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La soledad de Sarah Ferguson: se queda sin sus amigos y sin Priscilla Presley, su mano derecha

La exmujer de Andrés Mountbatten-Windsor ha estado viviendo en otras casas, ya que el caso Epstein la ha perjudicado

La soledad de Sarah Ferguson: se queda sin sus amigos y sin Priscilla Presley, su mano derecha

Sarah Ferguson | Gtres

Sarah Ferguson atraviesa uno de los momentos más delicados de su vida personal. La que fuera duquesa de York se encuentra actualmente en una situación complicada, marcada por la pérdida de su residencia habitual y por un progresivo distanciamiento de parte de su círculo social. Su vida se ha ido complicando en los últimos meses y cada vez cuenta con menos apoyos entre sus amistades más cercanas.

Según diversas informaciones, Ferguson se encuentra «prácticamente sin hogar» tras dejar Royal Lodge, la residencia en la que vivió durante años junto a su exmarido, Andrés Mountbatten-Windsor. La vivienda había sido durante décadas su base principal, incluso después de su divorcio en 1996, pero dejó de estar disponible para ambos tras la decisión del rey Carlos III de reorganizar el uso de las residencias reales.

La salida de Royal Lodge ha supuesto un punto de inflexión en la vida de Ferguson. Desde entonces no ha logrado establecer un domicilio permanente y su situación residencial se ha vuelto cada vez más inestable. La exduquesa ha tenido que alojarse temporalmente en casas de amigos mientras intenta reorganizar su vida y encontrar una solución alargo plazo.

Sarah Ferguson. Gtres

Durante un tiempo, esta red de apoyo le permitió mantener cierta estabilidad. Ferguson encontró refugio en distintos lugares, incluidos retiros de lujo en Irlanda y Suiza. También pudo quedarse en residencias de conocidos tanto en Europa como en Estados Unidos. Sin embargo, esa red de amistades que le ofrecía alojamiento ha comenzado a debilitarse de forma notable en las últimas semanas.

El contexto que rodea a su exmarido ha influido decisivamente en esta situación. Desde que estalló el escándalo relacionado con Jeffrey Epstein, que salpicó directamente a Andrés Mountbatten-Windsor, Ferguson ha tratado de mantener un perfil bajo. Durante este tiempo ha intentado mantenerse alejada de la atención pública y de los focos mediáticos.

Sarah Ferguson. Gtres

La dejan de lado

No obstante, el impacto del caso se ha intensificado nuevamente tras nuevas filtraciones relacionadas con Epstein. La situación se agravó todavía más cuando el exmarido de Ferguson fue arrestado el pasado 19 de febrero, precisamente el día en que cumplía 66 años. Este episodio ha reavivado el interés mediático y ha generado una nueva ola de presión pública en torno a su entorno. Ese aumento de la presión ha tenido consecuencias directas para Ferguson. Algunas de las personas que anteriormente la recibían en sus casas han comenzado a distanciarse.

Priscilla Presley, esposa del fallecido cantante Elvis Presley, había sido durante años una de las personas que brindaban hospitalidad a Ferguson cuando viajaba al país. Sin embargo, la situación parece haber cambiado de forma drástica, reflejando un distanciamiento que ilustra el debilitamiento de su círculo de apoyo.

Sarah Ferguson. Gtres

Nueva York había sido uno de los destinos habituales de Ferguson en sus viajes a Estados Unidos. En la ciudad solía alojarse en casas de amigos y benefactores, lo que le permitía mantener una base temporal durante sus estancias. Sin embargo, la situación actual ha complicado también estas opciones.

Según informa la publicación estadounidense, la reciente filtración de correos electrónicos relacionados con Epstein ha provocado que muchos de esos contactos prefieran mantener las distancias. Una fuente citada por el medio asegura que algunos de sus antiguos anfitriones ya no se muestran tan dispuestos a recibirla como antes.

Sarah Ferguson. Gtres

De acuerdo con ese testimonio, la respuesta que Ferguson recibe con frecuencia es similar. «Todos le dicen que no es un buen momento», señala la fuente citada. La misma persona añade que muchas de esas amistades continúan sintiendo aprecio por ella, pero consideran que asociarse públicamente con alguien vinculado, aunque sea indirectamente, con el caso Epstein no resulta prudente en este momento.

Este cambio de actitud ha reducido considerablemente las posibilidades de alojamiento para la exduquesa en Nueva York. En el pasado, la ciudad representaba un lugar donde encontraba con facilidad apoyo social y logístico. Ahora, sin embargo, la presión mediática ha hecho que incluso algunas relaciones cercanas opten por evitar cualquier exposición que pueda vincularlas con la controversia.

Caso Epstein

Sarah Ferguson y la princesa Beatriz. Gtres

El caso Epstein, que vuelve a ocupar titulares tras nuevas revelaciones, ha generado un clima en el que muchas personas prefieren evitar cualquier conexión pública o privada que pueda interpretarse como cercanía con el escándalo. En ese contexto, Ferguson ha visto cómo la red de contactos que antes le ofrecía apoyo se reduce progresivamente.

Sus hijas

La presión mediática derivada de esta situación no afecta únicamente a la que fuera duquesa de York. Sus hijas también se han visto alcanzadas por las consecuencias del caso y han optado por mantener un perfil bajo ante el creciente escrutinio público. A pesar de sus esfuerzos por mantenerse al margen del escándalo, la situación ha terminado afectándolas directamente.

Sarah Ferguson. Gtres

Uno de los ejemplos más visibles de este impacto se ha producido en el ámbito de los actos públicos. Este año no podrán asistir a su cita habitual en Ascot, un evento al que acudían con frecuencia y que tenía un significado especial para la familia. El Palacio ha decidido que las hijas de Andrés Mountbatten-Windsor y Sarah Ferguson no participen en las carreras de Ascot. Se trata de una cita a la que acudían de forma habitual y que, además, era especialmente apreciada por su abuela, la difunta Isabel II.

El periódico británico asegura que esta decisión implica su ausencia tanto del Palco Real como del tradicional desfile en carruaje, dos de los momentos más emblemáticos del evento. La medida habría tomado por sorpresa a ambas hermanas. Según la misma información, el Ministerio de Estado considera que esta exclusión forma parte de una estrategia más amplia destinada a apartarlas de los actos públicos en el futuro. Se trataría, por tanto, de un intento de reducir la exposición mediática de la familia en un momento especialmente delicado.

Mientras tanto, las dos hermanas intentan mantener la normalidad en su vida cotidiana. Han optado por centrarse en sus compromisos laborales y en su vida familiar, procurando continuar con sus responsabilidades lejos de la polémica. Ambas se han volcado especialmente en la crianza de sus hijos y en su vida junto a sus respectivos maridos. Beatriz se casó en 2020 con Edoardo Mapelli Mozzi, mientras que su hermana Eugenia contrajo matrimonio dos años antes con Jack Brooksbank.

En sus familias han encontrado un importante apoyo durante este periodo complejo. En medio de la presión mediática y de las dificultades que atraviesa su madre, sus parejas y sus hijos se han convertido en su principal sostén emocional. Así, mientras Sarah Ferguson intenta reorganizar su vida tras la pérdida de su residencia y el distanciamiento de parte de su círculo social, sus hijas tratan de mantener la estabilidad familiar y seguir adelante con sus vidas en un contexto marcado por la atención pública y las consecuencias de un escándalo que continúa proyectando su sombra sobre la familia.

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