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Sociedad

Barcelona sufre un robo cada cinco minutos

Además, cada cinco horas hay una agresión sexual en la capital catalana, según datos de la Generalitat

Barcelona sufre un robo cada cinco minutos

Mossos d'Esquadra.

Cada cinco minutos o se denuncia un robo o hurto, o tiene lugar una detención por este motivo en la ciudad de Barcelona. La hiperactividad de los delincuentes en la capital catalana se concentra especialmente en los barrios más céntricos y turísticos. Los distritos más afectados por los ladrones son, por este orden, Ciutat Vella, el Ensanche, Sant Martí y Sants-Montjuïc.

Los datos de Eurostat ya permitían situar a la Ciudad Condal en el podio europeo del latrocinio junto a París y Bruselas. Las estadísticas oficiales elaboradas por la Consejería de Interior de la Generalitat de Cataluña, a las que ha tenido acceso THE OBJECTIVE, revelan que solo en los cuatro primeros meses de 2025 se han registrado 37.890 robos y hurtos en el municipio, lo que equivale a una media de 9.473 casos mensuales o 316 diarios.

De estos, 3.715 fueron atracos (con violencia o intimidación), 1.974 robos con fuerza, 702 apropiaciones de uso de vehículo, 1.844 robos con fuerza en el interior de automóviles y 29.655 hurtos. Tal y como publicó este medio, la segunda metrópolis de España sufre además una okupación de vivienda cada seis horas y, en dos de cada tres ocasiones, la persona denunciada o detenida por los delitos que tienen lugar en Barcelona es de nacionalidad extranjera, una proporción que aumenta en el caso de robos.

En 2024 constan 125.519 casos —una media de 10.460 al mes o 344 cada día—, que han sido categorizados por los cuerpos policiales como 12.703 atracos (con violencia o intimidación), 8.084 robos con fuerza —aquellos en los que se rompe por ejemplo un cerrojo o cerradura—, 2.521 apropiaciones de coches, 7.727 robos con fuerza dentro de vehículos y 94.484 hurtos.

La cifra del año pasado supuso un descenso del 8% con respecto a la de 2023, ejercicio en el que se perpetraron un total de 136.711 robos: 9.207 fueron con fuerza, 13.867 atracos, 3.021 robos de uso de vehículos, 9.720 con fuerza dentro de automóviles y 100.896 hurtos. Asimismo, en 2022 se tramitaron denuncias o detenciones por 129.620 robos, 8.248 de ellos con fuerza, 13.510 con violencia o intimidación, 2.780 de coches, 10.315 dentro de vehículos y 94.767 hurtos.

Las violaciones se disparan un 28% en dos años

Otro de los delitos que se perpetran en la Ciudad Condal con frecuencia —y que además presenta una progresión ascendente— es el de las violaciones. En 2024, se registraron 1.129 agresiones o abusos sexuales en Barcelona, un 2% más que en 2023, cuando hubo 1.102 detenciones y denuncias por este hecho delictivo. A su vez, aquel año presentó un incremento del 25% con respecto a 2022 (882 casos). Hasta abril de 2025, ya se han contabilizado otros 359.

En los últimos años, se ha identificado a los delincuentes reincidentes como principales responsables de los robos en la ciudad. Por ello, se han puesto en marcha medidas específicas como la creación de juzgados especializados en delitos leves, para evitar que los procesos se alargan mientras los ladrones siguen robando en las calles. Se espera que a finales de año empiece su actividad el nuevo Tribunal de Instancia de Barcelona. Además, Junts ha propuesto endurecer las penas para disuadir de robar y evitar la sensación de impunidad. Aunque el PSOE lo rechazó en el Senado, ha abierto la puerta a valorar la iniciativa en el Congreso en un intento de recuperar la complicidad de su antiguo socio de Gobierno.

A nivel policial, también se han intensificado las labores dirigidas específicamente contra los multirreincidentes en el área metropolitana a través del plan Kanpai, puesto en marcha hace seis meses. Además de patrullar con drones para combatir este fenómeno, los Mossos d’Esquadra han detenido a 470 delincuentes habituales y señalan que los que están en activo son un total de 3.969. Recientemente, la consejera de Interior, Núria Parlon, y los mandos del cuerpo autonómico presentaron estos datos y se comprometieron a mantener esta línea de trabajo tras constatar que se ha convertido en una «estrategia de éxito».

Sin embargo, vecinos y comerciantes de la capital catalana y sus municipios aledaños siguen reclamando más efectivos y cambios normativos e institucionales para desterrar la delincuencia. Si bien los robos pueden parecer una cuestión menor, cuando una urbe se convierte por su laxitud en destino de bandas internacionales, su actividad criminal no tarda en extenderse hacia otros ámbitos más nocivos.

En el caso de Barcelona, se han detectado mafias cada vez más violentas en negocios ilegales como la droga o la okupación. En el caso de Londres, como publica The Economist, su consolidación como líder en robos de móviles y coches de alta gama para la exportación a países más pobres —problema al que la Policía no prestó inicialmente demasiada atención en comparación con otros delitos más graves— ha dado lugar a rutas del crimen organizado que suponen una amenaza para la seguridad del país.

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