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Norman Foster, 90 años: «Me levanto a las 6 de la mañana; desayuno extremadamente ligero y mucha agua»

A pesar de su edad, el reconocido arquitecto practica todos los días deporte, sigue dibujando y cuida su alimentación

Norman Foster, 90 años: «Me levanto a las 6 de la mañana; desayuno extremadamente ligero y mucha agua»

Norman Foster, en una imagen de archivo. | Gtres

A sus 90 años, Norman Foster puede presumir de ser un hombre que está en forma, que se cuida. Es por eso que, para él, la edad es un número y nada le frena. El reconocido arquitecto, que divide su vida entre Londres y Madrid, se despierta pronto por la mañana, concretamente a las seis. Desatina «extremadamente ligero» y, sobre todo, se hidrata «muy bien». Tras esto, comienza con sus actividades del día, que incluye revisar los proyectos que tiene marcha, así como hacer ejercicio de forma activa, algo que no perdona. Además, Foster también se encarga de mantener viva la llama del amor junto a su mujer, Elena Ochoa, uno de los pilares fundamentales de su vida.

Foster no se limita a caminar por la oficina; practica deportes de alta intensidad que desafiarían a alguien de la mitad de su edad. Una de sus grandes pasiones es el esquí de fondo, que practica de forma frecuente, sobre todo cuando está en su casa de Suiza. Es su gran pasión. Ha participado en la Engadin Skimarathon en Suiza —una carrera de 42 km— más de 25 veces. Es un deporte que requiere una resistencia cardiovascular y una fuerza funcional brutales. Y no solamente eso. También, le chifla el ciclismo. No es raro verlo en Instagram —donde es muy activo— compartiendo rutas en bicicleta de carretera. Incluso ha colaborado con marcas como Rapha para diseñar ropa técnica.

Cómo empieza el día Norman Foster

Norman Foster y Elena Ochoa, por las calles de Madrid en febrero de 2019. | Gtres

Además, complementa estos deportes con cardio, especialmente con todo lo que tiene que ver con rutinas de flexibilidad y fuerza para mantener la postura, algo vital para un arquitecto que pasa horas dibujando. Su enfoque de salud está marcado por su victoria sobre el cáncer de colon —diagnosticado en la década de los 2000— y un ataque al corazón posterior. Lejos de retirarse, estas experiencias parecen haberle dado un segundo aire. Él mismo dice que la clave fue no detenerse y mantener la mente ocupada en proyectos ambiciosos.

Lo más importante en su día a día, sin lugar a dudas, es su mentalidad. Foster aplica su filosofía arquitectónica de «hacer más con menos» a su alimentación. Mantiene una dieta muy limpia y un peso corporal rigurosamente controlado para no sobrecargar sus articulaciones al esquiar o pedalear. Es conocido por ser extremadamente moderado con el alcohol y priorizar el descanso de calidad, aunque su ritmo de trabajo sea global. Además, para él, es indispensable moverse en un entorno saludable. A través de su fundación, promueve el concepto de ciudades sanos. Diseña sus propios espacios de vida y trabajo para maximizar el bienestar psicológico.

Desayuna ligero y la importancia de una buena hidratación

Elena Ochoa, la mujer de Norman Foster. | Gtres

También, sigue manteniendo su cerebro joven, rodeándose de gente joven, pilotando sus propios jets y helicópteros, y estando a la vanguardia de la tecnología —desde el uso de drones hasta la construcción en Marte—. Así, con el paso del tiempo, establecer una rutina se ha convertido en su mayor aliado. Esto se debe, principalmente, a distintos factores. El primero de ellos pasa por el despertar. Suele amanecer entre las cinco y las seis de la mañana. Antes de que lleguen los correos electrónicos o las llamadas transatlánticas, dedica la primera hora al ejercicio. Ya sea una sesión de gimnasio, estiramientos o un recorrido rápido en bicicleta, prefiere activar el metabolismo antes de que empiece la jornada laboral. Además, si tiene tiempo, también le dedica un espacio a una de grandes pasiones —que también es su trabajo—; dibujar.

Su alimentación matutina sigue la regla de la funcionalidad. No es de desayunos pesados o procesado. Vive gran parte del año entre Suiza y España (Madrid), lo que ha influido en sus gustos. De esta manera, su desayuno suele incluir fruta fresca de temporada, cereales integrales (como avena) y, ocasionalmente, proteínas magras. Además, también disfruta mucho del café de calidad, pero lo consume con moderación, utilizándolo como un estimulante de precisión para sus primeras reuniones. En su día a día, también es muy consciente de la importancia de entrenar el cerebro y, también, de una buena hidratación.

El apoyo de su mujer y sin perder las ganas de dibujar

Dado que entrena casi a diario a sus 90 años, utiliza el agua para eliminar toxinas y mantener la salud de sus articulaciones. Se le suele ver siempre con agua a mano durante sus conferencias o revisiones de diseño. Además, como curiosidad, Como dato curioso, su obsesión con la hidratación y el bienestar llega hasta la arquitectura. Foster ha criticado a menudo el uso de botellas de plástico y promueve en sus edificios —como el Apple Park o la sede de Bloomberg— sistemas de filtración de agua integrados y fuentes de diseño para fomentar que los empleados beban agua del grifo de alta calidad.

También, es muy fan de aplicar el concepto de «sustentabilidad personal». Al igual que diseña edificios para que duren siglos consumiendo poca energía, él consume solo lo necesario para mantener su estructura física funcionando al máximo rendimiento sin generar residuos —es decir, la grasa innecesaria o letargo—. Como decíamos, tanta importancia tiene en su vida cuidarse como su trabajo y la presencia de su mujer, Elena Ochoa —más conocida como lady Foster—. A sus 90 años, Foster se ha convertido en un gigante de la arquitectura. Ha diseñado el Apple Park, el viaducto de Millau —en Francia— o Reichstag —que se ubica en Berlín—. La importancia de su mujer, lady Elena Foster —cuyo nombre es Elena Ochoa—, es incalculable. Se casaron en 1996 y muchos analistas y amigos cercanos coinciden en que ella es el motor detrás de la vitalidad y longevidad actual del arquitecto.

Norman Foster se cuida muy bien; desayuna ligero y hace deporte. | Gtres

Elena, psicóloga y profesora española de renombre, llegó a la vida de Foster tras un periodo personal difícil —la muerte de su tercera esposa—. Ella no solo le dio estabilidad emocional, sino que fue su pilar fundamental durante su batalla contra el cáncer de colon y sus problemas cardíacos. Foster ha declarado que su apoyo fue decisivo para su recuperación. Elena es la impulsora y presidenta de la Norman Foster Foundation en Madrid. Ella entendió que el legado de Norman no debía ser solo una lista de edificios, sino un centro de pensamiento para jóvenes arquitectos. Gracias a su visión estratégica, la fundación es hoy un referente mundial en urbanismo y tecnología. Además, ahora ha emprendido en Madrid con una bonita librería.

Es gracias a Elena que Foster tiene una conexión tan profunda con España. Ella le dio un nuevo hogar y una nueva cultura que él ha abrazado con entusiasmo, adoptando la dieta y el estilo de vida que tanto contribuyen a su salud actual.

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