Las víctimas de violencia sexual, las grandes olvidadas del sistema español

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Las víctimas de violencia sexual, las grandes olvidadas del sistema español
Foto: Ballesteros

En España las agresiones sexuales quedan invisibilizadas, las víctimas están desprotegidas y los agresores salen impunes. Son las conclusiones que se extraen del informe ‘Ya es hora de que me creas‘, presentado este jueves por Amnistía Internacional .  «La mayoría de las mujeres no sabe cómo actuar tras haber sido violada, acosada en el trabajo, o abusada desde la infancia. La falta de campañas informativas de atención o protección para combatir la violencia sexual deja a las mujeres sin saber qué hacer en momentos especialmente traumáticos, y las enfrenta a descubrir por su propios medios procedimientos diferentes según la comunidad autónoma en la que vivan», ha señalado Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España en la propia página de la organización.

El informe, publicado con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se conmemora este domingo 25 de noviembre, denuncia la falta de protocolos específicos y recursos especializados para atender a las mujeres víctimas de violencia sexual.

Los recursos disponibles varían según la comunidad autónoma, nueve de las 17 (Aragón, Baleares, Canarias, Extremadura, Euskadi, Galicia, La Rioja, Murcia y Navarra, además de Ceuta y Melilla) carecen de centros especializados en violencia sexual. Y en ninguna de ellas existen los conocidos como Rape Crisis Center (Centro de Crisis por Violación, en castellano) puntos de atención especializados en la materia que cubren todas las áreas necesarias ante un caso de violación.

Otro de los grandes problemas en la atención de víctimas de violencia sexual es la obligación de presentar una denuncia para acceder a los servicios médicos específicos en este tipo de agresiones. Son muchas las mujeres que, por miedo al proceso, a ser cuestionadas, rechazadas socialmente  no denuncian y, por tanto, no reciben atención sanitaria, según el informe, que destaca asimismo que, en el caso de inmigrantes en situación irregular, por miedo a ser deportadas, también deciden no denunciar.

Amnistía ha señalado que, a pesar de los avances hechos en materia de violencia de género durante los últimos años, como la Ley integral contra la violencia de género de 2004 o el Pacto de Estado contra la Violencia de Género de 2017, las mujeres que sufren violencia sexual no son consideradas víctimas de violencia de género. Esta diferenciación ha provocado que miles de mujeres queden excluidas de los servicios y garantías públicas existentes para combatir la violencia machista.

Todos estos obstáculos imposibilitan obtener datos reales sobre el número de agresiones sexuales que se producen en España. Entre enero y junio de 2018 se denunciaron 788 violaciones, más de 4 al día, según el Informe sobre la Criminalidad del Ministerio del Interior. Estas cifras situarían al país en el puesto 25 de 32 naciones europeas estudiadas por el Eurostat en cuanto al número de denuncias presentadas por violencia sexual, con 2,65 violaciones por cada 100.000 habitantes. 

Lo que Amnistía Internacional extrae de los datos es que España no es uno de los países con menos agresiones sexuales. Es un país en el que las lagunas judiciales, la dureza de los procesos, el miedo a ser cuestionadas y la falta de protocolos comunes provocan que las víctimas no acudan en busca de ayuda y queden social y jurídicamente invisibilizadas.