Kallas defiende que el conflicto en Oriente Próximo «no es la guerra de Europa»
La alta representante de la UE advierte de que el bloqueo del estrecho de Ormuz pone en riesgo comercio y energía

La alta representante de la Unión Europea para Política Exterior, Kaja Kallas. | EP
La alta representante de la Unión Europea para Política Exterior, Kaja Kallas, ha defendido que la guerra en Oriente Próximo «no es la guerra de Europa», aunque ha avisado de que los intereses de la UE «están directamente en juego», especialmente por el impacto del bloqueo del estrecho de Ormuz en el comercio y el suministro energético.
Así lo ha asegurado en una rueda de prensa desde Bruselas tras finalizar el Consejo de Asuntos Exteriores (CAE) que ha tenido lugar este lunes en la capital comunitaria, que ha finalizado con la negativa de los 27 ministros de Exteriores de la UE a expandir al estrecho de Ormuz el mandato de la operación naval Aspides, creada para impedir ataques de los hutíes contra el transporte marítimo en el mar Rojo.
«Esta no es la guerra de Europa, pero los intereses de Europa están directamente en juego», ha asegurado la jefa de la diplomacia europea, que ha reivindicado «una solución diplomática», dado que «nadie quiere entrar activamente» en el conflicto y ningún país «tiene interés en una guerra abierta y sin final».
Entre las consecuencias del conflicto, ha recordado que desde el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán el pasado 28 de febrero se han evacuado a 30.000 ciudadanos europeos desde la región, y también ha señalado el alza de los precios del combustible por el bloqueo del estrecho de Ormuz, del que «Moscú se beneficia».
Sobre su propuesta de modificar la operación naval de la UE Aspides para tratar de mantener abierto el estrecho de Ormuz, Kallas ha detallado que entre los ministros de Exteriores hay «un claro deseo de reforzar esta operación», pero no de cambiar su mandato más allá del mar Rojo ante el riesgo de que se incrementen los ataques de los hutíes.
«Ampliar este mandato para cubrir el estrecho de Ormuz, para ir al norte desde la línea de Mascate, no contó con el visto bueno por parte de los Estados miembros para hacerlo. Nadie quiere entrar activamente en esta guerra y, por supuesto, todo el mundo está preocupado por cuál será el resultado», ha proseguido en su explicación.
