Ainoa Espejo, experta en relaciones: «Aplicar estos tres principios japoneses pueden traernos una mayor felicidad y bienestar»
Quizá la clave para vivir con mayor plenitud no esté en acumular logros, sino en llevar una vida más equilibrada

Felicidad | Canva pro
¿Existe una fórmula para vivir mejor? Japón lleva décadas despertando el interés de psicólogos, sociólogos y expertos en bienestar por su particular manera de entender la vida. No se trata solo de longevidad o productividad, sino de una filosofía de vida cotidiana basada en el equilibrio, la moderación y la armonía. Así lo explica Ainoa Espejo, grafóloga y coach experta en relaciones de Aihop Coaching & Grafología, en un artículo para ELLE, tras regresar de un viaje que define como «alucinante» al país del sol naciente.
«Japón es un baúl de tesoros lleno de sabiduría», afirma. «Su cultura puede enseñarnos mucho sobre cómo ser más felices y equilibradas en un mundo cada vez más acelerado». Una reflexión que conecta con investigaciones recientes sobre bienestar, como los estudios sobre ikigai realizados en Okinawa o los informes internacionales que vinculan la satisfacción vital con el sentido de propósito y la cohesión social. Un ejemplo destacado es el World Happiness Report, una publicación anual elaborada por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de la ONU, la Universidad de Oxford y Gallup, que analiza datos de más de 140 países y usa medidas de satisfacción con la vida para evaluar el bienestar subjetivo en contextos globales.
La filosofía japonesa no responde a un único nombre ni a una doctrina cerrada. «Es un mosaico de conceptos y prácticas que refleja una profunda conexión con la naturaleza, la comunidad y la espiritualidad», explica Espejo. «Es una visión holística de la vida, donde cada elemento tiene un propósito y está interconectado con el todo». Según Ainoa Espejo, integrar esta filosofía en la vida cotidiana puede traducirse en una mayor sensación de bienestar. Para ello propone varios principios prácticos inspirados en la forma de vivir de los japoneses.
‘Ikigai’, encontrar la razón de ser
El primero es el ikigai, un concepto ampliamente estudiado por sociólogos y psicólogos. «Es el equilibrio entre lo que amas, en lo que eres buena, lo que el mundo necesita y aquello por lo que te pueden pagar», explica Espejo. «El ikigai es la razón de ser, el motor que nos impulsa a levantarnos cada mañana con propósito y alegría». Las investigaciones sobre las zonas de mayor longevidad en Japón señalan que tener un propósito claro está estrechamente relacionado con una mejor salud emocional y una vida más plena. No se trata de encontrar una gran misión, sino de dar sentido a lo que hacemos cada día.
‘Hanasaki’, florecer incluso en la adversidad
Otro de los principios clave es el hanasaki, la capacidad de florecer bajo presión. «En Japón se asume que la dificultad forma parte de la vida», señala la coach. «La clave está en cómo respondemos a ella». Hanasaki implica afrontar los desafíos con determinación y paciencia, aprendiendo de las experiencias difíciles y transformándolas en oportunidades de crecimiento. En una cultura acostumbrada a reconstruirse tras crisis naturales y sociales, la resiliencia no es un concepto teórico, sino una práctica cotidiana que también puede aplicarse en nuestro contexto personal y profesional.

‘Ukeireru’, aceptar para vivir con más calma
El tercer principio es el ukeireru, la aceptación. «Consiste en aceptar aquello que no podemos controlar», explica Espejo. «Adaptarnos a las circunstancias con flexibilidad nos permite vivir con más paz y resiliencia, sin desgastarnos luchando contra lo inevitable». Esta idea conecta con corrientes psicológicas actuales que subrayan la importancia de la aceptación emocional para reducir el estrés y la ansiedad. Aceptar no significa resignarse, sino reconocer la realidad para actuar desde un lugar más consciente.
Para Ainoa Espejo, aplicar estos principios no exige un cambio radical de vida. «Pequeños ajustes en nuestra forma de pensar y relacionarnos pueden marcar una gran diferencia», concluye. Tal vez la felicidad no esté en hacer más, sino en vivir con mayor coherencia, y en ese camino la filosofía japonesa ofrece claves tan sencillas como profundas.
