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Enrique Rojas (77), psiquiatra: «Los dos grandes temas de la felicidad son tener una personalidad equilibrada y tener un proyecto de vida»

Una definición que apuesta por una mirada profunda y serena frente al optimismo superficial

Enrique Rojas (77), psiquiatra: «Los dos grandes temas de la felicidad son tener una personalidad equilibrada y tener un proyecto de vida»

Felicidad y serenidad | Canva pro

A sus 77 años, el psiquiatra Enrique Rojas lleva décadas analizando uno de los asuntos que más inquietan a la sociedad contemporánea, la felicidad. Su diagnóstico es claro y directo, «los dos grandes temas de la felicidad son tener una personalidad equilibrada y tener un proyecto de vida». No habla de estados de euforia permanente ni de recetas rápidas, sino de una arquitectura interior que se construye con el paso del tiempo.

Rojas, una de las voces más reconocidas de la psiquiatría divulgativa en España, advierte de que la búsqueda actual del bienestar se ha desviado hacia una dirección que considera equivocada. «Nos metemos en una búsqueda en una dirección muy negativa», afirma, en referencia a una cultura que identifica la felicidad con el éxito inmediato, la acumulación de experiencias o la estimulación constante. Una visión que contrasta con investigaciones que señalan la estabilidad emocional y el sentido vital como claves del bienestar duradero. Estudios de la National Library of Medicine muestran que quienes son emocionalmente más estables tienden a experimentar mayor bienestar global.

El concepto de felicidad cambia con la edad

Para Enrique Rojas, uno de los errores más frecuentes es pensar que la felicidad es igual en todas las etapas de la vida. «Cuando tienes muy pocos años, cuando tienes 20 o 25, la felicidad consiste en grandes emociones, en grandes aventuras, en experiencias nuevas», explica. En esa fase vital, el entusiasmo, la intensidad y la novedad ocupan un lugar central, algo que la psicología evolutiva ha descrito ampliamente.

Felicidad

Sin embargo, a partir de los 50 años el concepto se transforma. «Cuando tienes de 50 años para adelante, la felicidad consiste en paz interior, serenidad, sosiego y equilibrio», señala Rojas. Esta evolución muestran cómo, con la madurez, las personas priorizan la estabilidad emocional, las relaciones significativas y la coherencia interna frente a la búsqueda de estímulos constantes.

Uno de los conceptos clave en el pensamiento de Enrique Rojas es la distinción entre dos tipos de felicidad. «Hay un capítulo largo en el libro sobre la felicidad», explica, «y hay dos expresiones que yo utilizo mucho, la felicidad puntual y la felicidad estructural». La felicidad puntual hace referencia a momentos concretos de bienestar. «Son momentos felices que son importantes en la vida, felices Navidades, feliz fin de semana», detalla. Se trata de instantes en los que la persona se detiene, se relaja y disfruta de un placer especial. Rojas subraya que estos momentos son valiosos, pero advierte de que no pueden sostener por sí solos una vida plena.

El equilibrio que sostiene la vida

La felicidad estructural, en cambio, tiene una dimensión más profunda. «Es arqueo de caja, exploración de cómo va mi vida», afirma Enrique. Es un balance vital que permite evaluar si las distintas áreas de la existencia están alineadas. «Y así salen las cuentas importantes», añade, en referencia a una satisfacción que no depende de un instante concreto, sino de la coherencia global del proyecto personal.

@cope_es ¿Cómo podemos #saber si realmente somos #felices? El prestigioso #psiquiatra Enrique Rojas explicaba en 'Herrera en COPE' cómo debemos ayudarnos a #nosotros mismos para #identificar de forma correcta nuestras #emociones ♬ sonido original – COPE

En este punto, el psiquiatra vuelve a insistir en los dos grandes pilares de su planteamiento. «Los dos grandes temas de la felicidad son tener una personalidad equilibrada, no perfecta, pero sí bien conjugada», explica. Ese equilibrio implica autoconocimiento, control emocional y aceptación de las propias limitaciones, aspectos ampliamente respaldados por la psicología clínica contemporánea.

Un proyecto de vida con cuatro ejes

El segundo pilar es contar con un proyecto vital claro. «Tener un proyecto de vida, un programa en el que saltan, suben, bajan, se arremolinan cuatro grandes temas», señala Rojas. Esos cuatro ejes son «amor, trabajo, cultura y amistad». De la interacción entre ellos, sostiene, surge una felicidad sólida y duradera. Este enfoque conecta con estudios longitudinales como el de Harvard sobre desarrollo adulto, que subraya la importancia de las relaciones afectivas, el trabajo con sentido y el crecimiento intelectual para el bienestar a largo plazo. No se trata de eliminar las dificultades, sino de integrarlas dentro de un marco vital con dirección.

La felicidad como camino

Para cerrar su reflexión, Enrique Rojas recurre a la literatura. «Decía Don Quijote que la felicidad no está en la posada, sino en el medio del camino», recuerda. Una cita que resume su visión, la felicidad no es una meta final ni un lugar al que llegar, sino una forma de recorrer la vida. «La felicidad es una forma de entender la vida y la realidad personal», concluye. Una definición que se aleja del optimismo superficial y apuesta por una mirada más profunda, serena y realista, especialmente necesaria en una época marcada por la prisa, la comparación constante y la presión por mostrarse siempre feliz.

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