The Objective
Lifestyle

Fernando Savater (78), filósofo: «Las cosas no te darán el regalo más necesario para la buena vida: ser amado por otro ser humano»

El ensayista entrelaza ética, amor y libertad para elaborar un pensamiento con el que dar sentido a la vida

Fernando Savater (78), filósofo: «Las cosas no te darán el regalo más necesario para la buena vida: ser amado por otro ser humano»

Las lecciones sobre la felicidad y la buena vida de Fernando Savater | Contacto

Fernando Savater es una de las figuras más influyentes del pensamiento contemporáneo. Filósofo, ensayista y gran divulgador, ha logrado acercar la reflexión ética y filosófica a lectores de todas las edades, sin sacrificar rigor ni profundidad. Su obra no pretende construir sistemas abstractos, sino ofrecer herramientas para la vida cotidiana, esto es, para saber cómo vivir, cómo amar, cómo convivir y cómo afrontar el dolor.

Amar es dar gracias a alguien por existir. Es el reconocimiento de que la existencia del otro es lo que da sentido a la nuestra

A lo largo de su trayectoria, Savater, que además es columnista ene THE OBJECTIVE, ha mantenido una idea central: la filosofía no es un lujo intelectual, sino una necesidad vital. Él defiende que pensar bien es vivir mejor, y vivir mejor implica necesariamente relacionarse mejor con los demás.

Una ética basada en el reconocimiento del otro

En Ética para Amador, uno de sus libros más conocidos, Fernando Savater desarrolla una ética dirigida especialmente a los jóvenes, pero con un alcance universal. Su propósito no es dictar normas, sino enseñar a pensar moralmente, a elegir con conciencia y a asumir la responsabilidad de nuestras decisiones.

Uno de los pilares de esta ética es la crítica a la instrumentalización de las personas: «Si tratas a los demás como cosas, lo que recibes de ellos son cosas. Pero las cosas nunca te darán el regalo más necesario para la buena vida: el de ser amado por otro ser humano».

Fernando Savater. Foto: Kevin Borja

Esta afirmación encierra una profunda verdad: la calidad de nuestra vida depende de la calidad de nuestras relaciones. Cuando reducimos a los demás a instrumentos, perdemos precisamente aquello que hace valiosa la existencia: el reconocimiento mutuo, el afecto y la reciprocidad. Para Savater, la ética no es una lista de prohibiciones, sino una forma de entender que los otros no son medios, sino fines en sí mismos.

El amor como gratitud y sentido

En su obra más íntima, La peor parte, Savater abandona el tono didáctico para adentrarse en una reflexión profundamente personal sobre el amor y la pérdida. El libro, escrito tras la muerte de su esposa Sara Torres, es un testimonio filosófico y emocional al mismo tiempo.

En este ensayo, el filósofo ofrece una de sus definiciones más bellas del amor: «Amar es dar gracias a alguien por existir. Es el reconocimiento de que la existencia del otro es lo que da sentido a la nuestra».

Si tratas a los demás como cosas, lo que recibes de ellos son cosas. Pero las cosas nunca te darán el regalo más necesario para la buena vida: el de ser amado por otro ser humano

Esta idea transforma radicalmente la concepción habitual del amor. No se trata de posesión ni de necesidad, sino de gratitud. Amar es reconocer que el otro no nos pertenece, pero que su existencia ilumina la nuestra. En este sentido, el amor es una experiencia profundamente ética: implica valorar al otro por lo que es, no por lo que nos proporciona.

Fernando Savater. Foto: Carmen Suárez y Víctor Ubiña

En línea con esta visión del amor, Savater reflexiona también sobre la fidelidad, alejándose de los enfoques moralistas o restrictivos. Para él, ser fiel no es una obligación impuesta, sino una consecuencia natural de haber encontrado algo valioso: «La fidelidad no es una prohibición de mirar a los demás, sino la alegría de haber encontrado lo que uno buscaba», dijo en una entrevista. Aquí aparece una de las ideas clave de su pensamiento: la libertad no consiste en tener infinitas opciones, sino en saber reconocer cuándo una elección merece ser sostenida. La fidelidad, por tanto, no limita la libertad, sino que la expresa en su forma más plena.

Sin embargo, Savater no idealiza el amor. Al contrario, subraya su dimensión trágica, ya que amar implica exponerse a la pérdida. Y esa pérdida no es superficial, porque el amor forma parte de lo que somos.

«En el amor nos jugamos el ser, no el tener. Por eso, cuando el amor se pierde, no perdemos algo que teníamos, sino algo que éramos», escribe. Esta reflexión sitúa el amor en el centro de la identidad humana. Por eso el duelo no es simplemente tristeza, sino una reconstrucción del propio ser.

La educación, el placer, la templanza y la libertad

Otro de los grandes temas de Savater es la educación, abordado especialmente en El valor de educar. Para él, esto no es solo transmitir conocimientos, sino formar personas capaces de convivir, de pensar y de reconocer al otro. En este sentido, afirma: «Nadie puede ser humano solo; nos hacemos humanos unos a otros. El amor es la forma suprema de ese reconocimiento mutuo». Esta idea conecta directamente con su ética: la humanidad no es un estado dado, sino una construcción compartida. Nos humanizamos en la relación con los demás, en el lenguaje, en el afecto, en el aprendizaje mutuo. Por eso la educación es, en última instancia, una tarea ética y social.

Savater también aborda la relación entre placer y libertad, y se aleja tanto del hedonismo irresponsable como del moralismo restrictivo. Defiende una ética del disfrute consciente, donde el placer no se convierte en esclavitud. Lo expresa con claridad en Ética para Amador: «La diferencia entre el uso y el abuso del placer es que el uso te da alegría, mientras que el abuso te incapacita para disfrutar de cualquier otra cosa».

En el amor nos jugamos el ser, no el tener. Por eso, cuando el amor se pierde, no perdemos algo que teníamos, sino algo que éramos

Esta distinción es fundamental, ya que, para el filósofo, el problema no es el placer, sino su descontrol. El abuso empobrece la experiencia, reduce la capacidad de disfrutar y limita la libertad. La verdadera libertad, para Savater, consiste en saber elegir aquello que amplía nuestra vida, no lo que la reduce.

Uno de los grandes logros de Savater es haber devuelto la filosofía a su lugar original: la vida cotidiana. Sus reflexiones no están pensadas para especialistas, sino para cualquier persona que se pregunte cómo vivir mejor, que es, en definitiva, lo que todos queremos.

Publicidad