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Torrent decide si aplaza el pleno de investidura, delega la decisión o desoye al TC

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Última actualización: 28 Feb 2019, 5:01 pm CEST
Foto: Manu Fernandez | AP Images / Archivo

El presidente del Parlament, Roger Torrent, afronta este martes su primer gran dilema legal desde que tomó posesión el pasado día 17, ya que en su mano está decidir si aplaza el pleno de investidura del nuevo presidente de la Generalitat convocado para las 15.00 horas, delega la decisión al Pleno, o desoye la medida cautelar adoptada por el Tribunal Constitucional (TC) el sábado 28 de impedir la investidura de Carles Puigdemont de forma telemática o delegada, con las consiguientes responsabilidades penales a las que se expone.

Torrent mantiene, de momento, el pleno convocado para debatir y votar la "investidura del diputado Carles Puigdemont", según concreta el escrito de convocatoria que firmó el pasado jueves.

No obstante, en torno a esta convocatoria sobrevuelan numerosos interrogantes, sobre todo después de que el TC acordara el sábado una medida cautelar, en respuesta al recurso del Gobierno central, que impide una investidura a distancia de Puigdemont.

La respuesta del alto tribunal iba acompañada de un requerimiento en el que se advertía a los miembros de la Mesa de la cámara catalana de las responsabilidades, incluidas las penales, en que podrían incurrir si desobedeciesen esta suspensión.

Pese al cúmulo de especulaciones sobre un posible regreso de Puigdemont a Cataluña desde Bruselas, donde se encuentra desde finales de octubre, diversas fuentes soberanistas no dan credibilidad alguna a la hipótesis de su vuelta, dado que se le abriría un futuro judicial tan incierto o más que el de los cuatro presos independentistas que permanecen encarcelados.

La Mesa tiene previsto reunirse a las 10.00 horas para abordar los detalles de una sesión de investidura, para la que, presumiendo que Puigdemont no esté presente, se abren al menos cuatro posibles escenarios:

Desconvocatoria del Pleno

Las fuerzas constitucionalistas presionan a Torrent para que desconvoque el pleno y abra una nueva ronda de consultas parlamentarias para acabar proponiendo a un candidato a la investidura que no sea Puigdemont. Entre estos partidos, el PSC ya anunció su intención de presentar un escrito solicitando la suspensión del debate.

Desconvocar o aplazar de antemano el pleno sería una manera de esquivar problemas legales, al frenar en seco la investidura de Puigdemont, si bien de las declaraciones realizadas por el portavoz de ERC, Sergi Sabrià, este lunes en las que llamaba a mantenerse "firmes" frente al "feroz embate" del Estado, restan opciones a esta hipótesis.

Debate inicial y suspensión sin investidura

Otra posibilidad que, en principio, tampoco comportaría riesgos judiciales sería permitir que se iniciase la sesión plenaria a las tres de la tarde, exponer la situación generada a raíz del acuerdo adoptado por el TC y abrir un turno de intervenciones entre los portavoces parlamentarios.

Una vez se hubiesen posicionado los grupos, Torrent podría levantar la sesión sin llegar a desarrollar el debate de investidura, a la espera de que el Constitucional se pronuncie definitivamente, y no mediante una medida cautelar, sobre la candidatura de Puigdemont.

Esta opción depende de lo que diga el Constitucional, que se reúne a las 13.00 horas para decidir sobre las alegaciones presentadas el lunes por Carles Puigdemont y los diputados electos de Junts per Catalunya (JxCat). En su escrito, solicitan al Tribunal Constitucional que deje sin efecto el auto con el que, el pasado día 27, el Pleno acordó la suspensión cautelar de la investidura del propio Puigdemont como presidente de la Generalitat de Cataluña, si no se cumplen las condiciones indicadas en dicha resolución.

Torrent traslada la responsabilidad al pleno

Para intentar evitar que se le abra una causa judicial, aunque sin garantías de lograrlo, el presidente del Parlament podría mantener la convocatoria del pleno, iniciar la sesión constatando que Puigdemont no ha podido acudir al hemiciclo y pedir al Pleno de la cámara que decida si acepta o no la celebración de la investidura, permitiendo que el candidato delegue su discurso en otro diputado de su grupo.

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Torrent puede trasladar al pleno la decisión sobre la investidura. Foto | Manu Fernández / AP

Las fuentes consultadas por Efe dan por hecho que esta hipótesis de traspasar al "pleno soberano" la decisión de tirar adelante o no la sesión de investidura implicaría una cadena de peticiones de reconsideración por parte de Ciudadanos, el PSC y el PPC.

Pese a que esta opción de trasladar al pleno la responsabilidad de una decisión comprometedora ya la empleó su antecesora en el cargo, Carme ForcadellTorrent y su grupo, ERC, podrían decantarse por esta fórmula, ante la presión de Junts per Catalunya y la CUP. Sus votos a favor bastarían para que prosperara la decisión de seguir adelante con la investidura a distancia de Puigdemont, sobre la que los letrados del Parlament ya se pronunciaron en contra.

Candidato alternativo a Puigdemont

Junts per Catalunya se resiste aún públicamente a poner sobre la mesa la posibilidad de buscar un relevo a Puigdemont como candidato a la investidura, aunque en privado algunas voces del grupo y del PDeCAT ya barajan este escenario en caso de bloqueo. Desde ERC son más contundentes y, como dijo hace unos días el portavoz en el Congreso de los Diputados, Joan Tardá, "si hay que sacrificarse, habrá que hacerlo", en clara alusión a Puigdemont.

Los nombres de Jordi Turull, Josep Rull, Jordi Sànchez y Elsa Artadi son mencionados con la boca pequeña por algunos dirigentes como última alternativa para evitar nuevas elecciones. De los cuatro, sólo Artadi no está siendo investigada por el Tribunal Supremo en el caso abierto relacionado con el procés y, por tanto, es la única que podría ejercer sin ser inhabilitada cuando se celebre el juicio por los delitos de rebelión, sedición, malversación, entre otros.

Otras voces sugieren incluso la posibilidad de que uno de estos nombres alternativos sea investido president y, acto seguido, sitúe a Puigdemont en su Govern, con un cargo destacado -como conseller en cap-, en un gesto -a la larga más simbólico que práctico- para reivindicar su "legitimidad" como jefe del gobierno catalán, informa EFE.