Así es la librería flotante más grande del mundo: 5.000 títulos y voluntarios sin sueldo
La escala en el puerto malagueño se despide tras semanas de afluencia continua y convivencia entre tripulación y ciudad

Voluntarios de 60 nacionalidades despliegan sus banderas | Logos Hope
El trasiego de visitantes ha sido constante durante algo más de dos semanas en el puerto de Málaga. Familias, curiosos y grupos organizados han subido por la pasarela de un barco poco habitual en estas aguas: el Logos Hope, una librería flotante que recorre el mundo con miles de libros a bordo y una tripulación que no cobra por su trabajo.
La escala, que comenzó el pasado 20 de marzo, llega a su fin este domingo tras convertirse en uno de los focos más llamativos del muelle de Levante. Según los datos a los que ha tenido acceso THE OBJECTIVE, el buque rozará los 25.000 visitantes en su feria del libro y cerca de 3.000 asistentes en actividades paralelas. A bordo no solo hay más de 5.000 títulos sino también muchas historias.
Una ciudad única dentro del barco
El Logos Hope no funciona como una librería al uso. Su misión principal se extiende mucho más allá. Es, en la práctica, una pequeña comunidad flotante. En ella viven y trabajan alrededor de 270 personas de más de 60 países, entre ellas familias completas con niños que estudian en un colegio instalado en el propio barco.
No hay sueldos, ni siquiera para el capitán del barco. Cada tripulante financia su estancia mediante donaciones o recursos propios durante periodos que pueden prolongarse hasta dos años. Ingenieros, profesores, sanitarios o cocineros conviven bajo una misma cubierta con el objetivo de llevar esperanza a cada puerto en el que desembarca.

La librería reúne miles de libros que abarcan desde literatura infantil hasta obras educativas, científicas o de carácter religioso. A esto se suma un programa de actividades que ha incluido encuentros culturales, música en directo y espacios de conversación.
Hay algo más que libros. En uno de los recorridos interiores, entre otras cosas, los visitantes atraviesan un pasaje artístico inspirado en la parábola del hijo pródigo, una historia bíblica sobre el regreso y el perdón que resume, en buena medida, el mensaje que el barco trata de transmitir. El mensaje cristiano de Jesús es una bandera de esperanza, amor y segundas oportunidades.
Simbiosis con la cultura local
La llegada del Logos Hope ha tenido también un componente simbólico. Hacía más de tres décadas que un barco de este tipo no recalaba en Málaga. La última vez fue en 1994, fecha que los más veteranos de la ciudad recuerdan.
Durante su estancia, la tripulación no se ha limitado al barco. Han colaborado activamente con colectivos locales, organizaciones y vecinos. «Los tripulantes han experimentado la cultura española a través de la gente de aquí», señala Ricky Roy, voluntario procedente de India y portavoz de comunicación del proyecto. «Incluso hubo un espectáculo de flamenco cuando el barco llegó al puerto».

Ese intercambio cultural ha sido, según cuentan desde dentro, una de las partes más valoradas de su paso por Andalucía. Más allá de las cifras, lo que queda son las experiencias personales y un mensaje de paz que tratan de compartir a todos los que suben a bordo.
Uno de los relatos que comparten desde la tripulación tiene como protagonista a Sarah, una voluntaria neerlandesa. Durante una visita guiada, contó su historia personal a un grupo de visitantes. «Nunca juzgues a alguien hasta que escuches su historia», dijo.
Tras la visita, la traductora que la acompañaba le confesó que había perdido la confianza en su trabajo después de una mala experiencia. Aquella conversación, según le explicó, le ayudó a superar ese miedo. Historias pequeñas que, según la organización, forman parte del propósito del proyecto e impactan a los visitantes de cada ciudad que por unos instantes pasan a formar parte de una familia tan grande como la que habita en el Logos Hope.
Un barco con mucha historia
Antes de convertirse en librería flotante, el Logos Hope fue un ferry que cubría rutas en el norte de Europa desde los años setenta. No fue hasta 2004 cuando una organización vinculada al proyecto adquirió el buque y lo transformó por completo.

Tras años de reformas, comenzó a operar en 2009 como parte de una iniciativa internacional que ya ha puesto en circulación varios barcos similares desde la década de 1970. En ese tiempo, ha visitado más de 150 países y recibido a millones de personas en su cubierta.
En Málaga, el alcalde, Francisco de la Torre, visitó a la tripulación. También instituciones como Salvamento Marítimo se han paseado por las instalaciones. Durante una de esas visitas, entregaron publicaciones propias que ya forman parte del catálogo del barco, ampliando así una colección que no deja de crecer con cada escala.

Rumbo al siguiente destino
El Logos Hope abandona este domingo el puerto malagueño con una parada inmediata ya definida: Sevilla. Allí iniciará un periodo de mantenimiento de aproximadamente cinco semanas antes de continuar su ruta por Europa.
Después vendrán puertos en Países Bajos, Alemania, Reino Unido e Irlanda, dentro de una gira que marca el regreso del barco al continente tras su paso prolongado por el Caribe. «La visión del Logos Hope es compartir conocimiento, ayuda y esperanza», resume Ricky Roy, poniendo el foco en los próximos destinos y en las próximas historias que todavía deben ser contadas.
