El original salón de Santiago Segura en su casa de Madrid: «Es un almacén de recuerdos»
El actor y director está triunfando con ‘Torrente presidente’ y, esta noche, se sienta en ‘El hormiguero’

Santiago Segura, en una imagen de archivo. | Gtres
Santiago Segura está arrasando con su película, Torrente presidente. Para celebrarlo, el actor y director se sienta, esta noche, en El hormiguero donde hablará del éxito de su largometraje que cuenta con cameos tan especiales como los de Mariano Rajoy, Iñaki López o Alec Baldwin. Lo cierto es que Segura lleva mucho tiempo gozando de un momento profesional y personal fantástico, que se traduce en una buenísima estabilidad económica. Así, hace años, decidió comprarse una casa en el centro de Madrid, a muy pocos metros de la Gran Vía.
Allí reside junto a sus dos hijas y su mujer y donde uno de los rincones más especiales de su casa se encuentra en el salón. Es en esta estancia donde todos pasan tiempos juntos y, donde también, aprovechan para compartir una de sus mayores pasiones; la televisión. Desde esta zona de la vivienda se sientan, cada día, en el sofá para disfrutar no solamente de series sino, también, de sus películas favoritas. En las que, como no podía ser de otra manera, aparecen Santiago pero, también, sus dos hijas quienes son actrices.
El original salón de Santiago Segura
Lo primero que llama la atención del salón son los sofás, sino las paredes y las estanterías. El salón es, en realidad, una galería de arte privada. Tiene carteles originales de clásicos del cine, muchos de ellos firmados. También hay réplicas a tamaño real y bustos de personajes icónicos. Es famosa su colección de figuras de Torrente, pero también de superhéroes y personajes de terror. Las estanterías rebosan de novelas gráficas y libros de arte. No están puestos para decorar; se nota que es una biblioteca viva. Uno de los elementos más destacados de su salón es su piano. Santiago es un gran melómano y le encanta recibir a amigos artistas. En sus redes sociales es común ver vídeos de él o de sus hijas, Calma y Sirena, tocando o cantando en ese salón.
El piano suele estar rodeado de fotos familiares y recuerdos de sus rodajes, creando un rincón mucho más íntimo dentro de la locura de coleccionista del resto de la estancia. A pesar de los tesoros que guarda, Santiago siempre ha dicho que su casa es para vivirla. Los sofás son amplios y cómodos, pensados para sesiones maratonianas de cine y videojuegos con sus hijas. No es un salón normal; es un espacio donde se nota que hay vida, perros —es un gran amante de los animales— y mucho movimiento. El salón conserva elementos de la arquitectura clásica madrileña con techos altos y molduras que contrastan de forma muy divertida con los muñecos de Star Wars o las reliquias de serie B.
Una faceta de «Diógenes digital y analógico»
Tiene grandes ventanales que dan a la zona centro de Madrid, lo que le aporta una luminosidad que compensa la saturación de objetos en las paredes. Santiago Segura ha bromeado a menudo sobre su faceta de «Diógenes digital y analógico». Ha llegado a decir textualmente que su casa es «un almacén de recuerdos donde a veces también se puede dormir». Para él, rodearse de los objetos que ama —un guion original, un dibujo de un fan o un juguete antiguo— es lo que convierte un piso en un hogar. Muchos de los objetos que ves en su salón han aparecido como easter eggs (huevos de pascua) en sus películas de Padre no hay más que uno, ya que a veces utiliza su propio atrezo para dar realismo a las escenas.
Aunque siempre ha sido muy celoso de su privacidad, se sabe que vive en un piso señorial de techos altísimos en una de las zonas más nobles y vibrantes de la capital, muy cerca de la Gran Vía. Es un edificio antiguo con solera, de esos que tienen portalones de madera y ascensores de reja, lo que encaja perfectamente con su gusto por lo clásico y lo cinematográfico. Más allá del salón, la casa es un laberinto de vitrinas. Segura es uno de los mayores coleccionistas de originales de cómicde España. En sus pasillos cuelgan planchas originales de dibujantes de la talla de Robert Crumb o Richard Corben. Guarda objetos icónicos de su propia saga, como el coche —o partes de él—, trajes y, por supuesto, el merchandising que marcó una época.
Tras su paso por MasterChef celebrity, la cocina de su casa cobró un nuevo protagonismo. Es una cocina funcional pero con un toque moderno que contrasta con el resto de la casa. Santiago ha confesado que, aunque no es un chef de diario, le gusta tener buenos cuchillos y utensilios, y es el lugar donde prepara sus famosas cenas de amigos —es un anfitrión muy generoso—. Como cineasta, su casa cuenta con una zona técnica envidiable. Tiene un equipo de proyección y sonido de última generación. Para él, ver cine en casa no es ocio, es estudio. Su mesa de trabajo suele estar sepultada bajo guiones, notas adhesivas y libros. Es donde nacen los éxitos de taquilla de Padre no hay más que uno.
Vive muy cerca de la Gran Vía
Con la llegada de sus hijas, Calma y Sirena, la casa sufrió una transformación. Santiago ha admitido que ha tenido que «proteger» algunas de sus piezas más valiosas de coleccionista en estanterías altas para evitar accidentes domésticos. Vivir en el centro de Madrid le permite hacer mucha vida de barrio, algo que le encanta. Se dice que es un vecino muy querido, de los que bajan a la farmacia o al chino de la esquina en chándal, rompiendo la imagen de estrella de cine. Su casa es su refugio contra el ruido de la calle, pero a la vez está conectada al latido de la ciudad que tanto ama.
Como decíamos, Segura reside a dos pasos de Gran Vía. Lejos de los búnkeres de lujo de las afueras, su casa es un vibrante refugio de coleccionista que parece un museo de la cultura pop, repleto de vitrinas con figuras de acción, pósters firmados y una de las colecciones de cómics originales más valiosas de España, todo ello conviviendo de forma caótica y natural con el piano familiar y los juguetes de sus hijas.
Su día a día transcurre como el de un vecino más de la zona centro, donde se mueve con total naturalidad entre librerías especializadas, tiendas de barrio y los míticos cines de Callao donde estrena sus éxitos. Es un estilo de vida puramente urbano que le permite tener su productora, sus cines de cabecera y sus restaurantes favoritos a apenas unos pasos, manteniendo ese espíritu castizo y cercano que lo convierte en una figura icónica más del paisaje cotidiano madrileño.
