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Enrique Rojas, sobre la decisión de su hija de ser monja de clausura en Ávila: «Me quedé de piedra»

El reconocido psiquiatra tuvo varios hijos; Enrique murió ahogado, mientras que Marian e Isabel han seguido su camino

Enrique Rojas, sobre la decisión de su hija de ser monja de clausura en Ávila: «Me quedé de piedra»

Enrique Rojas, en una imagen de archivo. vo | Gtres

Enrique Rojas es uno de los psiquiatras más importantes de nuestro país. El padre de Marian Rojas, no solamente es uno de los expertos en mentes más conocidos sino que, también, es padre de familia. Y es que Enrique lleva años trabajando, codo con codo, con sus dos hijas, al igual que con su mujer. Aunque eso sí, como ya contamos en THE OBJECTIVE, hay otro tema de su parcela más íntima que apenas nombra; su hija Almudena es monja de clausura en Ávila.

Han sido contadas las ocasiones en las que Enrique se ha pronunciado sobre cómo fue el momento en el que Almudena les comentó que quería dar un cambio radical en su vida. También, ha contado cómo es la vida de sor Almudena en este pequeño rincón de Castilla y León. «No conocía el mundo de las carmelitas desde dentro. Me ha sorprendido la sintonía, el ambiente de paz, la alegría enorme. ¡Se han convertido en una segunda familia para nosotros!», contó en una ocasión. En una entrevista, junto a su mujer, Isabel, Enrique confirmó que veían ahí «la mano de Dios». «Lo que más me impactó fue la alegría que ella tenía y, al mismo tiempo, el trato directo con Dios», apostilló.

El momento en el que Enrique Rojas se enteró que Almudena quería ser monja de clausura

Enrique Rojas personas solas
Enrique Rojas junto a Marian Estapé.

Además, confirmó que la decisión de su hija no se había tomado de la noche a la mañana. «En nuestra familia había un caldo de cultivo, porque somos católicos practicantes. Entramos en el coche y rezamos el rosario, leemos el Evangelio en familia…», añadió. Es más, la fe les ayudó a poder superar uno de los momentos más duros de su vida; su hijo Enrique murió ahogado cuando era muy pequeño. Este suceso hizo que la familia se uniera aún más y que, además, consiguieran sobreponerse apoyándose en la religión.

Con el paso del tiempo, la vida familiar de Enrique Rojas se ha convertido en el pilar central de su discurso público. Como psiquiatra, siempre defiende que la familia es el «centro de gravedad» de la estabilidad emocional. Su vida personal es un reflejo de los valores que predica en sus libros sobre el amor y la convivencia. Enrique Rojas está casado con Isabel Estapé, quien es una figura de gran relevancia por derecho propio. Su mujer trabaja como notaria en Madrid y fue la primera mujer en entrar en la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras. Juntos suelen aparecer en distintas entrevistas, hablando de su éxito matrimonial que ellos mismos califican como «trabajo de artesanía».

Isabel Estapé junto a su marido en la boda de Marian Rojas Estapé. | Gtres

El matrimonio tiene cinco hijos, de los cuales cuatro han seguido caminos profesionales muy visibles y vinculados a la psicología o el humanismo. Marian es la más mediática y es psiquiatra y escritora de best sellers. Se ha convertido en todo un referente dentro de la salud mental y, sobre todo, en el mundo hispanohablante. Isabel es psicóloga y escritora. Su trabajo se centra en la educación de las emociones y la psicología infantil y juvenil. Según las propias declaraciones de Enrique Rojas, su vida familiar se rige por tres ejes. La fe católica es el motor de su vida. Practican una espiritualidad diaria —como ir a misa o rezar el Rosario—. Algo que consideran la base de su unidad. En su casa, el debate intelectual y la lectura es algo constante. También, aplica en casa sus propias teorías.

«No me lo esperaba en absoluto. Almudena era una chica moderna y divertida»

Evitan discusiones innecesarias, fomentan la admiración mutua y han aprendido a saber perdonar. Suele decir que «un matrimonio feliz no es aquel que no tiene problemas, sino el que sabe resolverlos». Almudena estudió Derecho en la Universidad de Navarra (Pamplona) y su plan era opositar para ser juez de derechos humanos o incluso estudiar en Harvard o Georgetown. Durante sus años universitarios sintió lo que ella definió como una persecución de Dios. Al principio se resistió —llegó a decir que la idea de ser monja le parecía «horrible»—, pero tras unos ejercicios espirituales, decidió dar el sí rotundo.

Enrique Rojas ansiedad presión social
Enrique Rojas | Redes Sociales

Con tan solo 22 años, en el verano de 2014, ingresó en el Convento de la Encarnación en Ávila, el mismo donde Santa Teresa de Jesús inició su reforma. Desde entonces, vive bajo una regla de clausura estricta. Ha pasado de viajar por más de 70 países con su familia a una vida de oración, silencio, trabajos manuales, sin televisión, internet ni calefacción. Hoy es conocida como la Hermana Almudena María de la Esperanza. Su padre ha hablado en varias ocasiones —incluyendo entrevistas en la COPE— sobre cómo vivió la familia esta decisión. Aunque son una familia católica practicante, admitió que les sorprendió que eligiera la clausura —el camino más duro—.

Enrique Rojas ha contado que van a verla una vez al mes. En esas visitas, que duran varias horas tras la reja, describe haber encontrado a una hija con una «alegría enorme» y una «paz interior» que le ha sorprendido incluso a él como psiquiatra. «Cuando me lo dijo, me quedé de piedra. No me lo esperaba en absoluto. Almudena era una chica moderna, divertida, que viajaba por todo el mundo… que de pronto te diga que se encierra de por vida tras una reja es algo que, como padre, te rompe los esquemas», explicó, en una ocasión.

También, con Carlos Herrera, quiso reflexionar sobre la dureza de la separación física. «Humanamente es un desgarro. Es una muerte en vida, en el sentido de que dejas de tenerla en el día a día. Dejas de verla, de abrazarla libremente… ahora hay una reja de por medio. Eso, para un padre, es un proceso de duelo que hay que elaborar», comentó. Además, está muy orgulloso de su hija haya ejercido «el grado más alto de libertad».

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