Francotiradores antidrones en las azoteas: el blindaje invisible del papa León XIV
Interior despliega efectivos de guerra electrónica para neutralizar cualquier amenaza aérea sobre el pontífice

Policía con un fusil antodrones. - Archivo | POLICÍA NACIONAL
La visita del papa León XIV a Madrid, enmarcada en la denominada Operación Gracia, ha activado uno de los mayores despliegues de seguridad de la historia reciente en España. Con más de 23.500 efectivos movilizados entre las distintas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, el Ministerio del Interior ha puesto especial foco en el control del espacio aéreo. La respuesta técnica ante la proliferación de sistemas no tripulados civiles —drones— se traduce en un despliegue visible en las cornisas y azoteas de los principales edificios del centro de la ciudad: los fusiles de inhibición electromagnética, que se suman a los clásicos francotiradores que protegen a la comitiva y a los asistentes.
Interior ha dispuesto 43 inhibidores de frecuencia portátiles, similares a bazucas y que son operados por policías, cuya función es derribar mediante espectro radioeléctrico cualquier dron que amenaze la seguridad. Son profesionales que se ubican en puntos elevados estratégicos de la capital. Estos dispositivos, conocidos técnicamente como sistemas jammer, no emplean munición cinética ni proyectiles físicos. Disparan ondas de radio de alta potencia que bloquean los canales estándar utilizados por los drones. Es decir, interrumpen su comunicación.
Ante la pérdida de datos, los sistemas de navegación del dron activan de manera automática sus protocolos de seguridad por defecto. La nave queda suspendida en un vuelo estacionario (se para en el aire) o inicia un aterrizaje forzoso controlado, para su incautación por parte de las patrullas en tierra. Este despliegue de guerra electrónica genera efectos secundarios temporales en el entorno urbano. Los asistentes a los actos multitudinarios en zonas como la Plaza de Cibeles o los alrededores del Santiago Bernabéu sufren interferencias cortas en dispositivos Bluetooth, dificultades de conexión a redes Wifi públicas y pérdidas de precisión en la geolocalización de sus teléfonos móviles debido a la potencia de emisión de los inhibidores policiales.
16 drones de vigilancia de masas
En paralelo, la Policía Nacional mantiene operativa una flota de 16 drones de vigilancia. Estos dispositivos, equipados con ópticas de alta definición, sensores térmicos y software de análisis de datos, sobrevuelan de manera fija y silenciosa los puntos de mayor concentración de fieles. Su propósito principal es transmitir imágenes en tiempo real al centro de control para la monitorización de los flujos de multitud, la prevención de cuellos de botella y la gestión de evacuaciones en caso de emergencia. Es decir, por cada operador antidron o francotirador electrónico hay tres unidades no tripuladas de aeronaves vigilando las inmediaciones del trazado realizado por el papa León XIV.
La monitorización del espacio aéreo centralizado se gestiona a través del sistema SIGLO-CD (Sistema Global Contra Drones). Esta infraestructura de radares fijos y radiofrecuencia permite la detección temprana de cualquier objeto volador no identificado en un radio de varios kilómetros, logrando triangular con precisión matemática la ubicación de la aeronave y la posición exacta del operador en tierra antes de que el dispositivo alcance el perímetro de exclusión.
La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) ha recordado que el espacio aéreo de Madrid permanece estrictamente restringido durante toda la visita pontificia. El vuelo de cualquier dron de carácter recreativo o civil sin autorización expresa constituye una infracción muy grave de la Ley de Seguridad Aérea, con sanciones administrativas de hasta 4,5 millones de euros, además de las posibles consecuencias penales asociadas a la vulneración de la seguridad de una alta personalidad del Estado.
