El plan de Irán para defenderse de un posible ataque de Trump: tanques, obuses y misiles
Teherán activa su estrategia de «defensa en mosaico» para proteger costas, islas clave e instalaciones nucleares

Militar del Ejército iraní | Europa Press
El portaviones USS George H.W. Bush, 2.500 marines y otros 1.000 paracaidistas de la 82.ª División Aerotransportada forman parte del despliegue 50.000 hombres que Donald Trump ha desplegado en Oriente Próximo, en lo que parece un claro indicio de que una intervención terrestre limitada en Irán podría acercarse.
Ante esta situación, Irán ha estado preparando durante más de 20 años una doctrina militar llamada «defensa en mosaico», con el objetivo de resistir los ataques de lo que ellos llaman «el Gran Satán», en referencia a Estados Unidos.
Tras la caída de Saddam Hussein, se evidenció que el ejército iraní estaba excesivamente centralizado y controlado políticamente. A partir de esa experiencia, Irán decidió modificar su modelo militar y desarrolló una estrategia de defensa más descentralizada, dividiendo sus fuerzas en 31 comandos provinciales independientes, diseñados para seguir funcionando aunque pierdan la comunicación con el mando central en Teherán.
En Irán, la defensa nacional recae tanto en la Guardia Revolucionaria como en el Ejército llamado Artesh, que cuenta con unos 350.000 efectivos. La mayoría de los ataques se han dirigido a la primera, mientras que el Artesh contaba antes de la guerra con unos 1.500 carros de combate para repeler ataques que parecen seguir operativos.
Hasta la fecha, Estados Unidos e Israel han conseguido eliminar a decenas de altos mandos iraníes, pero la defensa en mosaico permite una sucesión automática. Esto provoca que, a pesar de las bajas, la defensa iraní pueda seguir funcionando de manera similar.
El Tercer Ejército de Irán es el encargado de coordinar las regiones costeras del Golfo Pérsico, donde Trump podría ordenar un ataque terrestre. Estas fuerzas pueden contar con tanques renovados T-72, carros de combate ligeros, obuses que alcanzan hasta 30 kilómetros de distancia, lanzacohetes para atacar distintas áreas y misiles de diferentes rangos.
La isla de Kharg, el punto más fortificado de la costa iraní
Uno de los objetivos que está en las quinielas de posibles ataques de Estados Unidos es la isla de Kharg, clave para la economía ya que de ahí sale el 90% del crudo iraní. La defensa de esta joya del régimen de los ayatolás recae en la Guardia Revolucionaria.
En las últimas semanas, la isla parece haber sido reforzada, convirtiéndose en el punto más fortificado de la costa iraní. Tal y como informó la CNN, informes de inteligencia estadounidenses apuntan a que las playas han sido minadas, se ha trasladado personal militar adicional, se han instalado defensas aéreas y se han colocado trampas ante una posible invasión.
Varios funcionarios y expertos militares reconocieron al medio estadounidense que la invasión de la isla conllevaría riesgos significativos, debido a que cuenta con una defensa escalonada.
Otro posible objetivo
Ante la complejidad de atacar Kharg, Trump podría optar por una intervención terrestre para confiscar material nuclear iraní. Según la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Irán posee alrededor de 440 kg al 60 %, un nivel cercano al necesario para armas nucleares.
La operación se llevaría a cabo en alguna instalación nuclear en Isfahán, Natanz y Fordo, situadas en el interior de Irán. Para ello, los estadounidenses tendrían que adentrarse en búnkeres o complejos subterráneos cercanos para acceder a las instalaciones, inspeccionarlas y asegurar el material almacenado, corriendo un gran riesgo durante todo el proceso.
