Marina, hija de Ana Belén y Víctor Manuel, a sus 42 años: «Me levanto con calma, desayuno muy poco; un Nesquik y me pongo en marcha»
La actriz es una mujer sencilla, que está centrada en su trabajo dentro del Teatro y, también, junto a su familia

Marina San José, en una imagen de archivo. | Gtres
Marina San José, hija de Víctor Manuel y Ana Belén, siempre ha tenido las cosas muy claras. Aunque siempre supo que venía de una familia que ya le había ayudado, simplemente por portar sus apellidos, en el mundo de la interpretación, nunca se conformó con poco. Así, en todo este tiempo, su carrera le ha llevado a subirse a los escenarios de distintos teatros de España pero, también, a llevar las riendas de personajes icónicos como su interpretación en Amar es para siempre. A pesar de su popularidad, Marina siempre ha intentado mantenerse en un segundo plano, ser siempre una persona discreta.
Aún así, hace un par de años, la actriz concedió una entrevista especialmente sincera con Vanitatis, donde contó cuáles eran sus imprescindibles en Madrid y, también, qué hacía a primera hora de la mañana. «Me levanto con calma, desayuno muy poco y siempre en casa. Un Nesquik y me pongo en marcha», contó. Luego, afirmó que comenzaba el día cumpliendo con sus compromisos profesionales pero, también, dándole la importancia que necesita en su lado más personal.
Qué desayuna Marina San José
Como decíamos, en todo este tiempo, Marina ha demostrado que es mucho más que «la hija de» una de las parejas más emblemáticas de la cultura española. Es una actriz de raza que ha sabido labrarse una carrera sólida y respetada, principalmente en el teatro, alejándose del foco mediático del corazón para centrarse en su crecimiento interpretativo. Marina San José nació en Madrid el 14 de septiembre de 1983. Creció en un ambiente profundamente intelectual y artístico, rodeada de música, guiones y giras. A diferencia de otros hijos de celebridades, sus padres, Ana Belén —cuyo nombre real es María del Pilar Cuesta— y Víctor Manuel, siempre protegieron su privacidad, permitiéndole una infancia alejada de las cámaras.
Aunque inicialmente se sintió atraída por la veterinaria, el veneno del escenario terminó ganando. Se formó en el Laboratorio de William Layton, una de las escuelas de interpretación más prestigiosas de España, lo que demuestra que su intención nunca fue aprovecharse de su apellido, sino dominar el oficio. Su carrera es un ejemplo de progresión constante, pasando de papeles secundarios a protagonizar grandes producciones nacionales. Aunque ya había hecho teatro y cine —con un pequeño papel en Entre las piernas—, el gran público la descubrió en 2008 gracias a la televisión. Su interpretación de Ana Rivas en la serie diaria Amar en tiempos revueltos (TVE) fue un hito.
«Estoy encantada de haber crecido donde he crecido»
Su personaje fue revolucionario en la televisión generalista de la época por representar una de las primeras tramas lésbicas en una serie de época. Logró una química tal con su compañera de reparto, Carlota Olcina, que sus personajes se convirtieron en un fenómeno cultural. El teatro es, sin duda, su hábitat natural. Ha trabajado con los directores más importantes del país y ha formado parte de montajes de gran calado como Hermanas, El test o Escape room. En el cine, ha participado en películas como De chica en chica (2015), consolidando su estatus como icono para el colectivo LGTBIQ+. También ha explorado su faceta más divertida participando en programas como MasterChef celebrity, donde mostró una personalidad cercana, humilde y muy trabajadora.
Si algo define a Marina es su sobriedad. Ha conseguido lo que pocos hijos de famosos logran: que la prensa hable de su último estreno antes que de su vida privada. Sobre la relación con sus padres, Marina se ha pronunciado en diversas ocasiones. «Estoy encantada de haber crecido donde he crecido y haber aprendido lo que sé, porque lo he mamado desde pequeña. Me recuerdo entre cajas curioseando siempre, espiando todo», confesó, en una ocasión. Además, admitió que de su padre había heredado «la tranquilidad» y de su madre, «la fuerza».
«Físicamente creo que me parezco más a mi padre, pero los gestos sí son de mi madre. Si me quitas los dientes, que es lo único que me define más por mi madre, soy más parecida a mi padre», apostilló. También, ha admitido que en su familia no son muy de consejos, son más de «dejarse llevar». «No son de dar consejos y me dejan disfrutar de mi trabajo y tomar las decisiones yo sola. Confían en mí», contó. Además, también admitió que no le disgusta que le comparen con su madre.
Una rutina saludable y muy cercano a su familia
Sobre su bienestar personal, lo cierto es que Marina siempre ha practicado deporte y, al igual que su madre, le ha gustado estar en movimiento. Suele practicar rutinas de pesas y entrenamiento funcional. Ha mencionado que le ayuda a sentirse «empoderada» y con energía para aguantar las largas funciones de teatro. Aunque, sin duda alguna, si algo define su rutina es su presencia sobre los escenarios. Pero, también, la compañía de sus animales. Siempre que puede, huye del ruido de Madrid para refugiarse en entornos rurales, algo que parece haber heredado del estilo de vida tranquilo de sus padres.
Tras su paso por MasterChef celebrity comenzó a interesarse sobre la cocina y las rutinas alimentarias. Aprendió a disfrutar del proceso de cocinar. Prefiere los productos de temporada y las recetas saludables, aunque no se priva de disfrutar de una buena comida con amigos. Se define como una persona bastante organizada en casa, algo que considera fundamental para mantener la calma mental. Antes de ir al teatro, suele tener una rutina de «pre-calentamiento» que incluye vocalización y un tiempo de silencio para entrar en el código de la obra. Como es habitual en el gremio, su día termina muy tarde, cenando después de la función para bajar la adrenalina del escenario antes de dormir.
Su rutina de belleza, además, es minimalista; ha contado que prefiere la cara lavada y que su mayor secreto es la hidratación y el descanso, evitando el maquillaje excesivo cuando no está trabajando para dejar que la piel respire.
