Arthur Brooks (61), experto en felicidad: «La clave para conseguirla es querer acumular y necesitar menos»
Al final, su filosofía es clara: quien aprende a simplificar, a amar y a dar sentido a su existencia, construye una vida plena

Arthur Brooks | Instagram
Arthur C. Brooks, catedrático de Harvard y autor de nueve libros sobre desarrollo personal y felicidad, sostiene que alcanzar el bienestar no depende de acumular experiencias ni bienes materiales, sino de aprender a «querer menos y necesitar menos». Durante su participación en el programa Col.Lapse de 3cat, Brooks planteó un enfoque radicalmente distinto al que la mayoría de la población tiene sobre la felicidad: no se trata de un sentimiento pasajero, sino de una ciencia con fundamentos neurológicos y sociales claros.
«La felicidad, tal como la concebimos los humanos, es una ciencia; una neurociencia y una ciencia social y no un sentimiento. Esta es la equivocación más frecuente entre la población», afirmó el experto, subrayando que disfrutar de la vida, sentirse satisfecho y encontrar un sentido profundo son componentes que la hacen tangible y medible.
El catedrático desafía la visión tradicional que equipara la felicidad con placer momentáneo y propone un modelo centrado en la evolución personal. Según Brooks, quienes buscan el bienestar duradero deben priorizar el crecimiento interior sobre la acumulación externa. Su tesis se apoya en cuatro pilares fundamentales que, según sus investigaciones, definen a las personas verdaderamente felices: familia, fe, trabajo y amistades.
Los cuatro pilares de la felicidad
La familia, explica Brooks, constituye la base de la existencia emocional. «Es algo cósmico, que nos une con las personas que tienen algo que ver con nosotros. Es lo que solemos llamar nuestra gente», señala. Las creencias y la fe forman el segundo pilar, proporcionando a las personas un marco de referencia más amplio que ellas mismas y fomentando una filosofía de vida que da sentido y propósito a la existencia.
Las amistades, en tercer lugar, son comparadas con las raíces de un árbol: «Somos árboles y la gente con éxito tiende a presentarse llamando la atención de su gran cantidad de hojas, cuando lo más necesario es ocuparse de las raíces. Es fundamental cultivar las relaciones», afirma Brooks. Finalmente, el trabajo se entiende no solo como medio económico, sino como un espacio de contribución y servicio, donde cada acción tiene impacto en la comunidad y en el mundo.
¿Cómo conseguir el bienestar verdadero?
Una de las ideas más reveladoras de Brooks es la necesidad de la renovación personal. «Las personas no podemos ser las mismas que éramos hace 20 años», declara, insistiendo en que la felicidad sostenible no proviene de la acumulación de bienes o logros, sino de la capacidad de simplificar y reducir las necesidades propias. En su opinión, el verdadero bienestar surge de aprender a vivir con menos, desprendiéndose del exceso y enfocándose en lo esencial. Esta perspectiva, que puede parecer contraria a la sociedad de consumo actual, pone al individuo en el centro de su propia transformación, invitándolo a reflexionar sobre qué realmente aporta valor a su vida.
El amor como núcleo de la felicidad
En el núcleo de su teoría se encuentra el amor, considerado por Brooks como el único elemento verdaderamente significativo al final de la existencia. «Si no tienes amor, no tienes nada», concluye, recordando que las relaciones humanas profundas y auténticas son el cimiento de cualquier vida plena. Este énfasis en el amor y la conexión interpersonal subraya su mensaje: la felicidad no se mide por lo que se posee, sino por la calidad de los vínculos y la integridad de la propia vida.
El enfoque de Brooks encuentra eco en otros especialistas en psicología positiva, como Víctor Küppers, quien señala que la anticipación de experiencias puede aumentar la felicidad, y en la psiquiatra Marian Rojas, que subraya la importancia de enfocarse en el esfuerzo y la constancia, en lugar de buscar la recompensa inmediata, ya que esta última puede alejar por completo de la verdadera felicidad. Y es que la propuesta de Brooks, sin embargo, aporta un matiz distintivo al poner el énfasis en la reducción de deseos como camino hacia la plenitud, ofreciendo un método concreto para quienes buscan un bienestar auténtico y duradero.
