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Mario Alonso Puig (71), médico, sobre la importancia del ejercicio: «Mejora la atención, la memoria y la capacidad de tomar decisiones»

Su mensaje trasciende el incentivo físico y plantea el deporte diario como una herramienta de bienestar integral

Mario Alonso Puig (71), médico, sobre la importancia del ejercicio: «Mejora la atención, la memoria y la capacidad de tomar decisiones»

Mujer haciendo deporte | Canva pro

La relación entre el cuerpo y la mente es más estrecha de lo que solemos imaginar. Y es que en un mundo cada vez más sedentario y exigente, la actividad física no solo fortalece los músculos, también tiene efectos profundos sobre la salud cerebral y emocional. Según expertos como Mario Alonso Puig, médico y uno de los mayores divulgadores en bienestar emocional y desarrollo personal en el ámbito hispanohablante, moverse regularmente puede mejorar la memoria, la atención y la capacidad de tomar decisiones, al mismo tiempo que ayuda a reducir la ansiedad y a equilibrar las emociones.

El movimiento despierta el cerebro y mejora tu estado de ánimo

Mario Alonso Puig sostiene que la relación entre el movimiento y la mente no es una metáfora, sino una evidencia que emerge de décadas de investigación sobre cómo el cuerpo influye en la función cerebral. La frase que él repite como mantra es clara: «Cuando movemos el cuerpo despertamos el cerebro. El ejercicio estimula la neuroplasticidad en el lóbulo frontal, ayudándonos a pensar con mayor claridad y a tomar decisiones más conscientes. El ejercicio activa áreas ligadas a la empatía, lo que nos permite vivir con menos ansiedad y más equilibrio. Movernos es la forma de cuidar la memoria y el aprendizaje».

En tiempos en que vivimos más sentados y más exigidos mentalmente, Puig sitúa el ejercicio físico en el centro de una estrategia integral para optimizar la salud mental. Argumenta que mover el cuerpo no solo fortalece músculos, también activa circuitos cerebrales que son claves para funciones cognitivas como la atención, la memoria y la toma de decisiones, aspectos esenciales para una vida personal y profesional plena.

La evidencia científica respalda el mensaje

La ciencia contemporánea respalda esa visión. Un metaanálisis publicado en National Library of Medicine que incluyó más de 2.700 ensayos clínicos aleatorizados con más de 250.000 participantes encontró que las intervenciones de ejercicio mejoran de manera significativa la cognición general, la memoria y las funciones ejecutivas, que incluyen la planificación y la toma de decisiones, con efectos consistentes en distintos grupos de edad y estados de salud.

Deporte a primera hora de la mañana

Este cuerpo de evidencia hace eco a lo que divulga Mario Alonso Puig en sus redes sociales y conferencias: el movimiento físico tiene un impacto directo sobre la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para reorganizarse, crear nuevas conexiones y, en algunos casos, generar nuevas neuronas. Estudios clínicos y revisiones científicas publicados en la revista Communications Psychology reafirman este concepto. Y es que los ejercicios breves e intensos producen impactos pequeños, pero medibles en diversas tareas cognitivas, especialmente en aquellas que requieren reacciones rápidas y una alta flexibilidad mental.

Ejercicio y equilibrio emocional

Puig comenta que el impacto del ejercicio sobre el estado emocional también es parte de la evidencia. La actividad física regular se asocia con la liberación de neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, que modulan el estado de ánimo y reducen los niveles de ansiedad. Esta regulación emocional contribuye a un equilibrio psicológico que facilita un pensamiento más claro y una toma de decisiones menos reactiva ante el estrés diario.

Integrar el movimiento en la vida cotidiana

Para Mario Alonso Puig, que ha pasado años estudiando cómo el cerebro responde al estrés y a los hábitos de vida modernos, la recomendación tiene un tono práctico: no hace falta ser un atleta de alto rendimiento, basta con integrar movimiento regular en la vida cotidiana. Caminatas diarias, sesiones de ejercicio moderado varias veces por semana y actividades que combinen componente físico y mental, como la danza o las artes marciales suaves, son caminos accesibles para activar esos mecanismos cerebrales.

Su mensaje va más allá de un simple incentivo para mejorar la salud física. Invita a repensar el ejercicio como una herramienta de bienestar integral. En un mundo donde las demandas cognitivas aumentan, volcarse a una práctica física regular puede ser una de las estrategias más potentes para cuidar la mente. Porque mover el cuerpo no solo fortalece músculos, despierta capacidades mentales, refuerza la memoria y afina nuestra atención, también nos prepara para tomar decisiones más conscientes y equilibradas en un entorno que exige lucidez y resiliencia. Al final, como él mismo sintetiza: cuidar el cuerpo es, en esencia, una forma profunda de cuidar la mente.

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