The Objective

La viñeta sobre... redes sociales y menores

Acerca de prohibir el acceso de los menores a las redes.

 

Tengo que reconocer que este asunto me tiene, como poco, confuso, y como mucho, confundido. De primeras, la cosa me sonaba bien: no permitir el acceso de los menores a las redes. Mis hijos andan peleados con lo digital, y en particular con las redes. Se quejan de que estas han parido una generación de idiotas, que nuestros señores tecnofeudales —el término es de Varoufakis, pero no por ello menos acertado— ha sembrado los surcos del cerebro indefenso de millones de chavales con la insidiosa y deliberadamente adictiva semilla de los algoritmos. 

Así que bien, prohibamos. Pero luego pienso que tras este aparentemente altruista acto legislativo se oculta algo que, de primeras, no alcanzo comprender. Veamos: ¿no permitimos a los sub16 acceso a las redes, pero sí que les permitimos transicionar y abortar? Ay, ay, ay… asoma el plumero.

¿No será que nuestros amados líderes han decidido capar el acceso de las redes a la chiquillada al constatar que esta iba cogiendo carrerilla en su contra? Ya no piden el voto para los de dieciséis; mejor cortarles el grifo de la fuente de la información; o de la desinformación, si así lo prefieren ustedes. Tienen estos pollos en la granja monclovita unos usos y costumbres que recuerdan, a ratos, a los barbudos clérigos persas: quieren el control de internet y de paso del destino de sus súbditos, que no ciudadanos: no eduque usted a sus hijos, que ya se los adoctrino yo.

Tiene bemoles que sea precisamente este Gobierno, que tantos menores tiene en sus filas, el que decida poner puertas a la juventud, esa a la que tantos “derechos” proclama otorgar. Y es que sabe hasta el más tonto de la clase que la mayoría de sus excelentísimos ministros, en vez de una cartera ministerial, habrían de portar una mochila fucsia de Disney. Los que nos gobiernan a golpe de tweet y a ritmo de TikTok,—no hay más que escuchar a la cursi cacatúa vicepresidencial, que es como un post de Instagram de a meme por frase— son los que ahora se sacan de la manga esta generosa medida que sin embargo canta como un desodorante de camembert. 

Aunque esta sea un poco menos estrambótica que otras ocurrencias, esta es como Pedro y el Lobo: llueve sobre mojado porque de cada Consejo de Ministros brota una nueva chorrada certificable. No hay quien se los tome en serio, son demasiados despropósitos en cadena. Ahí lo dejo, es tarde y creo que voy a darle al scroll un ratito.