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Alejandro Martínez Rico, psiquiatra, alerta sobre el Orfidal para dormir: «Es un fármaco que da un sueño superartificial»

Con este tipo de fármacos puede sucede que, lo que hoy te quita el sueño, mañana puede ser una pesadilla

Alejandro Martínez Rico, psiquiatra, alerta sobre el Orfidal para dormir: «Es un fármaco que da un sueño superartificial»

Un hombre con insomnio. | ©Freepik.

Las benzodiazepinas no son una novedad farmacológica. Estos medicamentos llevan décadas entre nosotros, prescritos inicialmente para situaciones muy concretas. Sin embargo, nuestras vidas parecen haberse convertido en muchos casos en un reclamo constante de esta receta. Lo que la evidencia científica nos dice es que su uso debería ser mucho más pausado, controlado y limitado del que normalmente se hace. Esta realidad ha llevado al psiquiatra Alejandro Martínez Rico a denunciar públicamente la situación tras una experiencia cotidiana que le dejó atónito.

El especialista compartió en su cuenta de Instagram @alejandropsiquiatra cómo en la cola de una carnicería escuchó a dos personas hablar sin paños calientes sobre su consumo de Orfidal para dormir. Una de ellas afirmaba llevar diez años tomándolo diariamente, convencida de que le iba «genial». Días antes, en una comida con conocidos, había constatado que seis de las quince personas presentes tomaban alguna medicación para dormir. Este tipo de situaciones se han normalizado hasta el punto de que nadie parece cuestionarlas. La conversación casual sobre el uso crónico de psicofármacos se ha instalado en nuestro día a día como si fuera hablar del tiempo. Algo de lo que ya hemos alertado en THE OBJECTIVE.

Lo más preocupante es que esta normalización contrasta radicalmente con las recomendaciones de los organismos sanitarios internacionales. La Organización Mundial de la Salud es tajante al respecto. Las autoridades médicas advierten de los riesgos del uso prolongado de estos fármacos. Sin embargo, la brecha entre lo que dicta la ciencia y lo que ocurre en la práctica clínica diaria parece cada vez mayor. Al punto de que en 2019 se editó un manual sobre El buen uso de benzodiacepinas para conocer mejor sus aplicaciones y efectos.

La denuncia de un psiquiatra sobre usar Orfidal para dormir

El doctor Alejandro Martínez Rico no se ha quedado callado ante esta situación. «Cuando la Organización Mundial de la Salud te recomienda no tomarla bajo ningún concepto más de dos meses», señala el psiquiatra, la realidad es que muchas personas llevan años consumiéndola. Su denuncia pone el foco en una práctica extendida que contradice frontalmente las directrices sanitarias. El especialista subraya que existen «alternativas muchísimo mejores, más eficientes» para abordar los problemas de sueño. No todo pasa por dormir con pastillas, insiste, aunque esta parezca la solución más rápida y sencilla.

El mensaje del doctor Martínez Rico es contundente respecto a la calidad del descanso que proporcionan estos fármacos. «Son fármacos que dan un sueño superartificial», afirma categóricamente. Este tipo de medicamentos no permiten llegar a la fase de sueño profundo, que es precisamente la más reparadora. El Orfidal, cuyo principio activo es el lorazepam, no es el único fármaco al que se recurre habitualmente. Otras benzodiazepinas como el lormetazepam o el alprazolam comparten el mismo problema. Todas ellas alteran la arquitectura natural del sueño, impidiendo que el cerebro complete sus ciclos normales.

Las prescripciones de estas sustancias no están enfocadas exclusivamente a tratar el insomnio. Las benzodiazepinas se desarrollaron principalmente para el tratamiento de la ansiedad y los trastornos por pánico. Su uso como inductor del sueño es, en muchos casos, una aplicación secundaria que se ha generalizado de forma desproporcionada. El doctor insta a quienes se encuentren en esta situación a pedir ayuda profesional. «No tiene ningún sentido» mantener un consumo crónico de estos fármacos, concluye.

Para qué sirve realmente el Orfidal

Cuando hablamos de Orfidal nos referimos al nombre comercial más común de un medicamento cuyo principio activo es el lorazepam. Esta sustancia pertenece a la familia de las benzodiazepinas, descubiertas en los años sesenta del siglo pasado. El hallazgo de este tipo de fármacos, derivados de los opioides, se atribuye al químico Leo Sternbach. Sería él, mientras trabajaba para los laboratorios Roche, el que sintetizaría el primer compuesto de esta familia en 1955. El lorazepam en concreto se desarrolló posteriormente, en 1963, como parte de la segunda generación de estos fármacos. Desde entonces, las benzodiazepinas se han convertido en uno de los grupos de medicamentos más prescritos del mundo.

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El consumo de este tipo de fármacos no está originalmente pensado para corregir problemas de sueño. ©Freepik.

La indicación real del Orfidal es el tratamiento a corto plazo de los estados de ansiedad. Se pauta también para crisis de angustia, fobias y trastornos por estrés agudo. No obstante, también como medicamento para los trastornos del sueño, pero no yendo más allá de las cuatro semanas en términos generales. En el ámbito hospitalario se utiliza como premedicación antes de intervenciones quirúrgicas. Su efecto ansiolítico y sedante es rápido, lo que explica su popularidad.

Los peligros de mantener una prescripción de Orfidal en el tiempo son múltiples y graves. En primer lugar, estas sustancias generan tolerancia, lo que significa que el organismo necesita dosis cada vez mayores para obtener el mismo efecto. También producen dependencia física, haciendo que la retirada del fármaco desencadene un síndrome de abstinencia. A nivel cognitivo, el uso prolongado se asocia con deterioro de la memoria, disminución de la capacidad de concentración y alteraciones en la coordinación motora. Al punto de que estudios recientes han relacionado el consumo crónico de benzodiazepinas con un mayor riesgo de desarrollar demencias. Por eso, lo que hoy te quita el sueño, mañana puede ser una pesadilla.

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