubina a la parrilla o el llamado ‘Señor Cachopo’, con ternera y jamón ibérico. Pero quien viene por primera vez al Llagar de Titi y no pide el menú degustación se está perdiendo lo mejor del sitio.

Más de 20 años de trayectoria Llagar Titi avalan una propuesta que ha sabido mantenerse fiel a sí misma. Cocina asturiana de siempre, sin florituras y a un precio que, hoy por hoy, resulta casi una anomalía en el mercado.

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