Mario Alonso Puig (71), médico: «Si tuviera que elegir un hábito para saber si soy feliz, sería hacerme esta pregunta cada día al despertar»
Esta simple práctica, junto a la atención plena, el amor consciente y el propósito, convierte lo cotidiano en extraordinario

Mario Alonso Puig | Instagram
Mario Alonso Puig, médico, conferenciante y divulgador de crecimiento personal, propone una reflexión sencilla pero poderosa: la felicidad se construye desde la atención, el amor y la generosidad cotidiana. En su nuevo libro, Vivir es un asunto urgente, Puig invita a diferenciar entre sobrevivir y vivir de verdad, y ofrece claves prácticas para que 2026 sea un año de mayor sentido y plenitud.
Para Puig, el secreto de la felicidad radica en el amor en mayúsculas: amarnos a nosotros mismos, amar a los demás y amar la vida. «Muchos lo han dicho desde la ciencia, la filosofía, la psicología o la espiritualidad, pero a veces suena demasiado dulce para ser verdad», señala. El amor, según el médico, no es un sentimiento pasajero, sino una fuerza transformadora capaz de generar bienestar profundo y duradero. Y es que el amor implica atención y cuidado, no solo hacia los demás, sino también hacia nosotros mismos. Aprender a escucharnos, reconocer nuestras emociones y cultivar el respeto por nuestras necesidades es, según Puig, la base de la felicidad.
Así pierdes la felicidad sin darte cuenta cada día
El título de su libro refleja una preocupación central: la vida es breve y escapar de la supervivencia exige atención plena. «Todo tiene que ver con nuestro nivel de atención y de distracción», explica Puig. Estar presentes nos permite disfrutar de los buenos momentos y gestionar mejor los desafíos. Por el contrario, la distracción constante nos desconecta de la vida, incluso cuando estamos físicamente con alguien, pero mentalmente lejos. El médico subraya que la atención es un recurso limitado y que debemos cuidarla. Cada momento en que ponemos el foco en lo que verdaderamente importa, desde una conversación significativa hasta un gesto cotidiano, se convierte en un acto de vida consciente.
Otro gran obstáculo para vivir con intensidad es el estrés crónico. Cuando una persona está sometida a tensión prolongada, explica Puig, el cerebro y el cuerpo se limitan a tres respuestas: irritabilidad, huida o paralización. Ninguna de ellas permite abrirse al asombro, la sorpresa o la aventura. «Nos hemos acostumbrado a vivir con estrés y lo vemos como normal, pero es la principal causa de enfermedad en la actualidad», advierte. La solución no consiste solo en relajarse momentáneamente, sino en replantear la forma en que nos relacionamos con la vida, priorizando lo que realmente aporta valor.
La pregunta diaria que revela si eres feliz y cómo recuperarla
Puig propone un hábito sencillo y transformador: preguntarse cada mañana, al despertar o al salir de casa, cómo podemos mejorar la vida de otra persona, aunque sea con un gesto pequeño. «Un saludo, una palabra amable, un reconocimiento sincero o un acto de generosidad puede cambiar el día de alguien y, al mismo tiempo, transformar nuestra propia experiencia de vida», explica.

Si tuviera que elegir un hábito, señala Puig, sería preguntarse cada día:
- ¿Qué puedo hacer hoy para mejorar la vida de una persona?
- ¿Qué puedo hacer, por sencillo que sea, para reducir la carga que alguien lleva sobre sus hombros?
- ¿Qué puedo hacer para devolverle un poco la alegría a quien la ha perdido?
- ¿Qué puedo hacer para transmitirle a alguien que su trabajo es importante?
- ¿Qué puedo hacer para que, cuando me encuentre con alguien, esa persona se sienta mejor después de ese encuentro que antes?
«Cuando empiezas a hacer eso, empiezan a pasarte cosas maravillosas. No olvidemos que hay sonrisas que pueden alegrar la vida de alguien que está pasando por un mal momento. Dar los buenos días, las buenas tardes o las buenas noches a alguien que tiene un trabajo sencillo y al que muchos miran como si fuera un mueble puede significar mucho. Tener un comentario amable también puede suponer mucho. No sabemos las luchas internas o externas a las que se enfrenta cada persona en su día a día», agrega. Puig destaca que este hábito nos saca del egocentrismo y nos conecta con la felicidad real.
Otras claves para alcanzar la felicidad, según Puig
Además del hábito central de preguntarse cómo mejorar la vida de otros, Mario Alonso Puig propone otras estrategias fundamentales para vivir con plenitud. Desde aprender a priorizar lo que realmente importa hasta cultivar relaciones auténticas o encontrar ese ikigai como propósito de vida, estas claves ayudan a construir una felicidad más sólida y consciente.
1. Prioridades
Puig propone un esquema de cuadrantes para gestionar nuestro tiempo: lo importante y urgente, lo importante pero no urgente, lo no importante y urgente, y lo no importante y no urgente. Lo importante y no urgente, como cuidar la salud o invertir en relaciones, suele pasar desapercibido frente a lo trivial, lo urgente pero poco relevante. «Nos cuesta decir «no» a aquello que parece urgente, aunque no aporte valor», explica. Aprender a priorizar lo esencial es vital para vivir plenamente.
2. Relaciones significativas
El mayor obstáculo para construir relaciones profundas es el egocentrismo: poner al yo en el centro de todo. Solo al trascender esta visión podemos conectar auténticamente con los demás, reconocer necesidades compartidas y cultivar vínculos significativos. Esta actitud fortalece las relaciones y, al mismo tiempo, nos ayuda a encontrar sentido en la vida.
3. Sentido y propósito
La búsqueda de propósito es esencial. Siguiendo a Viktor Frankl, Puig recuerda que preguntarse «¿para qué estoy en este mundo?» nos conecta con nuestra contribución y nos ayuda a trascender el ego. El propósito da coherencia a nuestras decisiones y nos permite enfrentar la vida con motivación y resiliencia.
4. Humor, risa y resiliencia
El humor es otro ingrediente clave de la vida plena. La risa fortalece el sistema inmunológico, reduce el estrés y permite tomar la vida con menos rigidez. Experiencias como las de Patch Adams, que usaba el humor para aliviar a sus pacientes, muestran cómo la risa puede mejorar incluso la salud física y emocional.
5. Crisis como oportunidad de crecimiento
Ante situaciones difíciles, nuestra actitud determina el resultado. Podemos quedarnos atrapados en la autocompasión o ver cada caída como una oportunidad de aprendizaje. «No se trata de ser más inteligente, sino de relacionarse con los errores como impulso para crecer», afirma Puig. Esta mentalidad transforma las dificultades en herramientas de crecimiento personal.
