Los Urquijo-Moreno y los Marichalar, las dos familias que conquistan Soria: un palacete renacentista y una finca con historia
Las dos familias cuentan con gran influencia en la comarca, donde suelen celebrar sus eventos más importantes

Teresa Urquijo, en una imagen de archivo. | Gtres
Castilla y León ha sido la auténtica protagonista de este fin de semana. Las elecciones que se han celebrado en esta tierra, que han dejado una clara victoria al Partido Popular y un cierto optimismo entre los Socialistas, se ha convertido en el tema más importante en estos últimos días, en los que todas y cada una de las provincias han sido las protagonistas. Aunque una de ellas de una forma muy especial; Soria es el lugar de nacimiento del candidato Carlos Martínez y un entorno que, también, está ligado a grandes nombres del mundo socialité, entre ellos las familias Urquijo y Marichalar, quienes pueden presumir de tener sus raíces en este pequeño trozo de tierra.
En el caso de la familia de Jaime de Marichalar hay que tener en cuenta que llevan muchos años instalados en Garray, donde comenzaron una defensa férrea por las ruinas de Numancia. Por su parte, los ascendientes de Teresa Urquijo, la mujer del alcalde de Madrid, cuentan con un bonito palacio en la localidad de Hinojosa de la Sierra. Fue allí donde su prima, Victoria, celebró su enlace. Hasta esta pequeñísima localidad se trasladó Teresa, junto a su marido, así como el resto de la familia, quienes no quisieron perderse un momento tan bonito como este. Así, el pueblo se llenó, durante horas, de mucha vida.
La relación de los Marichalar con Soria

Lo cierto es que la conexión de los Marichalar con Soria no es solo cuestión de residencia —que también—, sino que, también, pueden presumir de tener un gran vínculo histórico, nobiliario y emocional que convierte a esta familia en una de las más respetadas de la comarca. El epicentro de su presencia en la ciudad es la Casa Palacio de los Marichalar, situada en la calle Caballeros. Es un edificio sobrio y señorial que simboliza el arraigo de la familia en el casco histórico. Aunque residan en Madrid, este palacio es el lugar de reunión familiar en fechas señaladas como la Semana Santa o las fiestas de San Juan.
El padre de Jaime de Marichalar, Amalio de Marichalar y Bruguera, era el noveno Conde de Ripalda. Este título está íntimamente ligado a la aristocracia soriana. Tras su fallecimiento, la familia ha mantenido una presencia constante en la vida social y cultural de la ciudad, participando en patronatos y actos benéficos. Mientras Jaime de Marichalar ha tenido un perfil más internacional y ligado a la moda y al lujo, su hermano Amalio de Marichalar ha sido el verdadero embajador de la familia en Soria. Es un defensor acérrimo del patrimonio soriano. Ha liderado iniciativas para que Numancia sea declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es habitual verlo en conferencias y actos institucionales defendiendo la identidad de Castilla frente a la despoblación.

Para los Marichalar, las Fiestas de San Juan —las más importantes de Soria— son sagradas. Es el momento en el que la familia se muestra más cercana al pueblo. Es tradición ver a los miembros de la familia participando en los desfiles o desde los balcones de su palacio. Jaime de Marichalar, incluso en sus años de mayor exposición como duque de Lugo, solía escapar a Soria para vivir estas fiestas, tratando de mantener un perfil bajo entre sus vecinos de toda la vida. Tras su separación de la Infanta Elena, Soria se convirtió en el refugio de Jaime de Marichalar. Allí es donde se siente protegido por una sociedad, la soriana, que es extremadamente discreta y respetuosa con su intimidad. En Soria, Jaime no es el exduque, es simplemente uno de los Marichalar.
El palacete donde la familia de Teresa Urquijo celebró la boda de su prima
La familia tiene una conexión muy especial con la Ermita de San Saturio, el patrón de la ciudad. Para los Marichalar, San Saturio no es solo un símbolo religioso, sino el guardián de la esencia de Soria, y suelen realizar visitas privadas al oratorio cuando necesitan tranquilidad. Como decíamos, la conexión de la familia de Teresa Urquijo con esta tierra recae en un palacio del siglo XVI ubicado en Hinojosa de la Sierra, un pequeño municipio de Soria. El palacio está situado justo al lado de la iglesia del pueblo y frente a las ruinas del castillo de Hinojosa. Es el lugar donde la familia Urquijo-Moreno celebra sus reuniones más íntimas, lejos de los focos de Madrid.

