Susana Díaz, el fichaje estrella(do) de ‘Miss Mopongo’
«Se inmolará como una yihadista, pero sin creer en el Dios que se lo ordena»

La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y la senadora del PSOE, Susana Díaz. | Marta Fernández (Europa Press)
Que el sanchismo está totalmente desnortado es algo más que evidente, como lo demuestra también el Partido Socialista de la comunidad más al sur, Andalucía. No saben qué hacer; ven a sus «hermanos» extremeños, aragoneses y castellanoleoneses que han obtenido unos resultados electorales desastrosos, y sienten en sus propias carnes una descomposición difícilmente evitable. Poner de lideresa a María Jesús Montero no ayuda a que esa sensación mejore. Una figura nada estimulante y de efectos depresivos. La señora Mopongo, nombre propio de una mujer de una tribu africana, tiene bastante con hacer gestos con la cara y la boca que parecen parte de un rito zulú. Un servidor no sabe si con esos movimientos faciales busca invocar a la lluvia, pero lo que es seguro es el chaparrón que le va a caer en las elecciones andaluzas.
Andalucía es una región con trabajadores del campo, gente que toca la tierra con las manos, con los ojos puestos en el cielo y los pies firmemente enterrados en la realidad. Otros son soñadores, poetas y artistas, tocan la guitarra, le cantan a la luna. Algunos trabajan en el sector turístico y enseñan una comunidad que solo se acaba cuando se pierde la imaginación. Son amables, emprendedores, unos anfitriones maravillosos. Y no hay que olvidar sus ciudades, modernas y cosmopolitas, que no tienen nada que envidiar a ninguna otra de España o de Europa. Centros urbanos llenos de grandes profesionales y de empresas punteras en muchos sectores. Ese lugar es el que quiere dirigir María Jesús Montero, pero parece que los andaluces no están por la labor de que estropeen su esfuerzo y su talento. No les queda otra que aceptar que ella les chupe la sangre como buena ministra de la cartera vampírica, pero no van a dejar que hagan lo mismo con su alma.
La señora Montero sabe que lo tiene imposible. Su desesperación es tan grande que desecha todas las ideas que se le ocurren, y se queda con invitar a Susana Díaz para que participe en la campaña electoral como punta de lanza. La cosa debe estar peor de lo que un servidor ya pensaba. Según varios medios de comunicación, la expresidenta de Andalucía, senadora y sobre todo colaboradora televisiva y «todóloga», es el fichaje principal de Miss Mopongo para conseguir la remontada. La Mbappé del Partido Socialista Andaluz, que evidentemente no se ligaría a Ester Expósito si esta simbolizase a los votantes andaluces. Y es que el atractivo político de Susana Díaz brilla por su ausencia. Solo los focos televisivos iluminan una oscuridad propia de su presente político.
Qué mal debe de estar el presente político del sanchismo y de su representante en Andalucía para agarrarse al socialismo andaluz del pasado. Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero parece que aquí no se da el caso. Pero ellos erre que erre, o en su caso, ERE que ERE. Tropezar con la misma piedra, se llame Chaves o Susana Díaz. De perdidos al río, y con esos dos el ahogamiento es seguro.
Lo de Susana Díaz es especialmente sangrante: su falta de dignidad y de no respetarse ni a sí misma es impresionante. Alguien que perdió las primarias a la Secretaría General del Partido Socialista debido a las malas artes habituales de Sánchez, y que fue castigada después a ese cementerio de elefantes que es el Senado. Que todos los susanistas fueron relevados de sus puestos en el Partido Socialista Andaluz por personas que abrazaban el sanchismo, y esto no es algo que diga este humilde articulista, es algo que ha reconocido la propia señora Díaz. Que ha sido denigrada una y otra vez por el «todopoderoso» y sus secuaces. Pues ahora Susana decide obedecer una vez más y mostrar una sumisión que raya en lo enfermizo. Así que se inmolará como una yihadista, pero sin creer en el Dios que se lo ordena. Como un servidor ya la conoce bastante bien, sé perfectamente lo que dirá para justificar sus actos. Dirá que no lo hace porque se lo mande Sánchez o Miss Mopongo. Que si participa en la campaña electoral es para ayudar al Partido Socialista en general, y no a ninguna persona en particular. Que ella es una mujer de partido. La misma mujer que no le importó dejarlo tirado cuando Pedro Sánchez fue echado del partido por manipular las primarias y otra vez aceptado ganando de la misma manera. En ese momento decidió que era mejor mirar para otro lado y aceptar el sueldo de senadora que intentar sanear su tan amado Partido Socialista.
Y en estas estamos. Moreno Bonilla se frota las manos ante semejante oposición en las cercanas elecciones andaluzas. El hombre tranquilo, como el título de la película protagonizada por John Wayne. La historia de un exboxeador irlandés que vuelve de América a su hogar natal. Aquí, Moreno Bonilla no tendrá la necesidad de utilizar ni sus puños ni su inteligencia. Podrá poner las manos a su espalda y pasear a la manera de un jubilado con todo el tiempo del mundo y sin ningún quebradero de cabeza. Ya serán ellas, Miss Mopongo y Susana Díaz, las que se golpeen entre ellas y a sí mismas con sus actos.
