The Objective

La viñeta sobre... El lado correcto de la historia

El lado correcto de la historia

Cuando a uno tras otro no para de caérseles de la boca la frasecita de marras, empieza uno a sospechar. La suelta la Yoli, la sueltan los ministros, ¡la suelta hasta Susan Sarandon! —qué casualidad, coño— y la requetesuelta, a la salida de los Goya, el ganador del premio al Mejor Impostor: Pedro Pedrito Sánchez.

Sabemos quién ha guionizado a Louise —la colega de Thelma—, y no es otro que esa otra gran dama del cine español: Pedrooooooooo Almodóvar. Y sé a ciencia cierta que es suya la mano que mueve los hilos y teje las frases porque, al mentar la Sarandon a nuestro presidente, se le ha puesto la misma cara de boba embelesada que se le pone a él. Parece que el primer atributo que les brota a ambos de sus ancianos labios rebosantes de saliva es… «guapo». Tócate los cojones. Eso era lo importante: que el Presi es guapo.

Hablemos un poco de «el lado correcto de la historia», que parece ser de lo que va «la narrativa», «el relato» que gana al dato. ¿Por qué no? ¿Estaba en el lado correcto de la historia vuestro socio, el narco-gorila bolivariano Maduro, con sus centros de tortura? ¿Están en ese lado guay del relato los asesinos de Hamás que decapitaron y quemaron vivos a decenas de bebés en los kibutz el 7 de octubre? ¿Lo están los repugnantes barbudos que llevan sometiendo y subyugando al pueblo persa desde hace más de cuarenta y cinco años, además de armar, fomentar y patrocinar el terrorismo internacional allá por donde se cueza?

¿De qué lado estás, Pedro? Al presidente le salió la vena antisemita, y no porque necesariamente lo sea, ya que seguramente no sepa quién es Theodor Herzl ni en qué consiste el sionismo. Ha lanzado soflamas incendiarias con el mismo propósito que otros lanzan bombas. Es cierto: Trump puede estar montando este cirio apocalíptico para desviar la atención de los papeles de su amigo Jeffrey, que no se muere ni muerto el jodío, pero es que, al menos, parece ir eligiendo bien sus objetivos y dónde deposita los pepinos. Sánchez lo hace para tapar la DANA de heces que manan en tromba desde su refugio monclovita, del que ya a duras penas puede salir sin que le escupa el populacho. Apestado como está, rodeado de ministros encausados y de amigos íntimos a los que ya no conoce, pero con los que robó, desde un Peugeot en marcha, aquellas primarias, prefiere utilizar bombas de humo y fuegos de artificio para desviar la atención del personal. Que se hable de cualquier cosa que no sean las saunas de don Begoño, las mordidas, los putiferios, Zapatero y su inacabable lista de la compra. La lista que seguro no le leyeron Los Pedros a la Sarandon.

Bueno, el caso es que con su última ocurrencia ha cabreado al rubio y nos va a fundir los plomos. Presipedro está tan tranquilo: con él no va la cosa; ya le colocará Lay Lady Lay Van der Leyen en algún puesto a salvo de la zarpa del amigo americano. Este pifostio va con los ganaderos y agricultores, que son los que se van a meter el producto que vendían en USA allá por donde les quepa gracias a las gracias de Presipedro el sonriente. Además, oye, son gente de campo, ¿verdad? Los de las tractoradas. La extrema derecha. Les está bien empleado, por fachosféricos. ¿Verdad que sí, Perico?

El lado correcto de la historia. Menuda cursilada, amigo. Apta para ganar el Planeta. ¿Por qué no nos cuentas mejor el lado verdadero de tu historieta?

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