Fue ahí, como decíamos, donde la prima de Teresa, Victoria López-Quesada y Borbón-Dos Sicilias, celebró su enlace en el verano de 2024. Victoria López-Quesada es hija de Cristina de Borbón-Dos Sicilias —hermana de la madre de Teresa Urquijo— y de Pedro López-Quesada. Al ser ahijada del Rey Felipe VI, la boda tuvo una relevancia institucional enorme, pero la familia decidió llevarla a Soria para mantener ese carácter íntimo y campero que tanto les gusta. La ceremonia religiosa no fue en Madrid, sino que se celebró en la Iglesia de la Asunción, que está prácticamente pegada al palacio familiar. Tras el ‘sí, quiero’, los invitados simplemente cruzaron a pie la distancia que separa la iglesia del palacete de los abuelos —los marqueses de Laserna—. El banquete y la fiesta se celebraron en los jardines y el patio renacentista del palacio, decorado de forma rústica y elegante, aprovechando la piedra centenaria del edificio.
Uno de los momentos más especiales del enlace fue la presencia del rey Felipe en la boda. El monarca viajó hasta Soria para acompañar a su ahijada, lo que generó un revuelo lógico en el pueblo. También asistieron las infantas Elena y Cristina. Para los vecinos del pueblo —que son apenas una veintena durante el año—, ver desfilar a la familia real y a la alta aristocracia por sus calles fue un acontecimiento inolvidable. La familia Moreno de Borbón se encargó de que todo fuera con discreción, pero el orgullo de que su palacete fuera el centro del mundo por un día quedó grabado en la localidad.

El palacio donde la familia de Teresa Urquijo (los Moreno de Borbón) ejerce su influencia es una de las joyas más desconocidas del Renacimiento soriano. Construido en el siglo XVI, destaca por su patio renacentista de doble arquería. A diferencia de otros palacios que terminan siendo museos o paradores, este se mantiene como residencia privada, lo que le da un aura de misterio y exclusividad. Si Hinojosa es el refugio de los Urquijo, Garray es el territorio moral de los Marichalar. La relación entre este municipio y la familia es indivisible por una razón: Numancia.
Los Marichalar poseen en el término municipal de Garray la finca Garrejo, una propiedad agrícola y ganadera de gran extensión. Es el lugar donde la familia ha pasado sus veranos y donde Jaime de Marichalar buscaba tranquilidad tras su separación. La casa de Garrejo es un símbolo de la hidalguía castellana: austera por fuera, pero con una historia inmensa en su interior. Garray es el pueblo que custodia las ruinas de Numancia, y la familia Marichalar —especialmente Amalio— se considera, en cierta medida, su guardiana histórica.

Durante años, la familia —liderada por Amalio de Marichalar— mantuvo una batalla legal y mediática contra la instalación de una zona industrial (el PEMA) en las cercanías de las ruinas, alegando que dañaba el paisaje histórico de Numancia. Esta lucha generó una relación ambivalente en Garray: algunos vecinos los veían como héroes defensores de la historia y otros como un freno al desarrollo industrial del pueblo.
Sin duda alguna, ambas familias generan cierta visibilidad de la zona. Al elegir Soria como lugar de bodas, retiros y vacaciones, mandan el mensaje de que Soria es un lugar de moda y de prestigio. Esto ayuda a combatir el estigma de la despoblación. Ambas familias tienen sus oficinas y vida principal en Madrid. Su influencia real para Soria está en los despachos de la capital, donde pueden actuar como embajadores informales de las necesidades de la provincia ante políticos y empresarios.
